Publicación mensual de la Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino"   Año XXII

31 de Marzo de 2005   

Gabinete On LineContador de Hits

Visite energy  Portal Energético Internacional

  Profile

Panorama de Gran Bretaña


  Nosotros

    Contáctenos


    Colaboradores


    Nuestros Informes


    Información de Prensa


    Información Institucional


    Premios
  


 

GABINETE PARALELO es una publicación "on line" patrocinada por la Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino". Las notas firmadas no representan nece-sariamente la posición de la entidad patrocinante. Todos los derechos han sido reservados y la reproducción de estos materiales es libre citando la fuente y/o a sus autores. Si Usted. desea una copia en papel no deje de escribirnos haciendo "click" aquí.

Enviar E-Mail
Fundación
"Consejo para el Proyecto Argentino"
Por carta dirigirse a Lima 2186 (1640)
Martínez
Buenos Aires
Argentina
54 11 4 717-6100

 

Más Información

Tendencias Energéticas, emisiones de gases de invernadero y energías alternativas

Documento elaborado

por

ExxonMobil Logo

Análisis Especializado

El rol de la energía en el siglo XXI

Por Rex W. Tillerson

Presidente de Exxon Mobil Corporation

Enviar este informe

 

El crecimiento de los mercados, nuevas tecnologías y eventos geopolíticos están transformando los negocios del petróleo y el gas y recortando el paisaje energético.

Hoy, exploraré algunos de los límites alcanzados de ese paisaje y consideraré los factores definitorios que prometen influenciar el papel de la energía en el Siglo XXI.

El mensaje que deseo dejar a ustedes en esta oportunidad es que el desafío de suministrar energía a la economía mundial de hoy -y en el futuro- es inmenso, pero también que hay buenas razones para confiar acerca de nuestra capacidad de alcanzar ese objetivo crítico.

Las transformaciones envolventes que están en proceso respecto de cómo la industria encuentra y desarrolla nuevas fuentes de energía están creando una nueva realidad para todos nosotros -una realidad que presenta desafíos significativos y que recompensa a los sistemas administrativos y de adopción de decisiones adecuadas.

La industria petrolera ha demostrado ser maestra en materia de cambios a lo largo de la historia. En forma colectiva, compañías de nuestra industria han avanzado desde una producción de menos de 3.000 millones de barriles de petróleo equivalente en 1930 pasando a un suministro de cerca de 50.000 millones de barriles anuales en la actualidad.

Las contribuciones que nosotros y nuestros predecesores en la industria hemos realizado a la población del mundo, se vuelven más y más destacables cuando consideramos los impresionantes beneficios que este amplio y confiable suministro de recursos energéticos ha traído a las sociedades a través de la mayor prosperidad económica, mejoras en los niveles de vida, movilidad social sin precedentes, y un verdadero calidoscopio de productos petroleros y petroquímicos.

El desafío que enfrentamos, al igual que nuestros predecesores, es sustentar estos éxitos a futuro. Todos sabemos que proporcionar un abastecimiento energético confiable y accesible es vital para el progreso, la prosperidad y el bienestar de los ciudadanos del mundo entero. En nuestra empresa  -Exxonmobil- entendemos lo que esto significa en materia de asumir los desafíos energéticos más agudos.

En las próximas décadas, satisfacer el incremento esperado en la demanda energética requerirá una amplia cartera de opciones energéticas. Al mismo tiempo,  los combustibles en base a hidrocarburos -particularmente petróleo y gas- permanecerán como fuentes primarias de energía durante la primera mitad del siglo. Por consiguiente, es vital que desarrollemos políticas y acciones que reflejen los hechos y las realidades de los mercados energéticos nacional e internacional.

Para asegurar la disponibilidad suficiente de energía en los próximos años debemos evitar el pensamiento en base a "expresiones de deseo". Necesitamos encarar el futuro energético en forma realista y comprometernos a dar los pasos que encaminen el asunto energético en el camino práctico. Desde mi punto de vista, es importante para cada uno de nosotros considerar las consecuencias de los que significa fallar en el objetivo de satisfacer las necesidades energéticas en forma segura, accesible y confiable.

La industria petrolera es un negocio económico basado en el largo plazo. La disponibilidad de recursos petroleros con los que el  mundo cuenta en la actualidad ha sido posible debido a las decisiones y al riesgo asumido por nuestra compañía y las demás empresas petroleras en el contexto de esta industria 5, 10  y aún 15 años atrás. De manera equivalente, las decisiones que adoptamos hoy relativas a exploración, desarrollo, producción, refino y distribución afectarán igualmente los resultados de muchos -muchísimos- años y aún décadas en el futuro.

En ExxonMobil, dedicamos recursos sustanciales y esfuerzo a reconocer, analizar y comprender esa dinámica de largo plazo. Aunque reconocemos que no disponemos de la habilidad de predecir el futuro, estamos trabajando continuamente en identificar y analizar las tendencias y los temas que afectarán el medioambiente de la energía en el largo plazo. A través de ese esfuerzo, desarrollamos un esquema de planificación basado en qué es lo que vemos como proyección para la industria energética.

Cada año, actualizamos nuestra proyección para la demanda y abastecimiento futuro de energía. Comparamos nuestras perspectivas con los análisis efectuados por otros, incluyendo la Agencia Internacional de Energía y el Departamento de Energía de los los Estados Unidos. Hay una clara relación establecida entre el crecimiento de la demanda de energía y el progreso económico. No se puede tener crecimiento económico sin un suministro confiable y accesible de energía.

Entre otras cosas, nosotros observamos las tendencias de la población a nivel global, el número de utilización de los recursos energéticos es obviamente importante  para determinar cuánta energía requeriremos. Dentro de un cuarto de siglo, se espera que la población mundial crezca hasta los 8.000 millones -30% más que en la actualidad. Noventa y nueve por ciento de ese crecimiento ocurrirá en países en desarrollo. Se espera que las naciones en vías de desarrollo tengan un crecimiento económico dos veces más acelerado que el que se registrará en las naciones industrializadas. Casi el 85% de la población mundial vive en países en desarrollo, donde el PBI por habitante es apenas 6% del que existe en las naciones desarrolladas.

Casi 1.600 millones de personas no tienen acceso a la electricidad. 18% tienen acceso inadecuado al agua segura para su consumo y 2.800 millones carecen de sistemas sanitarios. Estos datos representan toda nuestra realidad en el mundo global, con oportunidades y responsabilidades. Mientras hoy el mundo en desarrollo representa poco más de un cuarto del Producto Bruto del mundo, para 2020 su participación subirá a más de un tercio.
 

Con todo, nosotros creemos que el crecimiento económico global continuará evolucionando por debajo del 3% anual, o aproximadamente al mismo paso que en los últimos 20 años. Esperamos que la demanda global de todas las formas de energía crezca a una tasa aproximada de 1.7 por año en promedio, creciendo más de 50% desde casi 220 millones de petróleo equivalentes por día de la actualidad hasta 335 millones de barriles de petróleo equivalentes para el año 2030. Esta es una gran cantidad de energía por encima de la que utilizamos hoy.

Para ponerlo en perspectiva diré que semejante incremento en la demanda equivalente de petróleo sería equivalente a 10 veces la producción actual de Arabia Saudita.

El petróleo y el gas continuarán siendo los recursos primarios de energía del mundo para en 2030, contando con una participación cercana al 60% del suministro total de energéticos. Respecto del petróleo, esperamos un crecimiento promedio anual de alrededor 1.5% hasta 2030 impulsado por la demanda en el transporte. El petróleo se usa en todo lo que representa transporte desde el combustible de los automóviles, camiones, aviones y barcos hasta el asfalto de las carreteras y autopistas.

Nosotros también esperamos cambios en la demanda de petróleo entre las regiones del mundo. Por ejemplo, se pronostica que  la demanda de petróleo en los mercado maduros de Norteamérica, Europa Occidental y Japón  crecerá en promedio menos de 0.50% por año.

Por el otro lado, China -que ha incrementado su demanda de petróleo 15% en 2004, contabilizando casi un tercio del incremento de la demanda global el año pasado- tiene una tasa mucho más alta de crecimiento de largo plazo, cerca del 4% por año en promedio, y una gran parte de esa crecimiento en la demanda provendrá del sector transporte. A esa tasa, para el año 2030 China representará cerca del 14% de la demanda mundial de petróleo, el doble de lo que representar en nuestros días.

Entonces, la demanda crecerá a paso firme globalmente, pero con un epicentro que se mudará de Norteamérica y Europa hacia el Este, primariamente impulsado por el transporte concentrado en Asia Pacífico.

Prevemos que la demanda de gas natural subirá 2% por año aumentando su participación a 25% del total de la energía para 2030. Porque el gas es doblemente atractivo -económica y medioambientalmente- es el combustible preferido para generar electricidad en muchos mercados. Esto ha convertido al gas natural el el recurso de mayor crecimiento dentro de la energía convencional.

Ahora algunas personas podrían asumir que, como compañía petrolera quizá hayamos extrapolado simplemente "los negocios como de costumbre" e ignorando el potencial para la eficiencia ofrecido por las energías alternativas. Pero ese no es el caso. De hecho nuestras proyecciones incluyen mejoras en la eficiencia energética que recortan el crecimiento de la demanda en un 1% anual, aproximadamente; basados en cosas tales como la introducción agresiva de vehículos avanzados, particularmente híbridos en los Estados Unidos.

Hemos asumido un crecimiento de 10% anual para la utilización de energía solar y eólica, mediante aplicación de ordenanzas ambientales y subsidios, es decir, un avance cinco veces más rápido que el suministro de energía proveniente de los hidrocarburos.

De todas maneras, el crecimiento económico mundial y las necesidades del transporte resultarán en una demanda continua de petróleo -un abundante, accesible, confiable y fácil de transportar forma de energía. Tan importante como el incremento de la demanda de energía será la ubicación de los recursos naturales para satisfacer las necesidades energéticas. Europa y Norteamérica continuarán disponiendo de recursos dentro de sus regiones, pero ambos caerán en importaciones crecientes. El suministro de energía que estas grandes áreas de consumo utilizarán provendrá crecientemente de Medio Oriente y África, tanto como de Rusia y la región del Caspio.

La interdependencia de estos movimientos en el campo energético entre los países suministradores y consumidores de petróleo y crecientemente por gas licuado de petróleo, harán emerger importantes tópicos para garantizar el desarrollo energético en áreas menos desarrolladas y en algunos casos las menos estables del mundo en términos políticos.

Por otra parte, reconozco que existe una percepción por parte de algunas personas en los Estados Unidos que consideran que el país puede alcanzar la independencia energética. Desde mi punto de vista, esa expectativa carece de toda realidad. Pero aún más importante, mantener ese punto de vista puede resultar contraproducente. Nos puede distraer de la necesidad de lidiar con la interdependencia de los Estados Unidos en el mercado energético mundial - una interdependencia que permanecerá sostenida en el futuro-.

Más aún, no hay forma de escapar a las bases fundamentales de nuestro consumo energético. Y esto significa que cerca del 80% de los requerimientos energéticos en 2030 se encontrarán basados en combustibles fósiles. reflejando su escala y competitividad a nivel de costo, además de su flexibilidad. El desafío de proporcionar energía adecuada será considerable, aún para aquellos de nosotros que hemos sido testigos del remarcable progreso de la industria y sus éxitos a lo largo del tiempo. Encontrar y producir ese suministro requerirá un tremendo esfuerzo que ocuparan las mejores mentes de nuestra industria por espacio de una generación.

Mientras las formas alternativas de la energía harán más de una contribución para suministrar energía durante ese período, aún considerando la tasa de crecimiento de dos dígitos para las energías solar y eólica logradas mediante apoyos oficiales, su contribución para satisfacer las necesidades globales de energía aún permanecerá en el rango del 1% para el 2030. Ahora alguien puede preguntarme si estamos comprendiendo correctamente el rol de las energías solar, eólica e hidrógeno en nuestra proyección. Puedo entender la pregunta, porque éstas y los biocombustibles tienen grandes subsidios federales diseñados para acelerar la penetración de estas nuevas tecnologías en el mercado.

Sin embargo, hay muchas razones detrás de nuestro punto de vista respecto de estas fuentes alternativas de energía. El etanol procedente del maíz, por ejemplo,  no es una elección económica ni tampoco una alternativa energéticamente eficiente. Más aún, se basa en el uso de áreas de territorio significativas, tierras que de otras manera serían dedicadas a producir alimentos o a recuperar bosques.

Para darles una perspectiva, si tratásemos de reemplazar el 10% de la gasolina de los Estados Unidos que utilizaremos en 20202 con etanol extraído del maíz, deberíamos plantar un área cuya superficie sería equivalente a Illinois, Indiana, y Ohio sólo para producir el grano necesario para hacer ese biocombustible. La dificultad de esta política se puede apreciar si consideramos que esa área es aproximadamente un sexto de la tierra que actualmente utilizamos en los Estados Unidos para producir granos.


La energía solar y eólica tienen otros desafíos. La energía eólica es usualmente más costosa que la energía producida con combustibles fósiles utilizando las tecnologías actuales, así los costos resultarán competitivos bajo condiciones ideales.

La eólica esta condicionada por la limitación de su ubicación, es de producción intermitente y está sujeta a crecientes objeciones en razón de la contaminación visual y sonora del paisaje.

La energía solar, por su parte, es una fuente de energía con un potencial significativo. Pero, actualmente, es por lejos una fuente más costosa que los combustibles fósiles. También sufre de intermitencia al producir. Después de todo, el sol se oculta indefectiblemente todos los días.

Y ¿qué acerca el hidrógeno?. Déjenme decir que no está en tela de juicio el potencial del hidrógeno a largo plazo. Pero hay unos pocos puntos importantes a considerar. Primero, el hidrógeno no es una fuente de energía. No existe libremente en la naturaleza. Antes que pueda utilizarse como combustible, debe ser separado de algún otro elemento tales como el petróleo, gas natural o agua. Los procedimientos para liberar hidrógeno del petróleo y el gas natural son bien conocidos, pero son costosos, y el proceso requiere el consumo de considerable cantidad de energía. Liberar hidrógeno del agua también es un procedimiento conocido, pero es más costoso a nivel del consumo de energía.

Y, además, existe un problema de nueva infraestructura para proporcionar eficientemente ese nuevo combustible al mercado consumidor. Aún no tenemos métodos prácticos y económicos para hacer que el hidrógeno esté disponible para su uso como combustible de automóviles, camiones y ómnibus. El hidrógeno no tiene suficiente energía inherente a un volúmen igual de petróleo, no es fácil de almacenar, y no hay infraestructura para generar, distribuir y dispensar este combustible. Adicionalmente, los riesgos potenciales asociados con el uso generalizado para el consumo del público necesita ser subrayado, evaluado y discutido para asegurar un uso seguro.
 

He mencionado estos temas prácticos porque son generalmente pasados por alto  por muchos bienintencionados que, en base a una preocupación genuina acerca del medioambiente y el futuro energético del mundo, no siempre consideran o entienden la complejidad y la escala del sistema energético.
 

Lo que esto significa -y sin dejar de lado la importancia de trabajar en el desarrollo de nuevos adelantos en energías alternativas- es que por décadas el asunto clave de la energía será cómo encontrar y producir suficiente energía convencional para sostener la actividad económica y la prosperidad para una población mundial en crecimiento.
 

Nuestra tarea inmediata a la que debemos abocarnos es el reemplazo de la producción en declinación originada en áreas maduras. Para dar un ejemplo, hoy, las áreas establecidas para la producción en Norteamérica, Europa y partes de América Latina y Lejano Oriente abastecen el 80% de la prodcción de ExxonMobil. Para el año 2010, esta proporción caerá al 60%.

Debemos adicionar una capacidad de producción para reemplazar la producción actual en declinación y además para cubrir el continuo crecimiento de la demanda de petróleo y gas natural. Esta búsqueda de nueva producción ha conducido a mu compañía y a las otras empresas petroleras a trabajar en áreas del mundo muy subdesarrolladas y físicamente desafiantes.

Algunas de estas áreas son remotas respecto de los principales mercados consumidores y carecen de suficiente infraestructura para erigir nuevas bases para operaciones de largo plazo. Otras, son aún más desafiantes y no tienen sistemas de transporte para movilizar los volúmenes producidos y conducirlos hacia los mercados. Los lugares desde donde provendrá la nueva producción están ubicados en países donde nosotros -el sector privado- no hemos operado históricamente.

A pesar de estas realidades, desafiantes en muchos sentidos, deberán hacerse los negocios, y pueden resultar exitosos aplicando las fortalezas tradicionales y los fundamentos empresarios de nuestras empresas y de nuestra industria. En el caso particular de ExxonMobil, se incrementará la producción de áreas en África, Medio Oriente, Rusia y el Caspio desde el 20% de la actualidad hasta un volumen de 40% en 2010.
 

Todas las compañías petroleras internacionales están buscando grandes recursos de alta calidad -todas están buscando petróleo en áreas que ofrecen promesas de nuevos descubrimientos y producción futura. Pero desde su aparición en la escena, la industria petrolera ha enfrentado y superado desafíos que en su momento se consideraban insuperables. Y hoy, tenemos por delante un nuevo conjunto de desafíos técnicos y geopolíticos. Muchos de los nuevos recursos descansan bajo grandes profundidades en el agua o se encuentran en medioambientes extremos y dificultosos que van desde condiciones árticas a condiciones selváticas, siempre muy distantes de los mercados consumidores.

Por ejemplo, estamos trabajando para producir petróleo en el Mar Caspio, que presenta dos condiciones complejas ya que está relativamente remoto de las mayores estructuras de fabricación y que se encuentra cubierto por el hielo durante muchos meses en el invierno. Está área es sólo un poco menos inhóspita que la situación que enfrentamos en el desarrollo de nuestro proyecto offshore  de Sakhalin en el Lejano Noreste de Rusia. Y, en África, donde rutinariamente hemos descubierto petróleo a varios miles de pies bajo el agua.

La respuesta a estos nuevos desafíos se denomina tecnología. LA Tecnología es la sangre vital que alimenta nuestra capacidad de buscar las oportunidades en nuevas ubicaciones geográficas y en climas agresivos. La estrategia de mi compañía está sustentada en un fuerte compromiso con la tecnología y en nuestra creencia de que la tecnología es vital para afrontar el desafío de proveer acceso confiable a la energía para el mundo. Los avances técnicos tanto en exploración como en producción han sustentado nuestro éxito y liderazgo en encontrar más recursos y producirlos económicamente.

Como corporación, gastamos anualmente cerca de u$s 600 millones en investigación y desarrollo a lo largo de un amplio rango de disciplinas. Esta inversión nos adelanta en tecnologías emergentes que luego tendrán un gran impacto final en nuestra corporación y en toda la industria. Estos avances tienen necesariamente que reducir el costo de la búsqueda de recursos y de su posterior desarrollo, reducir los niveles de riesgo en las decisiones de inversión y proveer operaciones más seguras y confiables.

Por ejemplo, en Qatar  la integración de nuestra nueva tecnología en la planificación y ejecución del proyecto ha conducido a una reducción sustancial de los costos de producir y transportar gas licuado, permitiendo que esta nueva fuente de energía resulte económica para los mercados en los Estados Unidos. Posteriores avances en diseño de grandes barcos reducirán significativamente el costo de envío, abriendo más mercados en los que estos recursos energéticos puedan competir.

Los años por venir presentan grandes desafíos en tanto trabajemos para aumentar la producción mundial y para mantener la fortaleza financiera requerida para perseguir esas grandes oportunidades. El cambio hacia nuevas áreas con relaciones envolventes y roles, y hacia recursos que exhiben demandas tecnológicas crecientes, son desafíos qure nuestra industria ya ha encarado antes.

De todas maneras, la historia de nuestra industria y la experiencia de mi compañía en ajustarse a esos cambios tecnológicos, geopolíticos, fuerzas del mercado y expectativas sociales me convencen para conservar mi optimismo.

Pero es esencial comprender que por las próximas décadas los Estados Unidos y el resto del mundo necesitarán crecientes cantidades de petróleo y gas para satisfacer sus necesidades energéticas y sustentar su crecimiento económico.

¿Cuáles son las implicancias geopolíticas y políticas de esta realidad?


Primero y principal, el resto del mundo y los Estados Unidos incrementarán su necesidad de energía procedente de Oriente Medio. Esto no es una cuestión ideológica o política - esto es simplemente inevitable. Según algunas estimaciones, cerca del 50% de las reservas probadas de petróleo y gas del mundo residen en Oriente Medio. Sólo Arabia Saudita tiene un quinto de las reservas mundiales. Necesitamos aceptar la realidad antes que adoptar los costosos y riesgosos pases para rechazarla.

Sin duda, la clave para manejar los riesgos para el futuro energético de América y del mundo  es ampliar la base de ubicaciones geográficas de donde conseguimos nuestro petróleo y gas. Hay otras regiones que serán crecientemente importantes como suministradores de petróleo. El Sub-Sahara africano será uno de ellos, así como Rusia y el Caspio. Petróleo muy pesado de Venezuela es una fuente también muy importante.

Como país, necesitamos reflexionar cuidadosamente acerca de la naturaleza de nuestras relaciones con los países de esas regiones, tanto como aquellos de Oriente Medio. Nosotros también deberemos demostrar voluntad política, basada en perspectivas energéticas realistas, para permitir posteriores desarrollos de recursos energéticos a ser encentrados dentro de los Estados Unidos. Esto incluye aquellos offshorre en California y Florida, en Rocky Mountains y el Norte de Alaska.

Si nosotros no exploramos y desarrollamos energía en las áreas prometedoras de los Estados Unidos, la consecuencia será una dependencia cada vez mayor de áreas como Medio Oriente. Debemos permanecer comprometidos a lograr un uso más eficiente asegurando que la competencia del mercado proveerá las incentivas necesarias.

La industria energética no debe tener sólo el incentivo, sino también un puntual y visible apoyo gubernamental, para invertir en nuevas facilidades de re-gasificación y en cañerías. Por ejemplo, debemos asegurar que el gas natural licuado, comúnmente denominado GNL, pueda ser traido al país para satisfacer la demanda creciente de gas natural.
 

Las inversiones energéticas requeridas para satisfacer la demanda mundial de energía serán grandes. La Agencia Internacional de Energía, estima cerca de u$s 200.000 millones la inversión que será necesaria cada año para desarrollar y suministrar el petróleo y el gas que el mundo requerirá para 2030. Mi empresa puede y hará mucho para contribuir a este importante esfuerzo masivo. Y nosotros reconocemos las expectativas del público sobre nosotros.

Desde su creación, mi empresa ha trabajado para conducir sus negocios manteniendo los más altos standards de ciudadanía corporativa. Hoy, a más de 120 años de su constitución y con operaciones en más de 200 países y territorios, mi compañía continúa haciendo muchas cosas bien para continuar siendo una exitosa organización global.

Nosotros entendemos nuestra responsabilidad para crear un valor de mercado sustentable para los accionistas, continuamente mejoramos nuestras operaciones, y proveemos un amplio rango de productos de calidad para nuestros clientes. También reconocemos el interés público por la forma en que afectamos a las comunidades y sociedades donde operamos.

Administrando las actividades día a día, a lo largo y ancho del mundo, trabajamos para hacer que nuestras operaciones sea seguras, confiables y medioambientamente responsables. Y conservando nuestro acendrado y claramente instituido fundamento ético, estamos comprometidos a la honestidad, candor e integridad en exhibir los resultados de nuestros negocios a los accionistas y también al público.

Como el mayor suministrador privado de energía del mundo, nuestra responsabilidad primaria hacia la sociedad es hacer bien nuestro trabajo. Creemos el papel que desempeñamos en proveer energía a un mundo que crece económicamente ayuda a mejorar las condiciones de vida de todas las personas y es quizá la expresión más tangible de nuestro profundo compromiso de ciudadanía corporativa.
 

Hoy, la industria del petróleo opera en un mercado mundial ferozmente competitivo.
 

Como dije al comienzo, el desafío de suministrar energía para el futuro de nuestro mundo es inmenso -pero hay buenas razones para confiar en nuestro éxito final.
 

Cuando miro hacia el futuro, sólo puedo preguntarme: ¿qué nuevos desafío y nuevas soluciones tecnologías nos aguardan en la industria del petróleo en el Siglo XXI?

Pero hay algo mucho más certero: ExxonMobil estará allí para recoger el guante y para servir con responsabilidad y enfrentar los más duros desafíos energéticos del mundo.


 

            Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino