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El crecimiento de los mercados, nuevas
tecnologías y eventos geopolíticos están transformando los negocios
del petróleo y el gas y recortando el paisaje energético.
Hoy, exploraré algunos de los límites
alcanzados de ese paisaje y consideraré los factores definitorios
que prometen influenciar el papel de la energía en el Siglo XXI.
El mensaje que deseo dejar a ustedes en esta
oportunidad es que el desafío de suministrar energía a la economía
mundial de hoy -y en el futuro- es inmenso, pero también que hay
buenas razones para confiar acerca de nuestra capacidad de alcanzar
ese objetivo crítico.
Las transformaciones envolventes que están en
proceso respecto de cómo la industria encuentra y desarrolla nuevas
fuentes de energía están creando una nueva realidad para todos
nosotros -una realidad que presenta desafíos significativos y que
recompensa a los sistemas administrativos y de adopción de
decisiones adecuadas.
La industria petrolera ha demostrado ser maestra en materia de
cambios a lo largo de la historia. En forma colectiva, compañías de
nuestra industria han avanzado desde una producción de menos de
3.000 millones de barriles de petróleo equivalente en 1930 pasando a
un suministro de cerca de 50.000 millones de barriles anuales en la
actualidad.
Las contribuciones que nosotros y nuestros predecesores en la
industria hemos realizado a la población del mundo, se vuelven más y
más destacables cuando consideramos los impresionantes beneficios
que este amplio y confiable suministro de recursos energéticos ha
traído a las sociedades a través de la mayor prosperidad económica,
mejoras en los niveles de vida, movilidad social sin precedentes, y
un verdadero calidoscopio de productos petroleros y petroquímicos.
El desafío que enfrentamos, al igual que
nuestros predecesores, es sustentar estos éxitos a futuro. Todos
sabemos que proporcionar un abastecimiento energético confiable y
accesible es vital para el progreso, la prosperidad y el bienestar
de los ciudadanos del mundo entero. En nuestra empresa
-Exxonmobil- entendemos lo que esto significa en materia de
asumir los desafíos energéticos más agudos.
En las próximas décadas, satisfacer el
incremento esperado en la demanda energética requerirá una amplia
cartera de opciones energéticas. Al mismo tiempo, los
combustibles en base a hidrocarburos -particularmente petróleo y
gas- permanecerán como fuentes primarias de energía durante la
primera mitad del siglo. Por consiguiente, es vital que
desarrollemos políticas y acciones que reflejen los hechos y las
realidades de los mercados energéticos nacional e internacional.
Para asegurar la disponibilidad suficiente de energía en los
próximos años debemos evitar el pensamiento en base a "expresiones
de deseo". Necesitamos encarar el futuro energético en forma
realista y comprometernos a dar los pasos que encaminen el asunto
energético en el camino práctico. Desde mi punto de vista, es
importante para cada uno de nosotros considerar las consecuencias de
los que significa fallar en el objetivo de satisfacer las
necesidades energéticas en forma segura, accesible y confiable.
La industria petrolera es un negocio económico
basado en el largo plazo. La disponibilidad de recursos petroleros
con los que el mundo cuenta en la actualidad ha sido posible
debido a las decisiones y al riesgo asumido por nuestra compañía y
las demás empresas petroleras en el contexto de esta industria 5, 10
y aún 15 años atrás. De manera equivalente, las decisiones que
adoptamos hoy relativas a exploración, desarrollo, producción,
refino y distribución afectarán igualmente los resultados de muchos
-muchísimos- años y aún décadas en el futuro.
En ExxonMobil,
dedicamos recursos sustanciales y esfuerzo a reconocer, analizar y
comprender esa dinámica de largo plazo. Aunque reconocemos que no
disponemos de la habilidad de predecir el futuro, estamos trabajando
continuamente en identificar y analizar las tendencias y los temas
que afectarán el medioambiente de la energía en el largo plazo. A
través de ese esfuerzo, desarrollamos un esquema de planificación
basado en qué es lo que vemos como proyección para la industria
energética.
Cada año, actualizamos nuestra proyección para
la demanda y abastecimiento futuro de energía. Comparamos nuestras
perspectivas con los análisis efectuados por otros, incluyendo la
Agencia Internacional de Energía y el Departamento de Energía de los
los Estados Unidos. Hay una clara relación establecida entre el
crecimiento de la demanda de energía y el progreso económico. No se
puede tener crecimiento económico sin un suministro confiable y
accesible de energía.
Entre otras cosas, nosotros observamos las tendencias de la
población a nivel global, el número de utilización de los recursos
energéticos es obviamente importante para determinar cuánta
energía requeriremos. Dentro de un cuarto de siglo, se espera que la
población mundial crezca hasta los 8.000 millones -30% más que en la
actualidad. Noventa y nueve por ciento de ese crecimiento ocurrirá
en países en desarrollo. Se espera que las naciones en vías de
desarrollo tengan un crecimiento económico dos veces más acelerado
que el que se registrará en las naciones industrializadas. Casi el
85% de la población mundial vive en países en desarrollo, donde el
PBI por habitante es apenas 6% del que existe en las naciones
desarrolladas.
Casi 1.600 millones de personas no tienen
acceso a la electricidad. 18% tienen acceso inadecuado al agua
segura para su consumo y 2.800 millones carecen de sistemas
sanitarios. Estos datos representan toda nuestra realidad en el
mundo global, con oportunidades y responsabilidades. Mientras hoy el
mundo en desarrollo representa poco más de un cuarto del Producto
Bruto del mundo, para 2020 su participación subirá a más de un
tercio.
Con todo, nosotros creemos que el crecimiento
económico global continuará evolucionando por debajo del 3% anual, o
aproximadamente al mismo paso que en los últimos 20 años. Esperamos
que la demanda global de todas las formas de energía crezca a una
tasa aproximada de 1.7 por año en promedio, creciendo más de 50%
desde casi 220 millones de petróleo equivalentes por día de la
actualidad hasta 335 millones de barriles de petróleo equivalentes
para el año 2030. Esta es una gran cantidad de energía por encima de
la que utilizamos hoy.
Para ponerlo en perspectiva diré que semejante
incremento en la demanda equivalente de petróleo sería equivalente a
10 veces la producción actual de Arabia Saudita.
El petróleo y el gas continuarán siendo los
recursos primarios de energía del mundo para en 2030, contando con
una participación cercana al 60% del suministro total de
energéticos. Respecto del petróleo, esperamos un crecimiento
promedio anual de alrededor 1.5% hasta 2030 impulsado por la demanda
en el transporte. El petróleo se usa en todo lo que representa
transporte desde el combustible de los automóviles, camiones,
aviones y barcos hasta el asfalto de las carreteras y autopistas.
Nosotros también esperamos cambios en la
demanda de petróleo entre las regiones del mundo. Por ejemplo, se
pronostica que la demanda de petróleo en los mercado maduros
de Norteamérica, Europa Occidental y Japón crecerá en promedio
menos de 0.50% por año.
Por el otro lado, China -que ha incrementado su
demanda de petróleo 15% en 2004, contabilizando casi un tercio del
incremento de la demanda global el año pasado- tiene una tasa mucho
más alta de crecimiento de largo plazo, cerca del 4% por año en
promedio, y una gran parte de esa crecimiento en la demanda
provendrá del sector transporte. A esa tasa, para el año 2030 China
representará cerca del 14% de la demanda mundial de petróleo, el
doble de lo que representar en nuestros días.
Entonces, la demanda crecerá a paso firme
globalmente, pero con un epicentro que se mudará de Norteamérica y
Europa hacia el Este, primariamente impulsado por el transporte
concentrado en Asia Pacífico.
Prevemos que la demanda de gas natural subirá
2% por año aumentando su participación a 25% del total de la energía
para 2030. Porque el gas es doblemente atractivo -económica y
medioambientalmente- es el combustible preferido para generar
electricidad en muchos mercados. Esto ha convertido al gas natural
el el recurso de mayor crecimiento dentro de la energía
convencional.
Ahora algunas personas podrían asumir que, como
compañía petrolera quizá hayamos extrapolado simplemente "los
negocios como de costumbre" e ignorando el potencial para la
eficiencia ofrecido por las energías alternativas. Pero ese no es el
caso. De hecho nuestras proyecciones incluyen mejoras en la
eficiencia energética que recortan el crecimiento de la demanda en
un 1% anual, aproximadamente; basados en cosas tales como la
introducción agresiva de vehículos avanzados, particularmente
híbridos en los Estados Unidos.
Hemos asumido un crecimiento de 10% anual para la utilización de
energía solar y eólica, mediante aplicación de ordenanzas
ambientales y subsidios, es decir, un avance cinco veces más rápido
que el suministro de energía proveniente de los hidrocarburos.
De todas maneras, el crecimiento económico
mundial y las necesidades del transporte resultarán en una demanda
continua de petróleo -un abundante, accesible, confiable y fácil de
transportar forma de energía. Tan importante como el incremento de
la demanda de energía será la ubicación de los recursos naturales
para satisfacer las necesidades energéticas. Europa y Norteamérica
continuarán disponiendo de recursos dentro de sus regiones, pero
ambos caerán en importaciones crecientes. El suministro de energía
que estas grandes áreas de consumo utilizarán provendrá
crecientemente de Medio Oriente y África, tanto como de Rusia y la
región del Caspio.
La interdependencia de estos movimientos en el
campo energético entre los países suministradores y consumidores de
petróleo y crecientemente por gas licuado de petróleo, harán emerger
importantes tópicos para garantizar el desarrollo energético en
áreas menos desarrolladas y en algunos casos las menos estables del
mundo en términos políticos.
Por otra parte, reconozco que existe una percepción por parte de
algunas personas en los Estados Unidos que consideran que el país
puede alcanzar la independencia energética. Desde mi punto de vista,
esa expectativa carece de toda realidad. Pero aún más importante,
mantener ese punto de vista puede resultar contraproducente. Nos
puede distraer de la necesidad de lidiar con la interdependencia de
los Estados Unidos en el mercado energético mundial - una
interdependencia que permanecerá sostenida en el futuro-.
Más aún, no hay forma de escapar a las bases fundamentales de
nuestro consumo energético. Y esto significa que cerca del 80% de
los requerimientos energéticos en 2030 se encontrarán basados en
combustibles fósiles. reflejando su escala y competitividad a nivel
de costo, además de su flexibilidad. El desafío de proporcionar
energía adecuada será considerable, aún para aquellos de nosotros
que hemos sido testigos del remarcable progreso de la industria y
sus éxitos a lo largo del tiempo. Encontrar y producir ese
suministro requerirá un tremendo esfuerzo que ocuparan las mejores
mentes de nuestra industria por espacio de una generación.
Mientras las formas alternativas de la energía
harán más de una contribución para suministrar energía durante ese
período, aún considerando la tasa de crecimiento de dos dígitos para
las energías solar y eólica logradas mediante apoyos oficiales, su
contribución para satisfacer las necesidades globales de energía aún
permanecerá en el rango del 1% para el 2030. Ahora alguien puede
preguntarme si estamos comprendiendo correctamente el rol de las
energías solar, eólica e hidrógeno en nuestra proyección. Puedo
entender la pregunta, porque éstas y los biocombustibles tienen
grandes subsidios federales diseñados para acelerar la penetración
de estas nuevas tecnologías en el mercado.
Sin embargo, hay muchas razones detrás de nuestro punto de vista
respecto de estas fuentes alternativas de energía. El etanol
procedente del maíz, por ejemplo, no es una elección económica
ni tampoco una alternativa energéticamente eficiente. Más aún, se
basa en el uso de áreas de territorio significativas, tierras que de
otras manera serían dedicadas a producir alimentos o a recuperar
bosques.
Para darles una perspectiva, si tratásemos de reemplazar el 10% de
la gasolina de los Estados Unidos que utilizaremos en 20202 con
etanol extraído del maíz, deberíamos plantar un área cuya superficie
sería equivalente a Illinois,
Indiana, y Ohio sólo para producir el grano necesario para hacer ese
biocombustible. La dificultad de esta política se puede apreciar si
consideramos que esa área es aproximadamente un sexto de la tierra
que actualmente utilizamos en los Estados Unidos para producir
granos.
La energía solar y eólica tienen otros desafíos. La energía eólica
es usualmente más costosa que la energía producida con combustibles
fósiles utilizando las tecnologías actuales, así los costos
resultarán competitivos bajo condiciones ideales.
La eólica esta condicionada por la limitación
de su ubicación, es de producción intermitente y está sujeta a
crecientes objeciones en razón de la contaminación visual y sonora
del paisaje.
La energía solar, por su parte, es una fuente
de energía con un potencial significativo. Pero, actualmente, es por
lejos una fuente más costosa que los combustibles fósiles. También
sufre de intermitencia al producir. Después de todo, el sol se
oculta indefectiblemente todos los días.
Y ¿qué acerca el hidrógeno?. Déjenme decir que
no está en tela de juicio el potencial del hidrógeno a largo plazo.
Pero hay unos pocos puntos importantes a considerar. Primero, el
hidrógeno no es una fuente de energía. No existe libremente en la
naturaleza. Antes que pueda utilizarse como combustible, debe ser
separado de algún otro elemento tales como el petróleo, gas natural
o agua. Los procedimientos para liberar hidrógeno del petróleo y el
gas natural son bien conocidos, pero son costosos, y el proceso
requiere el consumo de considerable cantidad de energía. Liberar
hidrógeno del agua también es un procedimiento conocido, pero es más
costoso a nivel del consumo de energía.
Y, además, existe un problema de nueva infraestructura para
proporcionar eficientemente ese nuevo combustible al mercado
consumidor. Aún no tenemos métodos prácticos y económicos para hacer
que el hidrógeno esté disponible para su uso como combustible de
automóviles, camiones y ómnibus. El hidrógeno no tiene suficiente
energía inherente a un volúmen igual de petróleo, no es fácil de
almacenar, y no hay infraestructura para generar, distribuir y
dispensar este combustible. Adicionalmente, los riesgos potenciales
asociados con el uso generalizado para el consumo del público
necesita ser subrayado, evaluado y discutido para asegurar un uso
seguro.
He mencionado estos temas prácticos porque son
generalmente pasados por alto por muchos bienintencionados
que, en base a una preocupación genuina acerca del medioambiente y
el futuro energético del mundo, no siempre consideran o entienden la
complejidad y la escala del sistema energético.
Lo que esto significa -y sin dejar de lado la
importancia de trabajar en el desarrollo de nuevos adelantos en
energías alternativas- es que por décadas el asunto clave de la
energía será cómo encontrar y producir suficiente energía
convencional para sostener la actividad económica y la prosperidad
para una población mundial en crecimiento.
Nuestra tarea inmediata a la que debemos
abocarnos es el reemplazo de la producción en declinación originada
en áreas maduras. Para dar un ejemplo, hoy, las áreas establecidas
para la producción en Norteamérica, Europa y partes de América
Latina y Lejano Oriente abastecen el 80% de la prodcción de
ExxonMobil. Para el año 2010,
esta proporción caerá al 60%.
Debemos adicionar una capacidad de producción
para reemplazar la producción actual en declinación y además para
cubrir el continuo crecimiento de la demanda de petróleo y gas
natural. Esta búsqueda de nueva producción ha conducido a mu
compañía y a las otras empresas petroleras a trabajar en áreas del
mundo muy subdesarrolladas y físicamente desafiantes.
Algunas de estas áreas son remotas respecto de los principales
mercados consumidores y carecen de suficiente infraestructura para
erigir nuevas bases para operaciones de largo plazo. Otras, son aún
más desafiantes y no tienen sistemas de transporte para movilizar
los volúmenes producidos y conducirlos hacia los mercados. Los
lugares desde donde provendrá la nueva producción están ubicados en
países donde nosotros -el sector privado- no hemos operado
históricamente.
A pesar de estas realidades, desafiantes en muchos sentidos, deberán
hacerse los negocios, y pueden resultar exitosos aplicando las
fortalezas tradicionales y los fundamentos empresarios de nuestras
empresas y de nuestra industria. En el caso particular de
ExxonMobil, se incrementará la producción de áreas en África, Medio
Oriente, Rusia y el Caspio desde el 20% de la actualidad hasta un
volumen de 40% en 2010.
Todas las compañías petroleras internacionales
están buscando grandes recursos de alta calidad -todas están
buscando petróleo en áreas que ofrecen promesas de nuevos
descubrimientos y producción futura. Pero desde su aparición en la
escena, la industria petrolera ha enfrentado y superado desafíos que
en su momento se consideraban insuperables. Y hoy, tenemos por
delante un nuevo conjunto de desafíos técnicos y geopolíticos.
Muchos de los nuevos recursos descansan bajo grandes profundidades
en el agua o se encuentran en medioambientes extremos y dificultosos
que van desde condiciones árticas a condiciones selváticas, siempre
muy distantes de los mercados consumidores.
Por ejemplo, estamos trabajando para producir
petróleo en el Mar Caspio, que presenta dos condiciones complejas ya
que está relativamente remoto de las mayores estructuras de
fabricación y que se encuentra cubierto por el hielo durante muchos
meses en el invierno. Está área es sólo un poco menos inhóspita que
la situación que enfrentamos en el desarrollo de nuestro proyecto
offshore de Sakhalin en el Lejano Noreste de Rusia. Y, en
África, donde rutinariamente hemos descubierto petróleo a varios
miles de pies bajo el agua.
La respuesta a estos nuevos desafíos se
denomina tecnología. LA Tecnología es la sangre vital que alimenta
nuestra capacidad de buscar las oportunidades en nuevas ubicaciones
geográficas y en climas agresivos. La estrategia de mi compañía está
sustentada en un fuerte compromiso con la tecnología y en nuestra
creencia de que la tecnología es vital para afrontar el desafío de
proveer acceso confiable a la energía para el mundo. Los avances
técnicos tanto en exploración como en producción han sustentado
nuestro éxito y liderazgo en encontrar más recursos y producirlos
económicamente.
Como corporación, gastamos anualmente cerca de
u$s 600 millones en investigación y desarrollo a lo largo de un
amplio rango de disciplinas. Esta inversión nos adelanta en
tecnologías emergentes que luego tendrán un gran impacto final en
nuestra corporación y en toda la industria. Estos avances tienen
necesariamente que reducir el costo de la búsqueda de recursos y de
su posterior desarrollo, reducir los niveles de riesgo en las
decisiones de inversión y proveer operaciones más seguras y
confiables.
Por ejemplo, en Qatar la integración de
nuestra nueva tecnología en la planificación y ejecución del
proyecto ha conducido a una reducción sustancial de los costos de
producir y transportar gas licuado, permitiendo que esta nueva
fuente de energía resulte económica para los mercados en los Estados
Unidos. Posteriores avances en diseño de grandes barcos reducirán
significativamente el costo de envío, abriendo más mercados en los
que estos recursos energéticos puedan competir.
Los años por venir presentan grandes desafíos
en tanto trabajemos para aumentar la producción mundial y para
mantener la fortaleza financiera requerida para perseguir esas
grandes oportunidades. El cambio hacia nuevas áreas con relaciones
envolventes y roles, y hacia recursos que exhiben demandas
tecnológicas crecientes, son desafíos qure nuestra industria ya ha
encarado antes.
De todas maneras, la historia de nuestra
industria y la experiencia de mi compañía en ajustarse a esos
cambios tecnológicos, geopolíticos, fuerzas del mercado y
expectativas sociales me convencen para conservar mi optimismo.
Pero es esencial comprender que por las próximas décadas los Estados
Unidos y el resto del mundo necesitarán crecientes cantidades de
petróleo y gas para satisfacer sus necesidades energéticas y
sustentar su crecimiento económico.
¿Cuáles son las implicancias geopolíticas y
políticas de esta realidad?
Primero y principal, el resto del mundo y los Estados Unidos
incrementarán su necesidad de energía procedente de Oriente Medio.
Esto no es una cuestión ideológica o política - esto es simplemente
inevitable. Según algunas estimaciones, cerca del 50% de las
reservas probadas de petróleo y gas del mundo residen en Oriente
Medio. Sólo Arabia Saudita tiene un quinto de las reservas
mundiales. Necesitamos aceptar la realidad antes que adoptar los
costosos y riesgosos pases para rechazarla.
Sin duda, la clave para manejar los riesgos para el futuro
energético de América y del mundo es ampliar la base de
ubicaciones geográficas de donde conseguimos nuestro petróleo y gas.
Hay otras regiones que serán crecientemente importantes como
suministradores de petróleo. El Sub-Sahara africano será uno de
ellos, así como Rusia y el Caspio. Petróleo muy pesado de Venezuela
es una fuente también muy importante.
Como país, necesitamos reflexionar
cuidadosamente acerca de la naturaleza de nuestras relaciones con
los países de esas regiones, tanto como aquellos de Oriente Medio.
Nosotros también deberemos demostrar voluntad política, basada en
perspectivas energéticas realistas, para permitir posteriores
desarrollos de recursos energéticos a ser encentrados dentro de los
Estados Unidos. Esto incluye aquellos offshorre en California y
Florida, en Rocky Mountains y el Norte de Alaska.
Si nosotros no exploramos y desarrollamos
energía en las áreas prometedoras de los Estados Unidos, la
consecuencia será una dependencia cada vez mayor de áreas como Medio
Oriente. Debemos permanecer comprometidos a lograr un uso más
eficiente asegurando que la competencia del mercado proveerá las
incentivas necesarias.
La industria energética no debe tener sólo el incentivo, sino
también un puntual y visible apoyo gubernamental, para invertir en
nuevas facilidades de re-gasificación y en cañerías. Por ejemplo,
debemos asegurar que el gas natural licuado, comúnmente denominado
GNL, pueda ser traido al país para satisfacer la demanda creciente
de gas natural.
Las inversiones energéticas requeridas para
satisfacer la demanda mundial de energía serán grandes. La
Agencia Internacional de Energía,
estima cerca de u$s 200.000 millones la inversión que será necesaria
cada año para desarrollar y suministrar el petróleo y el gas que el
mundo requerirá para 2030. Mi empresa puede y hará mucho para
contribuir a este importante esfuerzo masivo. Y nosotros reconocemos
las expectativas del público sobre nosotros.
Desde su creación, mi empresa ha trabajado para
conducir sus negocios manteniendo los más altos standards de
ciudadanía corporativa. Hoy, a más de 120 años de su constitución y
con operaciones en más de 200 países y territorios, mi compañía
continúa haciendo muchas cosas bien para continuar siendo una
exitosa organización global.
Nosotros entendemos nuestra responsabilidad para crear un valor de
mercado sustentable para los accionistas, continuamente mejoramos
nuestras operaciones, y proveemos un amplio rango de productos de
calidad para nuestros clientes. También reconocemos el interés
público por la forma en que afectamos a las comunidades y sociedades
donde operamos.
Administrando las actividades día a día, a lo
largo y ancho del mundo, trabajamos para hacer que nuestras
operaciones sea seguras, confiables y medioambientamente
responsables. Y conservando nuestro acendrado y claramente
instituido fundamento ético, estamos comprometidos a la honestidad,
candor e integridad en exhibir los resultados de nuestros negocios a
los accionistas y también al público.
Como el mayor suministrador privado de energía
del mundo, nuestra responsabilidad primaria hacia la sociedad es
hacer bien nuestro trabajo. Creemos el papel que desempeñamos en
proveer energía a un mundo que crece económicamente ayuda a mejorar
las condiciones de vida de todas las personas y es quizá la
expresión más tangible de nuestro profundo compromiso de ciudadanía
corporativa.
Hoy, la industria del petróleo opera en un
mercado mundial ferozmente competitivo.
Como dije al comienzo, el desafío de
suministrar energía para el futuro de nuestro mundo es inmenso -pero
hay buenas razones para confiar en nuestro éxito final.
Cuando miro hacia el futuro, sólo puedo
preguntarme: ¿qué nuevos desafío y nuevas soluciones tecnologías nos
aguardan en la industria del petróleo en el Siglo XXI?
Pero hay algo mucho más certero: ExxonMobil
estará allí para recoger el guante y para servir con responsabilidad
y enfrentar los más duros desafíos energéticos del mundo.
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