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La escasez
de energía es el talón de Aquiles del milagro
económico chileno, de 25 millones de metros cúbicos de
gas que Chile consume por día, 18 millones de
metros cúbicos son importados desde Argentina. Con una economía creciendo al 6,0 por
ciento anual y una tasa de expansión del consumo de
energía del 7,0 por ciento, Chile atraviesa por una
ajustada oferta energética.
Por lo tanto, el
principal desafío para el nuevo gobierno chileno será
sin duda la cuestión energética, lo que preanuncia una
intensa actividad en materia de política exterior.
Chile necesita
garantizar el suministro de gas para hacer posible la
continuidad de su crecimiento económico, pero Argentina
ha evidenciado limitaciones energéticas crecientes lo que
se expresó, en los últimos años, con la decisión de no cumplir
plenamente los contratos de exportación cada vez que se
incrementó la demanda interna argentina.
Los desmentidos
anuncios del Ministro de Planificación Federal
argentino, Julio de Vido, asegurando que sería Chile la
variable de ajuste ante las insuficiencias de
abastecimiento interno de Argentina se cumplieron en la
práctica y en
forma creciente a juzgar por los cortes del gas
exportado a Chile en los últimos años.
Efectivamente,
según datos oficiales durante febrero de 2006, de las doscientas treinta
y cinco industrias de Santiago que consumen gas natural,
treinta y cinco se encontraron con el cien por cien de
su abastecimiento de gas cortado, en tanto que las
restantes estaban recibiendo menos del 30% de su
suministro normal.
La falta de
concreción de obras de infraestructura y las condiciones
políticas que frenan la inversión energética en
Argentina ponen de manifiesto que la situación de
déficit energético argentino tenderá a agudizarse
inevitablemente con el
transcurso del tiempo.
La primera gira
de la nueva Presidenta estuvo dedicada a este tema y
constituyó
el punto central del encuentro que
protagonizaron Néstor Kirchner y Michelle Bachelet en la
Casa Rosada. En el mismo, sin avances significativos,
derivar las conversaciones en el grupo bilateral sobre
Asuntos Energéticos para encontrar una solución a los
inconvenientes en la provisión futura de gas al país
trasandino.
La cuestión será abordada además
por una comisión mixta creada a propósito del encuentro.
El grupo de trabajo estará coordinado por las
cancillerías de ambos países y, en un plazo de 60 días,
comenzará a consensuar una agenda de trabajo para el
período 2006-2010 que unificará labores entre las áreas
de Planificación Federal, Obras Públicas, Energía,
Minería, Transportes e Interior.
Si bien el suministro a los clientes residenciales chilenos está
garantizado, las empresas subieron sus costos de
producción en 2,5 veces en el caso del petróleo y 3,5 en
el gas licuado, cuestión que puede ser compleja porque
Chile aún no logra desacoplar el crecimiento económico
del consumo de energía. Por el contrario, éste ha
aumentado al mismo ritmo que el crecimiento de la
economía.
Los
especialistas creen posible negociar una
estrategia de cortes graduales, de aquí a 2007, de
manera que no afecten a los usuarios residenciales. Así,
"a partir de 2006 el suministro de gas natural hacia
Chile irá disminuyendo drásticamente hasta cortarse
entre 2010 y 2011, como máximo", afirmó Ricardo Di Dicco en
un artículo publicado en El Mercurio de Santiago.
Por otra parte,
Bolivia y Perú, los dos mayores proveedores
potenciales de gas, mantienen un histórico contencioso
territorial con Chile, que en el caso de Bolivia se ve
agravado por el discurso nacionalista que ha marcado la
llegada al poder de Evo Morales.
Ha trascendido
que Morales nacionalizará por decreto los hidrocarburos,
la minería y al agua el 12 de julio próximo, generando
una fuerte incertidumbre acerca de las consecuencias
regionales de la medida.
No es casual, por
supuesto, que el presidente Ricardo Lagos haya
decidido asistir a la toma de posesión de Morales como
una de sus últimos actos de gobierno, y no
sería raro que con la asunción de Bachelet se produjeran iniciativas
espectaculares en los próximos meses dadas las
negociaciones secretas en esta materia. Pero en este
caso el costo a afrontar por el nuevo Gobierno chileno
es de índole política, debido a las concesiones
territoriales que implicaría.
Para el
empresario chileno Jorge Errázuriz, el anillo energético “sería el ideal,
pero hay problemas políticos; entonces derechamente hay
que plantearse cómo se desarrolla Chile suponiendo que
no hay gas. Tenemos que ponernos en el peor de los
casos. Es decir, ¿qué pasa si en Argentina realmente no
nos entregan gas, y si los bolivianos y los peruanos se
ponen en una posición dura? Es un problema complicado. Y
el principal tema ahí es dar los incentivos correctos
para que se hagan las inversiones, que son muy grandes y
el Estado no las puede hacer. Las tiene que hacer el
sector privado y hay que darle los incentivos. Ese es el
tema”. “El tema clave aquí es energía”,
continuó
el empresario Jorge Errázuriz.
“Chile está creciendo, necesitamos aumentar la capacidad
de generación, de transmisión, de distribución, y hay
cuellos de botella, especialmente en los próximos 2 o 3
años. Entonces, puede enfrentar momentos bien
complicados, y decisiones también complicadas. Está el
proyecto de Aysén, que es absolutamente necesario, por
lo que hay que despejar el tema ambiental de Aysén y
hacer definitivamente el proyecto".
El antecesor de
Bachelet, Ricardo Lagos, deja
funcionando algunas iniciativas para contrarrestar la
falta de energía, como importar gas licuado desde el
exterior (Proyecto GNL) y la implementación del
"Programa País Eficiencia Energética" dependiente del
Ministerio de Economía, que busca una asociación
público-privada de consumo eficiente de energía.
El proyecto de
Gas Natural Licuado (GNL) podría fructificar recién en
2008, cuando esté operativa la primera planta de
licuefacción, para el gas que llegaría desde países como
Nueva Zelanda y Tailandia. "La alternativa del GNL
puede proveer mayor estabilidad, pero el costo sería
elevado y las posibilidades de expansión y escala de
operaciones, limitadas", señaló la calificadora
Standard & Poor’s en un análisis.
En este caso, el
costo a afrontar sería económico por el mayor valor de
este combustible y por los cambios requeridos para
lograr la racionalización de los sistemas y
procedimientos industriales.
En Chile, el sector transporte concentra el 23% del
consumo de energía primaria; el industrial y minero, el
26%; el comercial, público y residencial, el 20%, en
tanto que el 31% restante se usa en las usinas generadoras
de electricidad. Ahora
bien, si lo comparamos con el consumo de energía
eléctrica, el 29% es residencial, el 1% transporte, el
65% industria y minería y el 5% en generadoras.
En consecuencia, Michelle Bachelet deberá tanto
asegurar la energía para que el país siga funcionando;
como conseguir que el sector
productivo consuma de una manera más eficiente y en
armonía con el medio ambiente, lo que implica un cambio
tecnológico y cultural.
"La política
energética de Chile diversifica tanto las fuentes del
tipo de energía como los países a los que vamos a
acceder para poder efectivamente garantizar la energía",
sostuvo la presidente chilena. Y agregó que también
buscan otras fuentes de energías renovables mientras
avanzan "en un proyecto de tremenda importancia, que
ha sido manifestado en la reunión con Kirchner, que es
el anillo energético", indicó.
Para el período 2006-2008
ya se han fijado algunas actividades: la discusión de
una ley de eficiencia energética, la elaboración de un
programa de regulación, normas, certificación,
reconversión de edificios y parque industrial,
innovación tecnológica, al cual es fundamental agregar
la educación y la sensibilización de la población en
todos los niveles.
El nuevo
Gobierno, deberá continuar impulsando la diversificación
del abastecimiento energético, facilitar el ingreso de
nuevas alternativas, el desarrollo de la geotermia, las
centrales hidráulicas e iniciar -seguramente- la
discusión respecto a las centrales nucleares, una
realidad insoslayable pese a la oposición del partido de
Bachelet al respecto.
Dentro del plan previsto en su gobierno, la nueva
Presidente aseguró que, entre sus prioridades está
diversificar las matriz energética para asegurar un
mejor abastecimiento del país, debido a la alta
dependencia de las lluvias, petróleo y gas".
Bachelet, explicó que "la meta hacia el 2010
es contar con al menos un 15 por ciento de energía
renovable, como fuentes eólicas, térmicas o solares".
"En el tema energético me queda claro que vamos a llegar
a un 15 por ciento de fuente renovable, pero claramente
vamos a necesitar igualmente desarrollo de formas
tradicionales de energética," dijo Bachelet.
La estrategia,
aunque clara, presenta aristas políticamente complejas. En más de una
oportunidad, a lo largo de su mandato, la nueva
Presidente deberá optar entre el costo político de la negociación
externa con Bolivia que implican concesiones
estratégicas, el precio de la transformación
interna y/o el costo económico de soluciones onerosas.
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