|
British Energy,
la empresa generadora rescatada del colapso económico
hace cuatro años, será la experiencia piloto para una
nueva ola de privatizaciones inaugurada por el gobierno
británico, con un desprendimiento parcial de sus
tenencias por parte del Estado por valor aproximado de
2.000 millones de libras.
Se trata de la
compañía generadora de electricidad más grande del Reino
Unido, la cual produce un cuarto del total de la energía
eléctrica en el país.
Así lo ha
informado el canciller británico,
Gordon Brown, confirmando que la decisión de vender será
puesta en práctica después de la revisión de las
necesidades energéticas del país a completarse en los
próximos meses. Se espera asimismo, que el primer
ministro Tony Blair respalde esta decisión con el
anuncio de la construcción de una nueva generación de
reactores nucleares, un movimiento destinado a
incrementar el valor de mercado de la empresa.
Esta será una de
un conjunto de nuevas privatizaciones planificadas por
el gobierno británico.
British Energy
fue privatizada en 1996 pero pero la participación
privada se redujo en 2002, por una decisión oficial.
Como resultado, el gobierno tiene actualmente derechos
por 65% de las ganancias que puede ser convertido en
acciones. Los analistas financieros sostienen que los
beneficios, en caso de una venta total, podrían
calcularse en 6.000 millones de libras. Sin embargo, el
cálculo de que se venderá por valor de 2.000 millones se
considera más ajuntado a la realidad porque en el
gabinete británico hay varios ministros que apoyan la
idea de que el Estado retenga una participación
significativa en la empresa.
Los anuncios
fueron seguidos por subas en las cotizaciones, en parte
provocadas por el incremento sostenido de los precios
energéticos que se viene registrando en los últimos
años. Después de haber llegado casi a la quiebra -hace
cuatro años- cuando los precios de los energéticos
bajaron, la empresa se salvó gracias a un paquete de
salvataje provisto por el Tesoro por valor de 5.000
millones de libras. En la actualidad todos sus
resultados son positivos.
Esta
recuperación permitió reubicar a la empresa en la bolla
londinense durante el año pasado. El valor de la acción
subió desde entonces de 275p a 650½p.
Los principales
oficiales del gobierno, influenciados por los
funcionarios de la Tesorería están pensando en las
perspectivas actualmente mejoradas de la compañía. Ellos
señalan que la razón para ésta y otras enajenaciones
programadas -incluso la venta anticipada de un
tercio de la participación estatal en Urenco, la
compañía de enriquecimiento de uranio para usinas
nucleares- era conservar sólo los porcentajes necesarios
para garantizar para los servicios públicos.
Un analista financiero señaló que existía atractivo para
los inversionistas en la renovada British Energy y que
no existían aprehensiones sobre la bajísima performance
anterior de la empresa. Los inversores la ven casi como
si se tratase de una nueva empresa.
Los
administradores de fondos ven la venta de una parte de
British Energy como un camino seguro de acceso a la
revitalización de la energía nuclear el Reino Unido
"La Energía Nuclear es un tema candente, y no hay
muchas otras compañías dedicada a la centrales nucleares
en las que se pueda invertir actualmente",
puntualizó el analista financiero. Una reducción de la
participación del Estado podría, en teoría, agregar
interés y valor a las acciones con miras a una mejora en
la rentabilidad.
Después de la venta de Westinghouse, el brazo americano
de British
Nuclear Fuels, en £2.800 millones, y la flotación de la
empresa Qinetiq dedicada a la investigación y
desarrollo para la defensa que alcanzó a £360 millones,
la venta de British Energy insuflaría mucha potencia a
la nueva ola de privatizaciones británicas.
Esta nueva ola
privatizadora encenderá sin duda la polémica sobre el
rol del Estado y el capital privado y lo hará tanto
dentro y como fuera de Gran Bretaña.
|