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Las naciones de
Centroamérica han comenzado a impulsar la producción del
etanol y otros biocombustibles para reducir la
dependencia del petróleo, que sofoca a la empobrecida
región con sus precios récord.
En la refinería de Palo Gordo, unas dos horas al sur de
la capital de Guatemala, una planta de procesamiento de
etanol humea junto a la vieja maquinaria que convierte a
la caña en azúcar.
El etanol, que puede ser mezclado con gasolina para
reducir la contaminación y hacer menos costoso a los
combustibles, está hecho de un subproducto del azúcar
fermentado y destilado en tanques.
"La caña de azúcar ha cambiado de nombre," dijo Erick
Pérez, que administra el procesamiento de alcohol en la
planta. "Ya no es caña de azúcar, es caña energética."
Palo Gordo aún no produce alcohol listo para llenar los
tanques de los autos por falta de demanda, pero muchos
países centroamericanos están intentando generar mercado
siguiendo los pasos de Brasil, el líder mundial en
etanol.
Todas las economías de Centroamérica son importadoras de
petróleo. Los precios del crudo, que tocaron el año
pasado máximos históricos y siguen cerca de esos
niveles, han presionado los costos de las empresas
locales y a los consumidores de la región más pobre del
continente.
"Necesitamos reducir la dependencia del petróleo y
debemos estimular la producción de etanol y biodiésel,
lo que nos generaría además de combustibles, también una
cantidad importante de empleos al cultivar caña," dijo
hace poco el flamante presidente de Honduras, Manuel
Zelaya.
En ese país, los productores de azúcar tienen un plan
para sembrar 11.000 nuevas hectáreas con caña de azúcar
e instalar dos refinerías para etanol. Además, el
gobierno de Zelaya impulsa un proyecto para cultivar en
cuatro años 200.000 hectáreas de palma africana, con
cuyo aceite se produciría biodiésel.
LA EXPERIENCIA BRASILEÑA
En Brasil, tres de cada cuatro autos nuevos usan etanol
o gasolina y el etanol ya está disponible en casi todas
las estaciones de servicio del país.
La refinería estatal de Costa Rica, RECOPE, comenzó la
semana pasada un proyecto piloto para agregar un 7,5 por
ciento de etanol a la mezcla de gasolina en 63
estaciones de servicio.
El programa, costeado en parte por la petrolera
brasileña Petrobrás, contempla inversiones por 15
millones de dólares y eventualmente podría ser extendido
a nivel nacional en un intento por reducir los costos
energéticos de Costa Rica.
El alza del precio del crudo en el 2005 aumentó en 45
por ciento la factura petrolera de Costa Rica por encima
de los 1.400 millones de dólares que gastó en petróleo y
gasolina en el 2004.
Los precios del petróleo y las preocupaciones
ambientales están expandiendo los mercados mundiales
para el etanol, cuyo uso reduce las emisiones de carbono
en más de un 80 por ciento.
El mercado estadounidense de etanol creció en 11 por
ciento entre 1995 y el 2004, de acuerdo con la Oficina
del Representante Comercial de Estados Unidos.
Además, la Unión Europea (UE) fijó la meta de que en el
2010 el porcentaje de biocombustibles sobre el total de
combustibles usados en Europa trepe a 5,75 por ciento.
En el 2005 representó 2 por ciento del total.
"Los países centroamericanos pueden ser competitivos
produciendo etanol a partir de azúcar y hay fuertes
grupos en el sector privado que están invirtiendo," dijo
Arnaldo Vieira de Carvalho, quien promueve préstamos
para proyectos con energías alternativas en el Banco
Interamericano de Desarrollo (BID).
"Si no lo venden al mercado local pueden ofrecerlo en
los mercados internacionales," agregó.
ACEITE PARA EL TANQUE
Para aquellos que no tienen acceso a refinerías de
azúcar, la grasa sobrante de la comida rápida de la
cadena Taco Bell es suficiente para poner en marcha un
auto más amigable con el ambiente.
El químico guatemalteco Pedro Ordóñez echa a andar su
Lincoln Frontier 2006 con un biodiésel que fabrica él
mismo.
El combustible, hecho con casi cualquier aceite vegetal,
puede llenar el tanque de un motor a diésel o ser
utilizado como un aditivo del diésel en la misma forma
en que el etanol es mezclado con la gasolina.
La mayoría de los proyectos en la región son a pequeña
escala como el de Ordóñez, pero El Salvador abrió el mes
pasado la primera planta de biodiésel en Centroamérica
con recursos del gobierno de Finlandia.
La planta procesará semillas del árbol higuerillo,
comúnmente usado para dar sombra al café; y los frutos
del árbol de tempate, una planta nativa de Mesoamérica e
ideal para la producción de biodiésel. El objetivo es
producir 400 litros de combustible al día.
El empresario guatemalteco Ricardo Asturias está también
lanzando un proyecto de biodiésel utilizando plantas de
jatropha y ya tiene 300.000 creciendo en el país para
empezar a producir combustible el próximo año.
"Este apoya la producción agrícola y puede mejorar el
medio ambiente. Paso a paso estamos aprendiendo cómo
hacerlo rentable," dijo.
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