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Mientras en
Argentina, la "Ley de Biocombustibles" que se
debate desde 2004 pasó de diputados al Senado , el Presidente de Brasil "Lula" Da Silva
brindó un fuerte apoyo a la profundización del desarrollo de estos combustibles
alternativos en su país.
En su reciente
visita europea, Lula propuso a Gran Bretaña trabajar en
sociedad para desarrollar el biodiesel como combustible
alternativo, al abordar el tema de desarrollo
sustentable y cooperación científica y tecnológica.
"Hoy podemos
sonreir y decir que Brasil fue uno de los primeros en
producir un combustible alternativo y menos
contaminante, que está generando más puestos de trabajo
aplicando una tecnología que nuestro país domina"
dijo al referirse al biodésel. "Nosotros hemos
logrado alque no no será utilizado solamente en Brasil
sino también en el mundo", agregó.
Según Lula, la
adopción del biodiesel puede generar unos 60.000 nuevos
empleos en las áreas rurales brasileñas sólo este año.
Afirmó que el "biodiesel
representa el futuro energético del mundo" y es
actualmente la alternativa más viable al petróleo. "El
petróleo está cada vez más caro y un día se acabará,
pero el biodiesel es fruto de la agricultura", declaró
Lula.
De acuerdo con
el Presidente brasilero, los combustibles amigables
con el medioambiente tendrán una gran demanda
internacional como consecuencia del desarrollo del
proceso iniciado con el Protocolo de Kyoto que ordena a
todas las naciones reducir las emisiones de gases
responsables del "efecto invernadero" que son causantes
del calentamiento global.
Desde hace
tiempo que Brasil cuenta con una legislación al respecto
al igual que inteligentes regulaciones vigentes a lo
largo y ancho del país. De acuerdo con una norma vigente
desde febrero del año pasado los distribuidores de
combustibles están obligados a incorporar porcentajes de
biodiésel a cada litro de gasoil que comercializan en el
mercado.
El biodiésel,
un combustible que es menos contaminante a raíz de su
origen natural y al hecho de ser biodegradable, es una
parte sustantiva del programa del Gobierno brasilero
para promover la producción de combustibles alternativos
derivados de los aceites vegetales como el aceite
castor, la palma, el girasol, y la soja.
Para garantizar
la disponibilidad de estos cultivos el Gobierno está
ofreciendo diversos incentivos para el cultivo en masa
de estas semillas en diversas partes del país. Lula puso
incapié en que esta promoción permitirá el desarrollo de
regiones áridas en el noreste de Brasil donde las
plantas que producen el acierte castor crecen.
Según Lula, la
industria automotriz brasilera pronto comenzará a
producir unidades que utilizarán exclusivamente
biodiésel del mismo modo que antes lo han hecho con los
automóviles propulsados por alcohol extraído de la caña
de azúcar.
Destacó que, por tratarse de un combustible nacido del
trabajo agropecuario, tiene la ventaja de que generará
miles de empleos en el campo y diversificará la
actividad agrícola del país.
"El Gobierno
ha tomado la decisión de desarrollar las zonas más
pobres. Y no hay duda que, en unos pocos años, estaremos
muy felices porque el noreste del país finalmente dejará
de ser la zona más rezagada de la Nación", dijo el
Presidente.
Según Lula, con ese combustible elaborado a base de
palma, soja y girasol, entre otras oleaginosas, Brasil
"se prepara para el futuro" y lleva adelante "una
pequeña revolución".
El presidente explicó que, según los planes de su
gobierno, en 2008 el diesel utilizado por los camiones,
tractores y automóviles del país tendrá un 2 por ciento
del nuevo combustible, para subir en 2013 al 5 por
ciento.
Por otro lado, sostuvo que "posibilitará un notable
ahorro en el gasto en petróleo", que será usado para
invertir en el desarrollo de esta nueva fuente de
energía.
"Es el programa de mis sueños, porque permitirá que en
las zonas más pobres del país se produzca biodiesel a
partir del aceite de palma", que abunda en el paupérrimo
nordeste brasileño, señaló.
Lula también vaticinó que Brasil se convertirá en un
gran abastecedor de biodiesel hasta para las grandes
potencias del mundo, como Estados Unidos, Japón,
Alemania o Francia, que están obligados a cambiar sus
matrices energéticas por la escasez de petróleo que
habrá a fines de este siglo.
"Vamos a ofrecer una alternativa a los países ricos,
para que además puedan dirigir sus inversiones a los
países más pobres de América Latina y África, a los que
Brasil ayudará a desarrollar este nuevo combustible",
dijo Lula.
Según el mandatario, "el planeta va a agradecer un día
que se haya creado una alternativa menos contaminante
que el diesel y la gasolina".
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