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El Sol es una fuente de energía infinita y será la que sirva de
combustible a una nueva generación de
aviones gracias a la perspicacia y tenacidad de un aventurero
suizo llamado
Bertrand Piccard.
Se trata del proyecto
Solar Impulse, por el que se está construyendo un
avión destinado a dar la vuelta al mundo alimentado solo con
energía solar. Este viaje lo harían Piccard y su colega Brian
Jones. Ambos aventureros dieron la primera vuelta al mundo en
globo sin escalas en 1999.
Los creadores y alentadores del proyecto piensan que el futuro
de nuestro planeta depende del desarrollo de nuevas tecnologías
más que de la reducción de nuestra movilidad o de nuestra
calidad de vida. De esta forma, el Solar Impulse pretende ayudar
al progreso, aunque de una forma no agresiva con el medio
ambiente.
Energías alternativas eficientes
La
Agencia Espacial Europea (ESA) ha puesto a
disposición del Solar Impulse las tecnologías espaciales
disponibles en Europa a través del
Technology Transfer Programme. El
Swiss Federal Institute of Technology, en Lausana, es
el asesor científico oficial del proyecto.
La intención del Solar Impulse es la de promover el uso de
energías alternativas en la aviación, en este caso la solar,
infinita y limpia en comparación con los contaminantes y finitos
combustibles fósiles que se utilizan en la actualidad.
Aunque el diseño del avión nunca podría llevar a muchos
pasajeros, el Solar Impulse pretende sobre todo despertar el
interés público por aquellas tecnologías capaces de hacer
sostenible el desarrollo.
El Sol es la principal fuente de energía de los satélites, al
igual que del avión de Piccard. La industria espacial europea ha
desarrollado algunos de los más eficientes sistemas inteligentes
de gestión energética, células solares, y sistemas de
almacenamiento de energía, con los que se conseguirá que este
avión vuele sin problemas y sin ninguna fórmula tradicional de
combustible.
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