La reunión del G-8 demostró que aún se está
muy lejos de alcanzar un acuerdo operativo sobre cambio climático.
Pese a las declaraciones "diplomáticas" que se produjeron, siguen
prevaleciendo las diferencias entre Estados Unidos y los otros
miembros del Grupo.
”Aquellos de nosotros que
ratificamos el Protocolo de Kyoto celebramos su entrada en vigencia
y trabajaremos para que sea un éxito”, señaló un documento del G-8.
No era difícil adivinar que Estados Unidos no estaba incluido.
El comunicado final subraya principios generales sobre el cambio
climático, pero no incluye acuerdos específicos para la reducción de
emisiones de ”gases invernadero”, como exigían los ambientalistas.
Los ambientalistas y científicos consideran que el G8 está estancado
en el tema del calentamiento global, incapaz de afrontar la gravedad
del problema.
Los cambios de concepto que se registraron el el
documento muestran con toda claridad la naturaleza del desacuerdo y
las dificultades para conciliar una política global al respecto. El
documento afirma que "el cambio climático es un serio desafío a
largo plazo, que tiene el potencial para afectar a cada parte del
globo".
Sin embargo, el propio anfitrión -Tony Blair-
había considerado al calentamiento global ya no como "un serio
desafío" sino como "una amenaza" sobre el Planeta.
Otra referencia que figuraba en los documentos previos, hecha por
científicos de las ocho naciones y que señalaba que "las
actividades humanas colaboran significativamente en el calentamiento
global", ha sido removida completamente en la versión final.
Los países del G8, han sin embargo admitido la
necesidad de "actuar ya" para frenar el cambio climático, lo
que supone un leve giro en la actitud estadounidense, aunque no se
hayan fijado objetivos ni agenda.
"Actuaremos con determinación y urgencia desde ahora" para
"reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, mejorando el
entorno medioambiental, reforzando la seguridad energética y
reduciendo la contaminación del aire", reza la declaración del
G8.
Tony Blair explicó estos cambios argumentando que sin involucrar en
el proceso a los EE.UU. jamás se conseguiría que los países
emergentes, que "pronto consumirán más energía que ninguna otra
parte del mundo", se sumen al diálogo internacional para atajar
el grave problema.
El político británico reconoció que le habría gustado compromisos
más concretos en ese asunto, como los logrados en relación con la
ayuda a África, pero descartó que se vaya a negociar el tratado de
Kyoto, que los Estados Unidos de George W. Bush se han negado a
ratificar en repetidas ocasiones.
Dijo que el G8 finalmente ha conseguido sentar a
la mesa a EEUU, reticente a reducir sus emisiones. "Si Estados
Unidos, China o India no toman las acciones necesarias para reducir
las emisiones, no tendremos acuerdo sobre cambios climáticos",
indicó Blair.
Para Blair, "lo importante es haber preparado el camino hacia un
nuevo y genuino consenso para cuando expire ese tratado en 2012, y
sobre todo haber iniciado un diálogo sobre el tema con el grupo de
los Cinco (Brasil, México, China, India y Suráfrica), que continuará
y se revisará en las próximas cumbres de San Petersburgo y Tokio".
Analizar los sinuosos giros del lenguaje
diplomático puede resultar un ejercicio muy tedioso, pero en este
caso, cualquier avaluación, permite llegar a una comprensión más
amplia del tenor de las discusiones en las que se sumergieron los
líderes de las naciones desarrolladas.
"Debemos frenar y, tanto como la ciencia lo
justifique, detener y luego revertir el crecimiento de los
gases de invernadero". Sin embargo, al ratificar el Protocolo los
líderes del G-8expresaron su convicción que las emisiones de gases
de invernadero deberían bajarse en los próximos cinco años.
Ahora, en el texto aprobado, se sugiere que la
reducción de la emisiones no serían necesarias ahora sino en el
futuro "a medida que la ciencia lo justifique".
El documento también puntualiza que 2000 millones
de personas carece de acceso a recursos energéticos modernos y que
brindar ese acceso es una necesidad para dar cumplimiento a las
Metas del Milenio.
El comunicado es una versión
bastante diluida de lo que proponía Blair, anfitrión de la cumbre.
El borrador incluía montos específicos de dinero para alcanzar metas
definidas de reducciones, que no aparecen en la versión final.
El Presidente de Francia, por su parte, reconoció
que aceptar un documento debilitado fue el precio para evitar un
rompimiento con los Estados Unidos. El acuerdo -dijo Chirac-
es importante aun cuando no va tan lejos como hubiéramos querido.
El documento restaura el diálogo entre los siete miembros del G8
firmantes de Kyoto y los Estados Unidos".
”Prepararnos a los impactos
del cambio climático, resultante tanto de causas naturales como
humanas, es una prioridad absoluta de todos los países, sobre todo
en aquellas regiones que experimentan los cambios mas grandes, como
el Ártico, África subsahariana y otras zonas semiáridas, costeras y
pequeños estados isleños afectados por el aumento del nivel del
mar”, señaló este viernes el G-8.
”Trabajaremos con los países en desarrollo para ayudarles a
construir su capacidad de superar esos problemas e incluir sus
objetivos de adaptación (al cambio climático) en sus estrategias de
desarrollo sustentable”, añade el comunicado.
El G-8 anunció que promovería un diálogo con los países del Sur
sobre cambio climático, energías limpias y desarrollo sustentable.
Blair anunció una primera reunión para el 1 de noviembre en alguna
ciudad de Gran Bretaña.
Para muchos especialistas, poco o ningún cambio puede esperarse en
el corto plazo. Sólo hay que considerar que en la separata dedicada
a economía global y petróleo -también suscripto en Gleneagles- se
asegura que "la demanda petrolera actualmente proyectada
continuará con su fuerte crecimiento".
Más Información:
CAMBIO CLIMÁTICO EN AMÉRICA LATINA