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En la
actualidad Chile tiene un desarrollo eólico escaso. La central Alto Baguales, ubicada en la
región de Aysén, inyecta 2 MW al Sistema Eléctrico de
Aysén, que abastece a 19.000 familias. La misma,
corresponde a un parque de tres aerogeneradores (660 kW
c/u). Se ubica a 4 kilómetros al norte de Coyhaique y
está interconectado desde noviembre de 2001 al Sistema
Eléctrico de Aysén, en la XI Región del país.
Pero los nuevos
costos de la energía desembocaron en la sustentabilidad
económica de muchos proyectos. En efecto, los valores
gestados a la sombra de la desregulación que el Gobierno
chileno decretó para enfrentar el desabastecimiento
energético originado en la restricción de las
exportaciones de gas desde Argentina, hicieron subir los
precios desde los 32 dólares de 2004 hasta los 62 por
Mwh del presente.
Han pasado 12 años desde que el Departamento de
Geofísica de la Universidad de Chile, por encargo de la
Corporación de Fomento de la Producción, Corfo, realizó
el único estudio oficial que grafica la potencialidad
eólica del país, el que fue mejorado posteriormente en 2003 por
petición de la Comisión Nacional de Energía (CNE).
Dicha investigación recopiló una serie de datos sobre
vientos entregados por las diferentes estaciones
meteorológicas existentes en el país, los que se
utilizaron para construir el primer mapa de los vientos
en Chile.
Los resultados sirvieron para definir los
puntos estratégicos para llevar a cabo proyectos eólicos
en el país, determinándose que las costas de Chile
poseen grandes recursos de viento, los que varían en
intensidad, entre 6 metros por segundo en la zona norte
y central, hasta 9 metros por segundo en la zona de
Magallanes.
El Gobierno, en su intento de diversificar las fuentes
energéticas tiene en carpeta varios proyectos que a partir de 2008 aportarán 165 MW
al país.
El primero de ellos es el Parque Eólico Lautaro, ubicado
en Coronel, Octava Región, el que contará con una
capacidad de 60 MW. La iniciativa tiene un costo de 56
millones de dólares y se encuentra en construcción para
comenzar a operar en 2008, aunque se espera que un año
antes, un 60% ó 70% ya esté funcionando. La central
podría ser operada directamente por las cementeras
Biobío o Polpaico, las que cuentan con instalaciones en
la zona.
Un segundo proyecto es el Parque Eólico Nueva Mejillones
en la Segunda Región, el que cuenta con tres etapas. La
primera con una capacidad instalada de 105 MW, los que
entrarán al Sistema Interconectado del Norte Grande (SING)
a finales de 2008 con una inversión de 103 millones de
dólares. La segunda etapa inyectará 180 MW adicionales
en 2009 y la última fase aportará 230 MW más en 2012. De
esta forma, cuando la central esté concluida en su
totalidad generará 515 MW, los que podrían ser operados
por una minera de la zona.
Este tipo de energía posee varias ventajas respecto a
otras opciones para la generación de electricidad, entre
las que se cuentan la reducción de la dependencia de
combustibles fósiles, los que tienen otros usos más
importantes y constituyen un recurso no renovable; y el
que no contaminan la atmósfera ni el agua. Además, el
tiempo de construcción de una central eólica es mucho
menor que el de otras centrales eléctricas, y como se
trata de plantas modulares, resultan más convenientes
cuando se requiere tiempo de respuesta de crecimiento
rápido.
El plan de diversificación anunciado por el Gobierno de
Chile incluye estudios de factibilidad de 4.000
emprendimientos hidroeléctricos que podrían aportar 5.000 MW
al sistema chileno para 2020. Asimismo, se prevé la
construcción de centrales térmicas a carbón.
Información Técnica
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