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Se trata de proyecto
de almacenamiento de residuos radioactivos en capas
geológicas profundas conocido con el nombre de Yucca
Mountain que era considerado estratégico por la
industria nuclear estadounidense porque allí se iban a
depositar los combustibles nucleares usados y otros
residuos de alta radiactividad.
Para muchos esta “solución” era la base que permitía
asegurar un renacimiento completo del sector nuclear
dado que, entre otras cosas, definía qué hacer con
partes de las usinas nucleares que serán decomisionadas
en el futuro para ser reemplazadas por unidades más
modernas y eficientes.
Ahora, el Presidente Barack Obama decretó primero su
paralización en marzo de este año y luego, más
recientemente ordenó que se retiraran los pedidos de
autorización y que se comenzaran inversiones para
desmantelar completamente las instalaciones aunque deba
compensar a las empresas propietarias de las usinas
nucleares en alrededor de 500 millones de dólares
anuales porque el Estado no cumplirá con el acuerdo
–firmado en 1998- para proveerles el basurero donde
depositar sus residuos.
El presupuesto original del proyecto alcanzaba una
estimación de 60.000 millones de dólares que todos los
especialistas consideraban exiguo para las obras.
Se cumplió así el vaticinio del Senador por Nevada Harry
Reid, cuando dijo hace cuatro años que "Yucca Mountain
está muerto. Nunca sucederá".
No obstante, el Estado de New York ha iniciado un juicio
contra la decisión del Gobierno Federal. El abogado
general, Rob McKenna patrocina el reclamo argumentando
que el Departmento de Energía no tiene la autoridad
necesaria para dar por finalizado unilateralmente el
proyecto sin contar con razones ni alternativas válidas.
Alega, además que la decision de Obama es violatoria de
la ley de residuos nucleares de 1982.
El caso, ha obtenido un triunfo ya que un tribunal
denegó a la administración de Obama y específicamente al
DOE la solicitud de retirar los permisos para la
construcción de basurero nuclear porque en los términos
del Acta de 1982, la regulación corresponde a NCR. Es
decir, que el ejecutivo no tiene capacidad para
determinar el retiro de los permisos en forma unilateral
y el pedido debería iniciarse por un acta del Congreso.
Para los enemigos del Proyecto cancelado Yucca Mountain,
aunque representa la mejor esperanza de contar con un
repositorio para la basura nuclear que se generará,
dista mucho de ser una ubicación adecuada ya que la zona
es geológicamente activa, con numerosas fallas en la
corteza y con evidencia de actividad volcánica. La
porosidad de la estructura, además implica un riesgo de
posible contaminación de las aguas subterráneas en el
caso de acontecer una pérdida.
El 1982 el Congreso de los Estados Unidos promulgó una
política nacional para resolver el problema de un
almacenamiento de residuos nucleares. Esta política
culminó en una ley federal denominada Acta de Política
de Residuos Nucleares.
Esta ley hacía responsable al Departamento de Energía
estadounidense (el DOE) de encontrar un emplazamiento,
construir y mantener la operación de un almacenamiento
bajo tierra llamado almacenamiento geológico. La
recomendación de utilizar un yacimiento profundo se basa
en una antigua recomendación de la Academia Nacional de
Ciencias en favor de depositar residuos radiactivos en
un lugar profundo en la roca.
En 1978 se comenzó a estudiar Yucca Mountain para
determinar si el lugar era adecuado para situar el
primer almacenamiento geológico para más de 72.000
toneladas de combustible nuclear gastado y otros
residuos de alta actividad que aún hoy permanecen
dispersados en 126 emplazamientos por todo Estados
Unidos.
En 1987 el Congreso aprobó los estudios del DOE sobre
Yucca Mountain, que está situado cerca de un antiguo
lugar de ensayos nucleares. Además el Congreso obligaba
a detener el proyecto si en cualquier momento de los
estudios se hallaba inadecuado el lugar.
El 23 de julio de 2002, George W. Bush firmó la
Resolución 87 para avanzar el la concreción de una
instalación de almacenamiento para los residuos
nucleares.
En 2005, el Departamento de Energía (DOE) preveía que la
futura instalación de Nevada abriese sus puertas en
2012.
El año 2006 el DOE postergó su cronograma hasta el 31 de
marzo del 2017. Al año siguiente, el DOE anunció que
rediseñaba la instalación para duplicar la capacidad
prevista.
Sin embargo, para ese entonces ya habían emergido los
primeros problemas políticos serios para la continuidad
del proyecto. Con la llegada del senador por Nevada
Harry Reid, llegaron los opositores a la construcción de
repositorio hasta ubicarse en comisiones desde las que
podrían condicionar al proyecto. El año 2008 el
presupuesto destinado a Yucca Mountain se redujo a 390
millones de dólares.
Los principales responsables políticos de Nevada, tanto
republicanos como demócratas, se oponen a la creación de
este cementerio nuclear. Temen que espante a los
turistas de Las Vegas, uno de los primeros destinos
turísticos de EE.UU., y que ello aminore el desarrollo
de la ciudad del juego por excelencia, que es la primera
de todas las ciudades de Estados Unidos en lo que
respecta a crecimiento urbano. Numerosos grupos locales
se oponen al proyecto, como los indios Shoshone.
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