Publicación mensual de la Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino"              Año XXVII

 1º de AGOSTO  de 2010   

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REFLEXIONES ESTRATÉGICAS

ABASTECIMIENTO Y SOSTENIBILIDAD: UN PORFOLIO DE ENERGÍAS EN EL ROMPECABEZAS

 

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El mundo de la energía está en una encrucijada por el problema de la falta de independencia energética de los países y la seguridad del suministro, así como el cambio climático, presente en todas las agendas de los gobiernos. Esto ha generado un debate sobre el mix energético más conveniente para los países que contempla, entre otros, el uso de la energía nuclear y de las renovables, junto con empresas más fuertes y comprometidas con el cambio climático. Éstas y otras cuestiones salieron a relucir en un panel sobre el futuro de la energía que tuvo lugar en el reciente Wharton Global Alumni Forum de Madrid y que fue moderado por el profesor de Gestión de Multinacionales de Wharton Stephen J. Kobrin.

El panel contó con la participación de ejecutivos de empresas con inversiones en energías renovables como Carmen Becerril, presidenta de Acciona Energía, líder mundial en el sector de las renovables, con presencia en 8 energías limpias; Amparo Moraleda, directora del área Internacional de Iberdrola, compañía eléctrica dueña de Scottish Power y de la estadounidense Energy East, además de primer productor eólico mundial; y de instituciones energéticas como Lady Barbara Judge, presidenta de la Agencia de la Energía Atómica de Reino Unido, un organismo dedicado a la investigación nuclear y al desmantelamiento de los reactores británicos cuando acaban su vida útil. Oscar Fanjul, consejero delegado de la sociedad de inversión Omega capital, y el bodeguero Miguel Torres, presidente y consejero delegado de la empresa familiar Bodegas Torres, participaron también en el debate.

El cambio de posición sobre la energía nuclear

Reino Unido ha lanzado un plan para renovar todas sus centrales nucleares durante las dos próximas décadas. Una de las personas que impulsa este proceso es Lady Barbara Judge, quien comenzó su intervención destacando el cambio de percepción sobre la energía nuclear que está teniendo lugar en un gran número de países de todo el mundo, con la excepción de España, y que ha llevado a que China, India, Turquía o incluso Suiza, se estén planteando construir o reconstruir las centrales nucleares. Pero, ¿cuáles son los asuntos sobre los que el Gobierno y la gente tienen que pensar para que esto se pueda materializar?, planteó la ponente. Pues bien, curiosamente, dijo, en inglés casi todos estos asuntos empiezan por la letra p. En primer lugar, está la política. “Los partidos políticos (de cada país) necesitan estar alineados para decidir el uso que se hace de la energía nuclear. Hoy en día, el uso o no de la energía nuclear es una cuestión política, pero no debería ser así”, señaló.

A continuación está la planificación, es decir, dónde ubicar estas centrales nucleares. Según su experiencia, a la gente no le importa vivir cerca de una central nuclear porque saben que los grandes proyectos de infraestructuras significan mucho dinero y trabajo. Además de esto, dijo, se necesitan permisos, es decir, “un sistema regulatorio bueno para construir las centrales que asegure que la tecnología de los reactores es segura y buena. Y en España y en Reino Unido contamos con buenos reguladores”, dijo. También está la cuestión del precio, añadió. “Se necesita mucho dinero para construir una central, pero una vez que se construye, se obtiene energía a un precio razonablemente bajo y no existe el problema de escasez en el futuro”.

De lo que sí tiene carestía este tipo de energía es de people o mano de obra especializada en todo el mundo. Las centrales nucleares se empezaron a construir en los años 80, así que cuando ella se graduó de la Universidad de Pensilvania, “estudiar ingeniería nuclear o física era algo atractivo, se consideraba un trabajo bueno, pero se dejaron de construir plantas y los que se graduaron de ingenieros los mandamos a Wall Street para convertirse en ingenieros financieros”. El reto ahora es educar a una generación completa de gente para trabajar en estas centrales. Centrales que, por cierto, necesitarán “partes o piezas” fabricadas en plantas especializadas y, de momento, escasas.

La prensa es una de las grandes “pes”, destacó. “La prensa ha estado durante un largo periodo de tiempo en contra de la energía nuclear porque es un buen tema sobre el que escribir y por la influencia de los políticos”. Desde su punto de vista, lo que hay que hacer ahora es educar a la prensa y ser más transparente, “algo muy importante en el nuevo mundo que nos ha tocado vivir. Hace unos 6 años, cuando empecé a trabajar en este sector, en Reino Unido había un 30% a favor de la energía nuclear, un 45% en contra y el resto no se pronunciaba. Ahora, hay un 55% a favor, en torno al 30% en contra y el resto ni sabe ni contesta. Estamos educando a la prensa y la gente entiende estos problemas, todas estas pes”, dijo.

Otro asunto, “son los residuos nucleares”. La ponente señaló que la mayoría proviene del material armamentístico de la guerra fría, “pero hay que limpiarlo aunque se construyan o no nuevas centrales”. Y, por último, está el porfolio: ¿Qué quiero decir con esto?, dijo. “Pues bien, la energía nuclear no es la respuesta, es parte de la respuesta. No podemos descartar nada. Cuando yo empecé a trabajar en Reino Unido un 20% de la energía era nuclear. Si seguimos desmantelando plantas y no construyendo más, en el año 2020 sólo representará el 2% de la energía, lo mismo que en España, según tengo entendido. Necesitamos gas, carbón, petróleo, energías renovables, aunque éstas no pueden resolver el problema (de la escasez de recursos, independencia energética, etc.), pero también necesitamos la energía nuclear, en torno a un 20%-30% nos ayudaría”. Por eso, no dudó en hacer un llamamiento a los políticos para que cambien de opinión acerca de la energía nuclear y reconsideren su importancia y el papel que debería jugar en el escenario energético actual.

Las renovables, parte de la solución

“Siempre hemos estado firmemente convencidos de que nosotros somos parte de la solución, pero con porcentajes más agresivos que el 20% o el 30% propuestos por Lady Barbara”, dijo Carmen Becerrill, presidenta de Acciona Energía. Además de los problemas de independencia energética, cambio climático y debilidad geopolítica a los que tienen que hacer frente los países, dijo, hay un cuarto problema: “1.500 millones de personas en el mundo no tienen acceso a la electricidad comercial y las perspectivas de la agencia internacional de la energía son que, probablemente, este número se incremente de aquí a 2030. Hay que buscar soluciones a estos problemas”.

Una parte de las respuestas son las energías renovables, señaló, “entre otras cosas porque los combustibles fósiles tienen carácter finito por definición, y porque ayudan a combatir el cambio climático. Hay un consenso razonable de que hay que asegurarse de que para el año 2030, el incremento de las emisiones no aumente la temperatura de la tierra en 2 grados. Esto define cómo debería ser la estructura del consumo energético”.

Becerrill destacó cómo esta sensibilidad energética ha ido calando en los países y el compromiso de Europa con las renovables se manifiesta en “la ecuación de los 20. Es decir, para 2020, se espera que en el continente el 20% de la energía sea de origen renovable y el consumo de energía sea un 20% más eficiente”. La tendencia que vemos es “cómo las renovables se afianzan cada vez más en el ámbito europeo y la sensibilidad en torno a estas fuentes de energía va apareciendo en otros entornos geográficos y, muy especialmente, en EEUU. El problema del (vertido en el) Golfo de México probablemente consolidará esta percepción”, añadió.

Becerrill no quiso dejar la oportunidad de mencionar el debate en torno al precio de la energía renovable y las primas que reciben del Gobierno que está teniendo en lugar en los últimos meses en España. Para ella, la situación es muy controvertida debido a que no se está mirando al futuro y el debate se está centrando en una problemática que, espera, sea coyuntural, debido a la crisis económica. Para arrojar algo de luz sobre esto, Becerril puso sobre la mesa algunas cifras: “España tienen una tasa de dependencia energética de 26 puntos por encima del resto de la Unión Europea. Es decir, se ha pasado de un 82% a un 78% en los últimos tres años como consecuencia de la penetración de las renovables”.

Además, destacó que las renovables evitaron la importación de 3000 millones de euros de productos energéticos en 2009. “La tendencia inflacionista de nuestra economía está directamente vinculada a los precios del petróleo, así que las energías renovables ayudan a desacoplar nuestras posiciones macroeconómicas del riesgo de la volatilidad de los precios de los combustibles fósiles. También han permitido cumplir con los compromisos internacionales de la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y a colaborar en el ahorro de una cantidad muy significativa, de más de 400 millones de euros, por derechos de adquisición de emisión de CO2”.

¿Merece la pena el esfuerzo económico que se ha hecho en España para situar a empresas españolas como promotoras de energías renovables, como la eólica o la solar, en el mundo?, se pregunta. “Rotundamente, sí”, dijo. De momento, “el sol es probablemente la fuente de energía más segura a la que podemos recurrir, amanece todos los días y si no lo hiciera, ya no habría de qué preocuparse. En España tenemos que aprovechar que somos, tal y como decía la promoción turística del país, “Everything under the sun”. Becerril dijo que las renovables no son la solución, son solo una parte. El objetivo para 2020 en España es que el 22,7% de la energía sea de origen renovable y no sería descabellado que para 2030 o 2040, esta cifra se sitúe en el 50%.

La importancia del regulador

Oscar Fanjul, CEO de Omega Capital, destacó la importancia que ha adquirido la energía, llegando incluso a formar parte de la política exterior de los gobiernos. Desde su punto de vista, los temas energéticos clave hoy en día son la seguridad en el abastecimiento y el cambio climático, aunque respecto a esto último destaca el distinto enfoque que han adoptado los países en desarrollo y los desarrollados. Los segundos están preparados para pagar por energías no contaminantes, mientras que los primeros, no. “Los países en desarrollo seguirán usando la energía contaminante porque será más barata y seguirá estando disponible”.

Fanjul se mostró favorable al uso de las renovables y del objetivo de cumplir la ecuación de los 20, pero llamó la atención sobre los problemas que tienen actualmente este tipo de energías: la descentralización y la intermitencia en cuanto al suministro (de sol o de viento, por ejemplo). En este tipo de energías, dijo, “es extremadamente importante la figura del regulador”, ya que éste es quien decide la capacidad de las renovables y su estructura y, “de momento, hay que subvencionarlas porque todavía no hay una paridad de la red (punto de competitividad sin ningún tipo de ayuda gubernamental)”.

En su opinión, uno de los retos del regulador consiste en distorsionar lo menos posible la competencia y, al mismo tiempo, asegurar el uso eficiente de las inversiones en esta energía. Por eso, habría que mejorar los sistemas regulatorios e invertir grandes cantidades de dinero con el objetivo de reducir el coste de las renovables para que adquirieran paridad de redes y ser competitivas con los combustibles fósiles. Aún así, se mostró optimista porque la curva de aprendizaje en las energías renovables es muy rápida. Aunque también señaló que las energías convencionales, las fósiles, también están aprendiendo y reducirán su coste, por tanto la competencia va a ser mayor.

Amparo Moraleda también destacó la necesidad de la intervención del Gobierno para crear un ambiente más propicio para que se produzca una revolución energética, “que no puede esperar, porque las reservas de crudo sólo durarán unos 40 años más, lo mismo que el carbón”. Para ello, dijo que es necesario que los países cuenten con una legislación efectiva y se desarrollen políticas gubernamentales proactivas. “La introducción de incentivos para que surjan nuevas tecnologías, apoyo a la I+D y a las tecnologías limpias, así como regular contra aquello que no es limpio…”.

Por otro lado, Moraleda señalo que para ser totalmente competitivos y cumplir con los objetivos de 2020, es necesario invertir en “infraestructura que pueda integrar todas estas energías en nuestra cartera. Se necesitan líneas, sistemas de transporte y redes inteligentes”. Y añadió que las renovables son todavía caras porque todavía no se pueden hacer a escala y, para ello, es necesario el apoyo del Gobierno. También dijo que para llevar a cabo esta revolución energética es necesario lograr eficiencia energética, a través de la calidad del abastecimiento y la sostenibilidad. “La manera más limpia de no producir residuos es no crearlos”, comentó.

El punto de vista empresarial

Para Miguel Torres, la energía es muy importante ya que se producen 2 kilos de CO2 por cada botella. “Al sector le preocupa el cambio climático porque los viñedos son extremadamente sensibles al calor. Si aumenta un grado o dos la temperatura de la tierra, en lo que respecta a los viñedos puede significar una cambio drástico en las denominaciones de origen, tal y como las conocemos hoy en día”.

Por otro lado, señaló que, aunque la ecología siempre ha sido un valor para su familia, sólo se decidieron a actuar después de ver el documental de Al Gore Una verdad incómoda. “Pensamos que teníamos que hacer algo rápido”. En 5 años dedicaron 10 millones de euros a proyectos renovables e investigación, entre los que figuran la construcción de bodegas subterráneas y otras acciones para lograr una mayor eficiencia energética, reducción del peso de las botellas para disminuir la huella de carbono… “Incluso en algunos países escandinavos nuestro vino se envasa en tetrabrik, aunque a mí no me gusta”, señaló. Su próximo desafío será la utilización de biomasa para reducir la factura eléctrica.

“Es el momento de cambiar”, dijo. El bodeguero explicó que los consumidores son los que han puesto cada vez mayor presión sobre las empresas para que sean más ecológicas y con ello también están ayudando a que se produzcan cambios en las mismas. Moraleda coincidió en señalar que los consumidores son más conscientes del medio ambiente y esto está provocando cambios en la manera de operar de las empresas. “La eficiencia y la conciencia medioambiental es un factor diferenciador clave y habrá quienes se distinguirán por ello”.

¿Pero quién pagará por ese cambio? Según Moraleda será un esfuerzo colaborativo entre el sector público, el privado y el consumidor. Pero, al final del día, añadió Becerril, “los consumidores tendremos que pagar por el esfuerzo (de cumplir con la normativa europea de 2020, etc). Queremos una energía perfecta y las empresas necesitan dinero para realizar inversiones”.
 

.© Wharton Kwoledge Universia


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