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Los investigadores de
una startup de Colorado han convertido restos vegetales
en combustible para reactores, una importante
demostración de que se pueden fabricar combustibles de
alta energía de manera eficiente a partir de la
abundante y renovable biomasa.
La empresa, Gevo, ha diseñado una levadura que ayuda a
transformar la celulosa de las virutas de madera y los
tallos de las plantas en butanol, un ingrediente de la
gasolina. Los investigadores pueden entonces modificar
el butanol para obtener combustible para reactores.
El butanol tiene un 30 por ciento más de energía que una
misma cantidad de un biocombustible convencional como el
etanol. Como consecuencia de este atractivo, varias
empresas tales como Cobalt Biofuels, Gevo, y DuPont han
estado desarrollando formas baratas y eficientes de
producir butanol a partir de fuentes renovables. Un de
los métodos comienza con el azúcar del almidón de maíz y
la caña de azúcar. Otra forma de hacerlo es con la
celulosa que se encuentra en los tallos de plantas y las
astillas de la madera. Ha sido más fácil diseñar
levaduras y bacterias para fermentar los azúcares a base
de almidón en butanol, pero la abundancia de celulosa
natural hace que sea una mejor materia prima para la
producción de biocombustibles, señala Mike Cleary,
director del Centro Nacional de Bioenergía del
Laboratorio Nacional de Energías Renovables.
"La celulosa es la mayor fuente de azúcares en el
planeta", indica Cleary. "La dificultad es que resulta
más difícil llegar a la celulosa y a sus azúcares que a
los azúcares del maíz."
Para obtener un biocombustible, unas bacterias o
levaduras digieren el almidón en azúcares vegetales, que
seguidamente son fermentados. En 2005, cuando se lanzó
Gevo, la empresa anunció que había creado un método muy
eficiente para la conversión de los azúcares del maíz en
butanol por reconexión de las vías enzimáticas en una
levadura. Recientemente los investigadores han insertado
su vía de fermentación del butanol en una levadura
diseñada para trabajar en una pasta de azúcares
mezclados formada a partir de la celulosa de los tallos
de las plantas.
Debido a que contiene más energía que la primera
generación de biocombustibles como el etanol, el butanol
quema de manera más eficiente--en otras palabras, podría
ofrecer más kilómetros por litro. Otra ventaja: mientras
que el etanol sólo se puede mezclar con la gasolina en
cantidades limitadas, no hay tal límite con el butanol,
puesto que ya constituye una parte clave de la gasolina.
La estructura molecular del butanol permite que sea
fácilmente convertido en productos químicos que las
refinerías normalmente producen a partir de combustibles
de petróleo. Además, el butanol podría ser más fácil de
usar y de transporte que el etanol--a diferencia del
etanol no absorbe el agua, por lo que es más fácil de
transportar en tuberías.
"Queríamos cambiar fundamentalmente la manera en que los biocombustibles se fabricaban y el tipo de
biocombustibles que podríamos sintetizar", comenta Peter
Meinhold, cofundador y director de investigación de Gevo.
"Queríamos desarrollar una biocombustibles de
directo--algo que se pudiera utilizar directamente sin
tener que cambiar el suministro de gasolina ni la
infraestructura de la gasolina."
Gevo también ha desarrollado una tecnología de
separación única para aumentar la eficiencia de su
proceso de producción, con la que obtienen una variante
del butanol conocida como isobutanol. Extraer el
biocombustible de la mezcla de fermentación y separarlo
de los azúcares y los microbios antes de que sea tóxico
para ellos es un desafío. La tecnología de Gevo recoge
el isobutanol rápidamente a medida que se produce, lo
que le permite fabricarlo en grandes cantidades.
Sin embargo, la tecnología de Gevo aún no ha sido
probada a escala comercial. Eso significa que queda por
ver si el producto de Gevo puede llegar al mercado a un
coste competitivo con el del etanol y la gasolina.
Fundada por el profesor del Caltech Arnold Frances,
Meinhold, y otros, Gevo tiene el apoyo de inversores
como Khosla Ventures. En la comercialización de su
tecnología, Gevo tendrá que competir con empresas como
LS9, que está desarrollando una forma de producir diesel
a partir de celulosa en un proceso de un solo paso.
Además, DuPont y BP se han asociado para desarrollar sus
propios organismos productores de butanol a partir de
diversas fuentes de azúcar.
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