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Ecuador no extraerá
petróleo de una parte de la selva amazónica, a cambio de
una compensación económica internacional.
El Gobierno
ecuatoriano y el Programa de las Naciones Unidas para el
Desarrollo (PNUD) firmaron la semana pasada un acuerdo
largamente ansiado por la comunidad ecologista mundial.
El acuerdo consiste en la creación de un fondo
fiduciario al que donantes e inversionistas sustentables
aportarán dinero para compensar a Ecuador por el
beneficio que dejará de obtener por preservar el
petróleo en el subsuelo.
La iniciativa se circunscribe a
tres campos petrolíferos ubicados en el parque nacional Yasuní, que en 1989 fue declarado reserva mundial de la
biosfera por la Unesco. El fondo aspira a reunir 3.600
millones de dólares, que se calcula es la mitad de los
recursos económicos que generaría la extracción de los
850 millones de barriles que hay en los tres campos y
que representan el 20% de las reservas de crudo de
Ecuador. Como consecuencia, más de 400 millones de
toneladas métricas de dióxido de carbono nunca se
emitirán a la atmósfera.
El gobierno
ecuatoriano suscribió hoy con la administración del
Fondo de Naciones Unidas Para el Desarrollo, el
fideicomiso financiero que permitirá canalizar los
aportes de la comunidad internacional a la iniciativa
conservacionista Yasuní – ITT. El canciller de la
República, Ricardo Patiño y la administradora asociada
del PNUD, Rebeca Grynspan, firmaron el acuerdo que fue
testimoniado por el Vicepresidente de la República,
Lenín Moreno, y la Ministra Coordinadora de Patrimonio
Cultural y Natural, María Fernanda Espinosa.
El Vicepresidente manifestó que el fideicomiso
suscrito puede ser considerado como el “primer éxito” de
la gestión del equipo coordinador de la iniciativa Yasuní-ITT, misma que impulsa la mayor propuesta en
materia ambiental en el mundo.
Asimismo, puntualizó que el mayor aportante de la
iniciativa son los ecuatorianos, quienes con su
extraordinaria generosidad han apoyado esta propuesta
del gobierno de la revolución ciudadana.
Lenín Moreno aprovechó el momento para invitar a otros
países a sumarse a la propuesta ecuatoriana, con un solo
objetivo: salvar al planeta. "La intención del gobierno
que esto salga adelante”, precisó.
La representante de PNUD, Rebeca Grynspan, dijo que el
fideicomiso es un instrumento financiero, producto de un
acuerdo único en el mundo, que permitirá se depositen
los aportes de naciones, organizaciones y ciudadanos, a
cambio de la no explotación de las reservas petroleras
localizadas en el parque nacional Yasuní, misma que
ascienden a 846 millones de barriles de petróleo.
Grynspan agregó que cada país aportante recibirá los
denominados Certificados de Garantía de Yasuní, por un
valor representativo correspondiente a las 407 millones
de toneladas métricas de carbono (CO2) que se dejan de
emitir a la atmósfera.
"Quiero resaltar lo innovador, audaz y vanguardista que
es este aporte de Ecuador para la humanidad, de señalar
un camino distinto para que el mundo pueda
desarrollarse", indicó Grynspan.
Por su parte, el Ministro Ricardo Patiño, calificó a la
propuesta como una mezcla “entre revolución y
conservación”, puesto que plantea un modelo holístico
que conserva el medio ambiente y a la vez combate la
pobreza, con los recursos que genere el fideicomiso.
“Estamos sembrando un verdadero hito en la historia del
país”, acotó.
El acuerdo para impulsar el fideicomiso del proyecto
Yasuní también fue destacado por la Ministra
Coordinadora de Patrimonio Natural y Cultural, María
Fernanda Espinosa, como una propuesta para conservar un
millón de hectáreas y propiciar un cambio en la matriz
energética, en defensa de los pueblos amazónicos.
La ministra destacó que Ecuador ha hecho un "despliegue
gigantesco" para demostrar a la comunidad internacional
que "esta es una lógica que funciona hacia la
construcción de una nueva ética planetaria". "Tenemos
países, filántropos, empresas privadas interesadas, pero
nos faltaba un instrumento financiero que permitiera
concretar ese deseo de aportar y ser copartícipes",
agregó.
Las autoridades expresaron que la iniciativa Yasuní –
ITT ha recibido el apoyo de países como Alemania,
Bélgica, España, Francia, Holanda, Italia y Noruega,
países con los que se espera cumplir con el objetivo de
recibir 3.600 millones de dólares en los próximos años
como compensación por dejar el petróleo bajo tierra.
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