Los nuevos
autos "flexibles" hacen renacer el uso de un combustible
renovable, el etanol, venido a menos a fines de los
años 80.
El uso de etanol en los automóviles, cuyo motor estaba especialmente
adaptado, se popularizó en la década de 1980, pero una escasez del combustible
en 1989 provocó un éxodo de usuarios. En años recientes, comenzaron a imponerse
los automóviles "flexibles", con una tecnología que les permite usar alcohol,
gasolina o una mezcla variada de (K) ambos.
El carro bicombustible permite a los usuarios aprovechar el menor costo del
etanol respecto a la gasolina -aproximadamente la mitad de precio- y mantener la
opción del combustible tradicional para mayor flexibilidad en caso de alzas o
escasez del alcohol.
Brasil ha desarrollado un ambicioso programa desde la década de 1970 para la
producción de alcohol automotriz a partir de la caña de azúcar, y el combustible
se expende en virtualmente todas las gasolineras del país. "Claramente lo que
queda claro es que la tecnología bicombustible viene creciendo a medida en que
crece la disponibilidad de modelos", dijo el presidente de Anfavea, Rogelio
Golfarb, a medios automotrices brasileños.
Y un hecho está claro, los carros que pueden usar indistintamente gasolina o
alcohol, denominados "bicombustibles", se pusieron en mayo de 2005 por primera
vez a la cabeza de las ventas en Brasil, según datos proporcionados hace dos
semanas por la Asociación Nacional de Fabricantes de Vehículos de Brasil
(Anfavea).
FLEXIBLES Y LÍDERES
Las ventas de automóviles y vehículos comerciales también llamados
"flexibles" alcanzaron las 67,500 unidades en mayo pasado, ó un 49.5% del total.
En abril, habían representado un 30.4% y en mayo del 2004 apenas 19.8%.
Por su parte, los autos que funcionan sólo con gasolina tuvieron una
participación de 43.3% en las ventas de mayo, comparado con 52.6% en abril y
72.7% en mayo del año pasado. Mientras tanto, las ventas de los carros
propulsados sólo con alcohol y los que utilizan diesel tuvieron la menor
participación. En Brasil, la gasolina ya tiene una mezcla de 25% de alcohol para
automotores.
Según los datos de Anfavea, las ventas de automóviles "flexibles" en mayo
tuvieron un crecimiento de 22.6% sobre abril y de 19.6% respecto a mayo del
2004. Por su parte, el presidente de Anfavea aseguró, sin embargo, que esa
tecnología elevó los costos para las montadoras sin ampliar el mercado como un
todo.
"Esta tecnología no está promoviendo el crecimiento del mercado. Sólo está
sustituyendo los modelos de gasolina por los modelos flexibles", afirmó
Golfarb.
GM Y VOLKSWAGEN PIONEROS
La industria automovilística de Brasil, que avanzó en el empleo del alcohol
como combustible para enfrentar las crisis petroleras de los años 70, dio otro
paso creando carros impulsados por gasolina, alcohol o una mezcla de ambos en
cualquier proporción, manteniendo el mismo desempeño.
Las compañías Volkswagen, de origen alemán, y General Motors, estadounidense,
pusieron en el mercado los primeros automóviles bicombustibles en abril y junio
del 2004, respectivamente, una innovación tecnológica que es característica de
la industria brasileña, pese a su carácter transnacional.
El resultado es positivo para el ambiente, pues se reduce el consumo de
gasolina y se amplía el de alcohol, con lo que cae emisión del dióxido de
carbono, gas que contribuye al recalentamiento del planeta.
El automóvil bicombustible amplía las posibilidades brasileñas de exportación
de vehículos, alcohol y tecnología automotriz. Varios países, entre otros
Estados Unidos, Canadá y China, ya consumen gasolina con adición de alcohol.
Los nuevos modelos brasileños pueden rodar sólo con gasolina o 100% de
alcohol, además de cualquier mezcla que uno quiera. La ventaja brasileña fue el
desarrollo del bicombustible a partir de vehículos movidos exclusivamente a
alcohol, que el país produce hace más de 25 años con una tecnología pionera.
Analistas creen que a largo plazo todos los carros brasileños serán
bicombustibles. Una posibilidad más cercana es que el bicombustible "mate" el
motor exclusivamente a alcohol.
PERO EXISTE DESCONFIANZA
Pero existe también desconfianza entre los automovilistas ante el
abastecimiento de alcohol.
Estos carros conquistaron el mercado en la década de 1980, y su producción
alcanzó más de 90% del total en algunos años. El alcohol barato y la gasolina
cara impulsaron esa tendencia.
Pero la escasez de alcohol en 1989 y 1990 afectó la credibilidad del nuevo
combustible y la venta de estos vehículos cayó a menos del 1% del total. Sin
embargo, actualmente luego que el petróleo ha vuelto a encarecerse, a entre US $
50-55 por barril, la posibilidad de el carro bicombustible ha retomado
bríos.
El hecho de que estén hoy en día en el mercado carros bicombustibles permite
superar la desconfianza ante el alcohol. El consumidor no está sujeto a la
escasez o alza de precios de uno u otro combustible, y puede escoger el más
barato. Sin embargo, éstas son propuestas muy concebidas para el mercado
brasileño y los expertos señalan que difícilmente pueden ser una opción viable
para otros países.
Pero como una muestra de la confianza por este tipo de combustible, el grupo
PSA Peugeot Citroën anunció hace un tiempo que lanzará este año modelos
"bicombustible" en Brasil, lo que se sumará a las propuestas ya conocidas de
Volkswagen y Chevrolet.
MILLONARIA INVERSIÓN
Por su parte, hace unas semana Brasil demostró que quiere garantizar
su liderazgo en el incipiente mercado mundial de biocombustibles y tiene
previstas multimillonarias inversiones destinadas a ampliar la producción de
etanol en al menos 20% en los próximos tres años.
Está en proyecto la construcción de 45 nuevas plantas de procesamiento de
caña de azúcar, materia prima del etanol brasileño, que deben entrar en
funcionamiento en un máximo de tres años, con inversiones de poco más de US $4.000 millones.
Esa masiva inversión permitirá aumentar en 20% la producción del etanol y
también en 20% la de azúcar (Brasil es el mayor exportador y productor de ambos,
azúcar y etanol). Serán 3.500 millones de litros de alcohol adicionales a los
15.200 producidos hoy, que le permitirán al país abastecer su gigantesco mercado
interno y el incipiente internacional.
El boom del etanol es recientísimo tanto en Brasil como en el
mundo.
Brasil consume 13.500 millones de litros de etanol por año. Al mismo tiempo, está
surgiendo un mercado internacional del etanol, fruto de una coyuntura especial:
de una parte, el exorbitante aumento del precio del petróleo reforzó las
apuestas por fuentes alternativas; de la otra, los compromisos de los países de
reducir las emisiones tóxicas, en cumplimiento del protocolo de Kyoto, favoreció
también a los biocombustibles.
El mundo entero está definiendo cómo serán esos programas de mezcla de
combustibles de fuentes renovables en la gasolina y de dónde piensan
abastecerse, lo que está creando ese mercado potencial que significarán miles de
millones de litros, y de dólares.
Brasil está atrás de un mercado potencial de 1.800 millones litros de etanol
que Japón podrá necesitar una vez autorizada la mezcla de alcohol hidratado en
la gasolina (3%) y de 3.800 millones de litros que China podría necesitar si
amplía sus programas.
En 2004 Brasil exportó 2.400 millones de litros de etanol a Estados Unidos,
India y Suecia. Recientemente firmó un acuerdo con Venezuela para vender 300
millones de litros por año.
Brasil comenzó a utilizar el alcohol como combustible a
mediados de la década de los años setenta ante el interés del régimen militar de
suavizar los efectos de la crisis del petróleo de 1973.
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