|
El
gasoducto para el transporte de gas iraní a la India a través de
Pakistán, ha retomado vigencia y ya forma parte del intereses
económicos y políticos regionales. Rusia ha manifestado su
interés por participar de la gigantesca obra y también
afirma su estrategia de aumentar las exportaciones de hidrocarburos a
la región asiática del Pacífico.
Tras el acuerdo nuclear de los EE.UU y la India durante el
reciente viaje a los EE.UU de Man Muhan Sing, Primer Ministro de
la India, observadores políticos internacionales revelaron la
existencia de dudas en Nueva Delhi respecto a la construcción de
este gasoducto de 2600 kilómetros de longitud.
Sin embargo, estas versiones fueron desmentidas por el ministro de
petróleo de la India, que insistió en subrayar la
decisión de su país para la ejecución del gasoducto desde Irán a
al India a través de Pakistán. El único punto remanente
estaba fundado en la seguridad ofrecida por éste ultimo, a la
luz de los constantes hecho de violencia que se suceden en determinadas
zonas.
El primer ministro de la India exhortó a resolver la
cuestión de la inseguridad en Pakistán, e insistió
en el desarrollo del diálogo con Irán y Pakistán.
Mani
Shankara Ayar, ministro de petróleo de la India -en la
imagen- , al igual que el Primer Ministro del país,
señaló que no se puede resolver al necesidad de la India
a la energía sin alcanzar al gas de Irán.
Rechazando las hipótesis pesimistas sobre la realización
de esta obra señaló que el acuerdo de su país con
los EE.UU para recibir la tecnología
nuclear, no puede ser una razón para
prescindir del
gasoducto desde Irán.
George Bush, Presidente de los EE.UU después de
su encuentro con el primer ministro de la India anuncio que
pedirá al Congreso y los países aliados de los EE.UU que
levanten los embargos nucleares contra la India para que la Nueva
Delhi pueda alcanzar la tecnología nuclear con fines pacificos.
Esta petición de Bush que, en realidad, contradice el
Tratado de No Proliferación Nuclear y afirma el dualismo en las
políticas de los
EE.UU sobre las actividades nucleares de los países, originaron
amplias reacciones, especialmente la preocupación de Pakistán.
Según algunos observadores, existiría una cuestión
estratégica para el gobierno estadounidense. Consideran
que el tratado con la India
aviva las discrepancias y la competencia armamentística entre
la India y Pakistán, procurando que India renuncie a la trayectoria de
Pakistán
para recibir el gas procedente desde Irán, que está acusado de elaboran un
programa nuclear con fines militares.
Esto ocurre en condiciones en que, incluso algunos de los
miembros del Congreso de los EE.UU han solicitado a la Casa Blanca que
abandone su oposición a la construcción del
gasoducto desde Irán a la India. Ya que, apoyar a la construcción de este gasoducto, significa
en firma directa apoyar al proceso de paz entre la Nueva Delhi e Islamabad.
Las crecientes necesidades energéticas de la India,
obligan a sus dirigentes a no rendirse frente a las
presiones diplomáticas sobre el aprovisionamiento de gas proveniente de
Irán. También obligan al país -que junto con China son
los actuales emergentes propulsores del consumo
energético global- a buscar nuevas alianzas para
concretar su programa económico.
Para la dirigencia de India demorar en la toma de esta decisión
seguramente puede limitar las oportunidades del país para abastecerse de la
energía que requiere su dinámico proceso económico. Así
es que encontró una oportuna ayuda de parte de Rusia que
está con una gran disponibilidad de fondos.
Al ser el
segundo exportador de hidrocarburos en el mundo,
ingresan a Rusia unos US$ 500 millones diarios. Estos
flujos entran a mayor ritmo del que la economía puede
asimilar. Hace apenas siete años, Moscú estaba en cese
de pagos pero ahora debe buscar dónde hacer inversiones.
El ministro de Industria y Energía de Rusia, Víctor
Jristenko, anunció que Moscú está interesada en
participar en el proyecto transnacional de construcción del
gasoducto que unirá Irán con la India a través de
Pakistán.
Al término de las conversaciones sostenidas en Nueva Delhi con
su homólogo indio, Jristenko dijo que “el consorcio Gazprom está dispuesto a compartir riesgos derivados del
proyecto de tendido de la tubería
Irán-Pakistán-India", y agrego que espera que “las
otras partes (Irán y Pakistán) asuman una postura
benévola ante la idea de compartir riesgos con Rusia".
El ministro dijo asimismo que Rusia tiene el propósito de
diversificar las exportaciones de petróleo y gas, incrementando
de una manera sustancial las ventas de hidrocarburos a los
países asiáticos del Pacífico.
Jristenko dijo que “actualmente canalizamos más del 90% de
petróleo y gas a Europa, pero en un futuro aumentaremos la
presencia rusa en el mercado asiático. Hacia 2020 está
previsto incrementar en un 30%, hasta 100 millones de toneladas las
ventas de petróleo a Asia. Las exportaciones de gas
experimentarán un crecimiento del 20%, llegando a 65 mil
millones de metros cúbicos".
|