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En la República
Argentina, si bien han existido diversas iniciativas para
instalar "granjas" eólicas, el desarrollo que alcanzó esta
fuente es verdaderamente modesto. Por esta razón, el proyecto
oficial oportunamente difundido por la Provincia de Santa Cruz,
particularmente en razón de su magnitud, se ha convertido
en el eje de este debate.
Hay
también otros proyectos, aunque mucho más
pequeños, de construir nuevas centrales eólicas o ampliar
las existentes que fueron lanzados por cooperativas
eléctricas de la Patagonia y el Comahue, así como las de
la costa atlántica Bonaerense.
La legislación que promueve estas actividades en Argentina es
limitada en comparación con las aprobadas por otros países del
mundo y de la región.
La provincia de Chubut, promulgó en 1998 su ley de fomento y la
de Buenos Aires hace poco otorgó media sanción a una iniciativa
similar; sin embargo, el mercado de la
generación eólica en la Argentina aguarda con expectativa los
eventuales beneficios de una ley
nacional de promoción para la energía eólica.
"La Argentina podría ser el próximo país fuera de Europa en
donde la energía eólica tenga un gran despegue. Durante este
proceso se podría estimular el mercado en toda Sudamérica y
demostrar que hay otra parte del mundo que puede contribuir con
los objetivos de Kyoto", sostuvo en un artículo la revista
internacional Wíndpower Montly.
"Hay un enorme potencial. Un informe ha descrito al país como
"un paraíso generador de energía eólica", con una velocidad del
viento en el sur del país que alcanza un promedio de más de 11
m/s, y una vasta llanura. En una provincia de la Patagonia, la
región más austral, hay un potencial de 6500 MW de capacidad",
agregó.
En Comodoro Rivadavia el parque eólico instalado hace
unos años trabaja con valores de disponibilidad del 30
al 41%, mientras que en Pico Truncado las mediciones
indican que la eficiencia alcanzaría al 50%, lo que
sería sólo comparable a las plantas offshore.
Otras zonas de interés en Argentina son Rada Tilly, en Chubut,
la costa atlántica de la provincia de Buenos Aires y
Mendoza, lugares en los que se están realizando
diversas tratativas para la compra de tierras con
fines eólicos.
El
Proyecto Oficial
El gobierno de la
provincia Santa Cruz firmó un acuerdo con la empresa
estatal rionegrina
Invap Ingeniería SA (IISA)
para constituir una
empresa a la que se
destinarán 55 millones
de dólares para la fabricación de 34 aerogeneradores
eólicos destinados a la generación energía en el ámbito local y
para su posterior exportación al mercado internacional.
De
acuerdo con el documento suscripto se trata de un
programa que se inicia con cuatro aerogeneradores de
1,5 megavatios en tres años, con el objeto de crear un
parque eólico de 34 unidades, en Pico Truncado,
aprovechando la potencia de los vientos de ese corredor.
"La Argentina debe incrementar su capacidad eléctrica:
necesita incorporar 800 megavatios nuevos para mantener
el crecimiento promedio", consideró el ingeniero Hugo Brendstrup,
presidente de IISA.
Aunque se adelantó que los
molinos que se instalarán tendrán 68 metros de altura con
aspas de casi esa medida, el diseño aun está en estudio.
"Primero vamos a desarrollar el prototipo de molino, luego habrá
que homologarlo y en cinco años podremos estar surtiendo la
demanda local y participando en subastas internacionales con un
producto propio, que pueda servir para instalar en condiciones
climáticas severas",
agregó.
La
información difundida señala que la empresa mixta a
crearse erigirá una industria en la zona de Pico
Truncado que otorgará empleo a 2000 personas. En la
constitución de la empresa se invertirán cuatro millones
de dólares, independientemente de la inversión en los
aerogeneradores.
El titular de Invap
Ingeniería considera
que esa empresa dispone del conocimiento tecnológico para
fabricar los molinos y la provincia de Santa Cruz les ofrece "el empuje
económico para darle magnitud y continuidad al negocio".
"Para recuperar esta inversión habrá que ir aumentando el
componente de energía eólica en la demanda, de manera de ir
generando un mercado", abundó el técnico. En este sentido, Brensdrup celebró la decisión gubernamental de completar las
interconexión de la zona patagónica con el sistema
eléctrico nacional.
Según Brendsrup, el desarrollo no sólo permitirá sustituir
molinos importados y proveer a otros mercados, sino que además
creará una industria que utiliza mano de obra de manera
intensiva. "Para fabricar 100 aerogeneradores van a hacer falta
entre 3.000 y 4.000 trabajadores en todas las fases del
proceso", se entusiasmó.
Críticas
y oposición
Sin embargo, este planteo de producir molinos sin haber desarrollado
previamente el mercado de la energía, despierta dudas y críticas
de los impulsores de este tipo de energía.
Laura Gianelli, de la Asociación Argentina de Energía Eólica,
explicó a la prensa que "para desarrollar una línea de producción hace
falta capacidad tecnológica y mercado".
"Siempre es bueno fomentar el desarrollo tecnológico local, pero
hay que evaluar en cada caso el costo-beneficio de una inversión
de esta magnitud, porque el mercado de molinos eólicos no está
desarrollado a nivel local, ni tampoco a nivel regional",
advirtió Gianelli, directora de Normativa y Regulación de la
asociación.
Del
mismo modo, Juan Carlos Villalonga, director del
capítulo argentino de la organización Greenpeace, alertó
respecto de que "el tan ansiado desarrollo eólico se inicie en
este país mal por falta de transparencia".
"No se puede atar el proyecto eólico a una sola empresa, no es
sano, preferiríamos que haya reglas claras para todas las
compañías", comentó a la agencia internacional
IPS.
Tanto Gianelli como Villalonga destacan el modelo de Brasil,
donde se puso en marcha el Programa de Incentivo a las Fuentes
Alternativas (Proinfa) por el que el Estado garantiza un precio
sostén para la venta de 1.400 megavatios de electricidad de
fuente eólica, por una determinada cantidad de años.
El Proinfa también prevé financiamiento oficial y fija un
porcentaje de fabricación local en las partes. Al garantizar la
compra de la energía con un precio fijado de antemano, Brasil
crea un mercado y permite la participación de todas las empresas
del sector, no de una sola que puede no ser la mejor, explicó
Villalonga.
"No es que, si lo fabrica Invap no sirve", sostuvo Gianelli. "Es
muy bueno que se plantee la discusión sobre estos temas y que
haya preocupación por hacer algo, pero yo tengo muchos
recaudos", confesó. "¿A quién le van a vender esos molinos?
¿Cuánto mejor será la calidad que los que existen hoy en el
mercado?", se preguntó.
Gianelli remarcó que la tecnología de los molinos es muy
sofisticada y lo será más cuando se le exija competir en
resultados con la energía de fuentes convencionales.
Al respecto, Oscar Balestra, gerente local de Vestas, la empresa
danesa que fabrica molinos para el mercado mundial, respaldó los
planteos de los ecologistas y reclamó al Estado "un juego más
abierto", en el que puedan participar en competencia las
distintas empresas del sector.
Balestra dijo que la idea de crear una fábrica argentina
"es muy loable", pero planteó muchos interrogantes respecto de
los desafíos que esa compañía deberá enfrentar si quiere salir
al ruedo en un mercado muy exigente, que ya tiene jugadores de
larga trayectoria.
"¿Qué experiencia tiene Invap para competir con Siemens, con General Electric o con
Vestas que tienen planes de entrega ya para 2008?", se preguntó
el ejecutivo. "Y si se logra aquí un desarrollo competitivo ¿qué
cliente va a comprar un molino a un país sin experiencia de
instalación?", alertó.
Finalmente, Villalonga respecto de la exigencia de hacer
todo localmente apuntó
"se le exige a lo eólico lo que no se exige a ninguna otra
industria" y agregó: "Si hay competidores fuertes en el mercado
¿porque no establecer reglas claras para que todos puedan
participar?", añadió.
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