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La
disputa sobre límites marítimos que Chile mantiene con
Perú y la decisión de Bolivia de "terciar" en la
discusión, amenaza con escalar en su intensidad imponiendo
nuevos y graves obstáculos a la integración regional.
Los gobiernos de Chile y Perú enfrentan un conflicto
diplomático tras la promulgación de una ley peruana que
modifica la actual frontera marítima entre los dos
países, que las autoridades chilenas rechazan, argumentando que
los límites ya fueron fijados en acuerdos suscritos en 1952 y
1954.
La nueva ley fue promulgada en Perú por el Presidente Alejandro Toledo, pero Chile no le otorga validez jurídica.
Esta nueva complicación tiene potencial suficiente como para frenar el proyecto de crear un "anillo energético", además de afectar sus relaciones comerciales entre los países involucrados.
El ministro de economía Jorge Rodríguez asegura que el conflicto territorial marítimo "está
teniendo implicancias en términos que hay dos trabajos
suspendidos. Uno de ellos es la profundización del acuerdo de
complementación económica (ACE)", al referirse a las conversaciones entre Chile y Perú previas a un posible Tratado de Libre Comercio (TLC).
Chile decidió suspender las tratativas debido a "las complicaciones que ha tenido la relación bilateral",
según el director general de Relaciones Económicas
Internacionales de la Cancillería chilena, Carlos Furche.
El ACE le ha permitido a Chile concretar inversiones en Perú por
casi 4.000 millones de dólares, aunque la inversión
peruana en territorio chileno alcanza sólo a 50 millones de
dólares.
El segundo punto es "la postergación de las reuniones previstas en relación al proyecto de integración en base al gas",
indicó el ministro en alusión a un encuentro que
debía realizarse para continuar el estudio del proyecto
conocido como "anillo energético".
La irrupción en escena del diferendo por la frontera
marítima llevó a Perú -poseedor de las reservas- a
marginarse de la reunión que se celebraría en Buenos
Aires para discutir sobre el tema con Chile, Brasil, Argentina,
Paraguay y Uruguay.
Se esperaba que en esa oportunidad se establecieran las bases de un
marco jurídico para el acuerdo, y lo dejaríaen
condiciones de ser suscripto por los presidentes durante la
próxima cumbre del Mercado Común del Sur (Mercosur), a
principios de diciembre en Montevideo.
Perú, con sus enormes yacimientos de gas natural en Camisea -por
los cuales se pretende estructurar la red de gasoductos regionales-, es
pieza fundamental en las aspiraciones para integrar en materia
energética a todos los países de la región.
El Gobierno del Presidente Lagos confiaba en la concreción del "anillo energético"
para dejar de depender de Argentina, y aprovisionarse de gas para
abastecer casi el 47% de generación de la energía
eléctrica que consume.
Ahora, una comisión del Senado boliviano urgió al
gobierno de La Paz a gestionar la inclusión de Bolivia en el
diferendo marítimo de sus vecinos Perú y Chile,
considerando "que es un tema trilateral y no bilateral".
La comisión de Relaciones Exteriores demandó a la
administración del presidente boliviano provisorio, Eduardo
Rodríguez, una posición pro-activa, un día
después de que la cancillería boliviana aplazara la
sesión de un Consejo Consultivo, que reúne a ex ministros
de Relaciones Exteriores y expertos, para analizar el conflicto de
aguas y sus implicaciones en la reivindicación de su acceso
soberano al mar.
"Este es un tema extremadamente grave
como para que el país lo mire de afuera. No podemos estar en la
línea de decir que éste es un tema entre Perú y
Chile, porque es trilateral y no bilateral", demandó el
senador Guillermo Justiniano, titular de la comisión de
Relaciones Exteriores de la cámara alta del bicameral Congreso
boliviano.
El congresista exigió aprovechar el "derecho expectaticio" que
le asiste a Bolivia en un conflicto que se desarrolla en un área
marítima por donde aspira a obtener de Chile, con la anuencia de
Perú, una salida soberana al Océano Pacífico.
Bolivia reclama desde finales del siglo XIX, en el que perdió
todo su litoral a manos de Chile, una salida propia al Pacífico
por un corredor soberano de 10 o 20 km de ancho y con continuidad
territorial sobre un área que en este momento marca la frontera
costera peruano-chilena y en donde se centra el litigio entre Lima y
Santiago.
El senador advirtió que una actitud "pasiva" de La Paz y un
acuerdo o persistencia de la controversia entre Lima y Santiago, sobre
un área de 35.000 km2 de aguas de riqueza pesquera en el
límite marítimo de Perú y Chile, podría
afectar indefinidamente las aspiraciones de Bolivia de obtener una
salida propia al Pacífico.
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