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Según
el Dr. Hans-Joachim Ziesing,
experto en medio ambiente del DIW, si no se disminuye la emisión de
dióxido de carbono y otros gases que causan el recalentamiento
global de la Tierra, Alemania podría sufrir de aquí al año 2050
daños por valor de 140.000 millones de euros.
"No podemos permitirnos un descuido en la protección del medio
ambiente", dijo Ziesing durante un congreso de la Asociación
Empresarial de Economía Solar (UVS). El presidente de la UVS,
Carsten Koernig, señaló, por su parte, la importancia de aprovechar
el enorme potencial de ahorro en emisiones de CO2 sólo en las
aplicaciones para calefacción. "Cerca del 90% del calor que se
genera con calefactores de gas o de aceite se podría generar con
energías renovables y un 30% con energía solar", según Koernig.
Estas
definiciones son las primeras que intentan medir el impacto
económico del calentamiento global.
El aprovechamiento de los residuos agrícolas y de la madera, junto
con la tecnología solar fotovoltaica, son dos excelentes candidatas
para sustituir las energías derivadas de los carburantes fósiles,
según señaló la Comisión Europea en Upsala al presentar dos
proyectos centrados en estas tecnologías que se están desarrollando
en la ciudad sueca.
Concretamente, se ha calculado que los paneles fotovoltaicos pueden
cubrir, a largo plazo, entre el 10% y el 60% de las necesidades de
electricidad en países como Alemania, España, Italia, Reino unido,
Países Bajos y Suecia.
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DIW Berlín |