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A lo largo de 2004, desde
estas páginas hemos planteado la necesidad de adoptar decisiones
para definir el rumbo de la política a seguir en materia de energía.
Hemos repetido incesantemente que era imperioso abandonar la
improvisación y las contradicciones que paralizaban el avance.
En el último número,
señalamos que muchos de los logros anunciados en oportunidad de la
crisis energética emergente, no habían alcanzado una concreción y
que el transcurso del tiempo nos colocó ante la necesidad de
atravesar complicaciones de consideración durante los próximos años,
luego de perder nuestro autoabastecimiento energético.
Lamentablemente sabemos que
continuaremos en la utilización de gas, fuel oil y electricidad
importada. Afrontaremos inevitablemente el costo que representa esta
situación, que no presenta márgenes para su reversión inmediata,
porque la implementación de soluciones lleva su tiempo de
maduración.
Aún dentro de un esquema
ideal de cumplimiento de las obras y proyectos, atravesaremos por
serias restricciones en el abastecimiento de gas y electricidad en
2005, 2006 y 2007.
Sin embargo la realidad -que
"es la única verdad"- ha promovido la aparición de las
primeras señales en el horizonte que indican el principio de
decisiones políticas capaces de marcar un derrotero a seguir.
En la visita que realizaron
a Europa la primera dama y senadora, Cristina Kirchner y el Jefe de
Gabinete, Alberto Fernández, se habló acerca de la situación de las
empresas de servicios públicos asegurando ante los miembros del
Gobierno español que la línea a seguir "no es el estatismo" y que el
rol de inversor y operador de los servicios públicos seguirá siendo
el sector privado. Se espera lo mismo en la próxima visita del
Presidente Kirchner a Francia.
El realismo mostró la
incompatibilidad de resolver el dilema de la deuda, que comprometerá
el superávit fiscal, con la necesidad de invertir en los servicios
públicos. Según ha publicado la prensa argentina los visitantes
dijeron a los funcionarios españoles que desean que las empresas
continúen en manos privadas "y mejor aún en las manos actuales".
Como primer gesto de cumplimiento, quedó sepultado el proyecto de
marco regulatorio que tanta polémica generó.
Se ha establecido un compás
de espera para que Argentina de cumplimiento a lo dicho y comience a
normalizar su relación con el empresariado, restablezca la seguridad
jurídica, y resuelva el problema de la deuda en default.
En ese contexto, se comenzó
a ejecutar el "cronograma de recomposición" de los precios del
mercado eléctrico que acordaron el Gobierno y las generadoras, para
arribar a fines del 2006 con los valores en dólares que tenía la
electricidad antes de la devaluación.
El objetivo declarado es
alcanzar el funcionamiento sustentable del Mercado Eléctrico
Mayorista en el mediano plazo, a través de la recomposición de la
cadena de valor de los productos y servicios prestados en el MEM
aunque modulando el impacto que los incrementos necesarios tendrían
sobre determinados segmentos de la demanda.
Con el plan de "readaptación" del mercado eléctrico se pretende
volver a la normalidad del sistema, que hasta ahora está
sometido al fuerte impacto de la implosión del 2001.
El Ministro de
Planificación, Julio De Vido, asegura que la relación del
Estado con las empresas de servicios públicos inició un finalmente
proceso de normalización.
En noviembre, se firmó una
carta de entendimiento con EDELAP SA. Se ha comenzado a trabajar en
materia de transporte de electricidad ampliando la capacidad y
extendiendo las líneas. Se han resuelto los problemas pendientes
para la expansión del transporte de gas natural.
El aumento de tarifas
aprobado impide que el Estado siga endeudándose con los generadores.
Como hecho auspicioso cabe
señalar que cuatro empresas del sector de generación eléctrica
aceptaron el canje de deuda por acciones en dos futuras centrales
propuesto por la Secretaría de Energía de la Nación a través del
“FONDO PARA INVERSIONES NECESARIAS QUE PERMITAN INCREMENTAR LA
OFERTA DE ENERGIA ELECTRICA EN EL MERCADO ELECTRICO MAYORISTA (MEM)”
(FONINVEMEM).
Se trata de la empresa francesa
Total, la norteamericana AES y la española Endesa, al cabo de la
operación con la Compañía Argentina del Mercado Mayorista Eléctrico
SA, se quedarán con el 65% de dos nuevas centrales térmicas que se
construirán a un costo de entre 450 y 850 millones de dólares. De esa operación también
participará Petrobrás, pero en calidad de socio menor.
De acuerdo con
proyecciones difundidas, Total -dueña de Central Puerto y
Piedra del Aguila- tendrá un crédito de 298 millones de pesos; para
Endesa -Central Costanera, El Chocón y Dock Sud-, será de 278,3
millones y AES -Paraná-San Nicolás, Alicurá y Juramento-, contará
con unos 239,3 millones de pesos. Petrobrás -que es dueña de Pichi
Picún Leufú-, suma acreencias por 104,7 millones de pesos.
Un aspecto importante a
destacar es que algunas de estas empresas que han resuelto continuar
invirtiendo en el país, mantienen procesos contra el Gobierno en el
CIADI por los efectos de la devaluación y pesificación asimétrica.
Dentro del Gobierno, existe
la creencia que estos primeros acuerdos terminarán abriendo el
sendero para firmar otros convenios, como en un efecto dominó, con
una docena de empresas más; pero el relanzamiento de la industria
energética -que es lo que el país necesita- sólo se logrará con el
cumplimiento inteligente de la palabra empeñada.
Este año que comienza,
sigamos con atención las "luces" que se perciben en el horizonte. El
camino no es fácil, pero una Argentina mejor es posible.
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