Publicación mensual de la Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino"              Año XXII

 31 de Diciembre de 2005   

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RIESGOS LATENTES

PROLIFERACIÓN NUCLEAR EN ASIA


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Asia, que se ha convertido en el epicentro mundial de desarrollo de armas nucleares y en la zona donde se han registrado los principales intentos de proliferación.

Mientras se otorgó el Premio Nobel de la Paz al Organismo Internacional de Energía Atómica, los registros conocidos en materia de actividades de proliferación durante el año que acaba de finalizar son múltiples. Hemos asistido a acusaciones de distinto tenor sobre Irán e Israel en Medio Oriente, la India y Pakistán en Asia meridional, Corea del Norte y Japón en Asia oriental.

Paradójicamente en estos escenarios tiene un rol protagónico Estados Unidos y sus decisiones ya sea como sea aliado u oponente de estas naciones.

En 2005 se registraron dos acontecimientos clave: el intento de Estados Unidos y sus aliados de censurar a Irán para impedirle enriquecer uranio, tanto con fines civiles como militares, y la "normalización" del estatus de potencia nuclear de la India, mediante un acuerdo por el que Washington permitirá a Nueva Delhi la compra de tecnología nuclear que de otro modo estaría vedada.

También siguieron su curso las negociaciones entre Corea y un grupo de naciones constituido por Estados Unidos, Rusia, China, Corea del Sur, Japón, y la Unión Europea para persuadir a Pyongyang de eliminar su conocido programa de armas nucleares. Pero no hubo un acuerdo definitivo.

Japón, por su parte, por primera vez desde el final de la IIª Guerra ha comenzado una revisión de los compromisos firmados al término de la conflagración que le impiden fabricar y/o adquirir armas nucleares y constituir un ejército de gran escala. El crecimiento de su arsenal fue calificado por los analistas como una "nueva guerra fría" entre Japón y China.

En septiembre, Estados Unidos propuso en la junta de gobernadores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) declarar a Irán como violador de las obligaciones del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) del que forma parte. La resolución abrió la posibilidad de imponer sanciones del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Rusia, en su carácter de proveedor de tecnología nuclear a Irán intentando evitar estas sanciones, propuso un acuerdo de concesiones recíprocas, según el cual Irán podría convertir óxido de uranio concentrado (yellow cake) en gas hexafluoruro con miras a su enriquecimiento en Rusia. De acuerdo con la iniciativa, Irán podría emplear el uranio enriquecido para sus combustibles nucleares para la central que construye en el marco de la asistencia rusa, pero a condición de enviar el combustible usado de regreso a Rusia.

De ese modo,  se anularía la posibilidad que Teherán contara con el material que reprocesamiento mediante permite la extracción de plutonio, que, como el uranio enriquecido, puede emplearse para fabricar explosivos nucleares.

Irán si bien no rechazó la propuesta formalmente tampoco la aceptó en sus negociaciones de implementación sostenidas con el grupo de tres países de la Unión Europea (Alemania, Francia y Gran Bretaña).

La situación se sigue recalentando y puede dar lugar, durante el año que iniciamos, a conflictos de consecuencias imprevisibles.

Del otro lado, el gobierno de George Bush firmó con su par de la India una "alianza estratégica" que incluye una amplia cooperación militar. Bush se comprometió a enmendar las leyes de no proliferación y a establecer ante el Grupo de Proveedores Nucleares, que reúne a los 44 países proveedores de esa tecnología, del carácter excepcional de India.

Pakistán, rival y vecino de India desde la independencia de ambos países en 1947 con el fin del imperio británico, percibe en la nueva alianza como un contrapeso que desequilibra Asia meridional.

Al parecer, Islamabad  quiere hacer valer su papel como socio clave en la guerra contra el terrorismo y se dispone a reclamar igual tratamiento en materia de tecnología nuclear, y ya diseña nuevas centrales nucleares.

India y Pakistán detonaron sus primeras bombas atómicas en 1998, con lo que se convirtieron en los primeros países que reconocían poseerlas sin contar los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia).

La línea dura que Washington aplica a Teherán contrasta con su enfoque hacia Corea del Norte, otro integrante del "eje del mal" que ya ha asegurado en 2005 poseer dos o tres bombas atómicas.

Estados Unidos ha ofrecido en el diálogo asistencia económica y aval para el funcionamiento de un reactor nuclear civil, a condición de que Corea del Norte desmantele antes su programa armamentista.

El próximo caso podría ser Japón. Tokio continúa almacenando enormes cantidades de plutonio reprocesado en Europa oriental. Ahora el gobierno de Junichiro Koizumi impulsaría la enmienda de la Constitución, dictada por Estados Unidos tras derrotar al país asiático en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), que prohíbe la adquisición o fabricación de armas nucleares.

Si Japón continúa consolidando su poderío militar y adquiere armas nucleares, China se sentirá desafiada y reaccionará. Beijing ya se siente amenazada por el programa de defensa misilística de Washington y por la creciente colaboración indo-estadounidense.

Si la tendencia persiste, China se verá inmersa en dos nuevas carreras armamentistas: una con Japón y otra con India.


            Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino