Publicación mensual de la Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino"              Año XXII

 31 de Diciembre de 2005   

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PROYECCIONES ESTRATÉGICAS DE UNA ELECCIÓN

SIGNIFICADO DEL TRIUNFO DE EVO MORALES

Una de las características del presidente electo es su dureza histórica contra las empresas petroleras. Esa actitud marcó su condición de dirigente sindical, como diputado y posteriormente con fuerza en su intento por acceder al gobierno y con seguridad seguirá en esa actitud como jefe de Estado.

Por Horacio Delphi

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NUEVO GOBIERNO - VIEJA DIVISIÓN

Con el 51 por ciento de los votos, el candidato del MAS, Evo Morales, consiguió la victoria más resonante y espectacular desde la recuperación de la democracia en Bolivia, el país más pobre de Latinoamérica, que atesora la segunda mayor reserva de gas en todo el subcontinente.

Sin embargo, los resultados electorales muestran un país fuertemente dividido. Evo Morales triunfó en los cinco departamentos collas (La Paz, Oruro, Cochabamba, Chuquisaca y Potosí). Jorge "Tuto" Quiroga, por su parte, ganó en Beni, Santa Cruz, Pando y Tarija.

Morales logró el 29 por ciento en los departamentos del oriente, el mismo porcentaje que obtuvo "Tuto" en los de occidente. La victoria de Evo Morales se explica porque en occidente la población votante es el doble que la del oriente (2,4 millones de personas versus 1,2 millones).

Morales obtuvo 53 de 130 diputados, lo que significa que no tiene mayoría en la Cámara Baja. Por ello se estima que hará gestiones para acercarse a la bancada de Unidad Nacional, que obtuvo 14 diputados. Entre ambas tienen la mayoría.

 En el Senado la situación es compleja, puesto que el MAS tendrá 12 senadores, uno menos que Podemos de Quiroga. El MNR y Podemos, juntos, tienen la simple mayoría del Senado (14 miembros). Unidad Nacional tendrá uno.

Jorge Quiroga cuenta con 48 diputados, el MNR con 11, Frepab tiene dos y el MIP y NFR un diputado cada uno.

Tal situación es el resultado del voto cruzado que practicó la mayoría de los electores que quieren el cambio. Muchos votaron por Evo Morales para Presidente, pero respaldaron a un diputado uninominal o un prefecto de otra lista.

EL PROGRAMA DE GOBIERNO

Aunque el ganador se ha apresurado a eludir palabras tan peligrosas como "expropiación" o "confiscación", en líneas generales, el MAS se ha propuesto recuperar para el Estado el control de los recursos naturales, es decir la nacionalización de los hidrocarburos y legalizar la plantación de coca.

Evo Morales y su partido, el MAS, han llevado a cabo una exitosa cruzada contra las inversiones extranjeras en Bolivia durante los dos últimos años. Son los antecedentes más importante el forzar la cancelación de los contratos extranjeros y la introducción de nuevos impuestos juzgados como confiscatorios por todos los operadores.

Parece evidente que una vez en el Gobierno, Morales intentará hacer con los campos de gas natural de Tarija lo que la revolución de 1952 hizo con las minas de estaño de Oruro y de otras partes de Bolivia. "El Estado boliviano -anunció Evo- controlará la propiedad y el 50 por ciento de la producción. En el nuevo régimen de país que buscamos ningún recurso mineral, forestal o natural podrá ser concesionado ni privatizado".

Para con las empresas que operan en el país, la política ya ha sido anunciada. "Vamos a revisar su conducta e investigar en profundidad. También haremos una auditoría técnica y financiera a todas para demostrar en qué medida se llevaron la plata. Vamos a redactar nuevos contratos con el principio de equilibrio. El MAS les va a garantizar que recuperen su inversión, que tengan su ganancia, pero no para saquear, ni para robar, hacer contrabando o evadir", señaló Morales.

Morales propone poner fin a la "postura neoliberal seguida por empresarios", nacionalizar la industria petrolera e incorporar a los grupos indígenas a la vida estatal. "Los contratos que hicieron todas las empresas petroleras son nulos porque no han sido ni ratificados ni refrendados en el Congreso", aseguró el cocalero.

Pero las señales de incertidumbre no fueron exclusivas del MAS ya que han sido emitidas por todos los candidatos y particularmente por la política del propio Gobierno boliviano a lo largo de 2005.

Bolivia aprobó una Ley de Hidrocarburos que creó un nuevo impuesto de 32 por ciento a las petroleras y que fue promulgada bajo la presión de las organizaciones sociales en las calles.

La norma fue rechazada por las compañías, que están a la espera de iniciar una negociación con el próximo Gobierno en un plazo que vence en julio del 2006, antes de recurrir a un arbitraje internacional para plantear sus reclamos sobre esa ley. Todas estas dudas han provocado una importante reducción en las inversiones petroleras que se mantienen por debajo de un tercio del récord de 1998 y la suspensión de los principales proyectos.

LA "PESADILLA DE WASHINGTON"

A juicio de la mayoría de los observadores,  será muy difícil para el nuevo Gobierno imponer un estatismo que fracasó desde 1952 a 1985. La tesis de aplicar un concepto denominado "etnocentrismo" podría potenciar futuros conflictos capaces de "balcanizar" el país, comenzando por Santa Cruz y su reclamo de autonomía, con o sin apoyo de las Fuerzas Armadas y en un complejo escenario regional.

Morales acusa al capitalismo estadounidense de empobrecer a Bolivia. Durante su campaña, Morales advirtió a Estados Unidos que se convertiría en una "pesadilla para Washington".

Paradójicamente fueron los Estados Unidos los mayores financistas de los regímenes populistas y el socialismo en Bolivia, fueran éstos originados en golpes militares o elegidos democráticamente. Entre la revolución de 1952 y 1980, noventa por ciento del dinero que Bolivia recibió del exterior fueron donaciones y créditos de los Estados Unidos. Para 1957, los Estados Unidos subsidiaban el 30 por ciento del presupuesto del gobierno. Sin embargo, nuevas nacionalizaciones tuvieron lugar a finales de los 60 bajo el general Ovando y a comienzos de los 70 bajo el general Juan José Torres.

En un reciente reportaje Morales definió su idea de la cuestión. "Bolivia -dijo- es un país ocupado militarmente por Estados Unidos. La DEA, por ejemplo, comanda las fuerzas represivas en el Chapare. Las Fuerzas Armadas reciben instrucción, se someten al control y dependen estratégica y logísticamente del Comando Sur. Súmele a esto la permanente intervención de los organismos de inteligencia de los Estados Unidos. Adicionalmente llegan, con una frecuencia alarmante, destacamentos militares, bajo la fachada de "acción cívica". Las operaciones de estos efectivos norteamericanos van desde una abierta intervención en los asuntos internos, hasta la utilización de nuestro territorio para el depósito de materiales tóxicos y radioactivos".

Sin embargo la mayor preocupación estadounidense no tiene relación con la acción del nuevo Gobierno dentro de Bolivia, sino que se concentra en la alineación que pueda desarrollar el nuevo Gobierno y en potenciales efectos de "derrame" en los países que limitan con Bolivia, incluido el Perú, donde Ollanta Humala, otro populista nacionalista, está creciendo rápido en las encuestas.

La gran incógnita que desvela por igual a argentinos y brasileros es la duda acerca si las nuevas reglas que impondrá el Gobierno boliviano permitirán un flujo de inversiones suficiente como para permitir la explotación y exportación del gas que tanto para Argentina como para Brasil resulta crítico en su política energética.  Y, con idéntico grado de importancia, a cuánto ascenderá el precio del gas con el que Morales planea financiar su gestión de Gobierno. Seguramente, todos intuyen, que no serán los 2,08 dólares por MMBTU actuales.


            Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino