Publicación mensual de la Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino"              Año XXII

 31 de Diciembre de 2005   

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Secretaría de Energía

 


EDITORIAL

2006

¿SERÁ UN AÑO TURBULENTO?

Por Carlos José Aga

Director

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Estamos al inicio de un nuevo año que se plantea, pese a los  muchos “parches” introducidos a lo largo de 2005, con muchas incertidumbres. Los proyectos más importantes avanzan a paso muy lento en relación con las necesidades, y nos ponen en un rumbo de camino crítico, con tiempos extremadamente ajustados, donde no existirá margen para errores.

Ya no estamos hablando de una programación a largo plazo; de un  plan energético que nos permita diversificar una matriz basada en más del 80% en hidrocarburos empleando nuevas fuentes como las energías alternativas y la nuclear. Este año estaremos hablando de asegurar el suministro.

En este contexto, el Estado exhibe una participación activa tratando de orientar la inversión privada y realizando aportes públicos, en un intento por garantizar el suministro energético. Sin embargo, las medidas adoptadas tendrían efecto recién en el mediano plazo.

Ya no somos un país autoabastecido y gradualmente nos estamos alejando cada día más de esa situación. Hay claros faltantes en materia de combustibles líquidos, como por ejemplo, gasoil y fuel oil.

En el mejor de los casos, si se concretaran los anuncios de inversiones de las principales compañías que operan en la Argentina,  en el año 2006 la producción de petróleo se mantendrá en los mismos niveles del año que pasó.        
 
Informes especializados señalan que la tendencia de la producción anual de crudo en todo el país ha sido decreciente, estimándose que, en el 2005, será aproximadamente un 3% inferior a la del 2004 y un 20% respecto de la de 1998.

Obviamente, también las exportaciones muestran también una tendencia decreciente desde 1997, cuando se llegó al récord histórico de 19.450.000 metros cúbicos enviados al exterior     La caída desde entonces fue tal, que el año pasado se llegó al valor mínimo de la última década, con apenas 10.240.000 metros cúbicos exportados, un nivel que nos retrotrae un década.

Por su parte, el sector eléctrico argentino en sus tres niveles (generación, transporte y distribución) continúa operando muy cerca de sus límites aunque en materia de transporte se ha logrado un nivel de estabilidad.

Con la recuperación de la economía se produjo un incremento de la demanda tanto de electricidad como de gas, que no fue acompañado por incrementos en la oferta energética. 

El aumento de demanda por las altas temperaturas en el verano podría generar inconvenientes puntuales en los sistemas de transporte y distribución que derivarían inevitablemente en cortes en el suministro eléctrico.

Las altas temperaturas podrían convertirse en un factor de presión social, si las distribuidoras de energía eléctrica y de agua potable no logran garantizar el suministro durante los días de calor.

El gas, con una política similar, es decir mejorando la capacidad de transporte pero con escasos resultados a nivel de reservas y producción, podría derivar en serias restricciones en caso de producirse un invierno de temperaturas normales o más bajas de los promedios históricos, aumentando la dependencia a los niveles de hidraulicidad.

La disponibilidad de gas constituye un factor crítico para la sustentabilidad del suministro eléctrico y los proyectos que dependen de Bolivia –por ahora- se encuentran en un limbo en materia de precios y seguridad de suministro.

Esta situación ocasionó durante 2005 cortes superiores a los históricos para industrias con contratos interrumpibles y, en ciertos casos, el abastecimiento de GNC; también produjo la necesidad de importar combustibles alternativos para la generación de electricidad, derivando en un incremento en los precios spot, y en la disminución del gas exportado a Chile.

Por otra parte, los planes para normalizar el sistema energético a través de las renegociaciones iniciadas con las empresas de servicios públicos, comienzan experimentar demoras. Ya se decretó la continuidad de la Ley de Emergencia Económica ante el recrudecimiento inflacionario.

Como se aprecia, 2006 será un año muy exigente donde habrá que extremar la calidad de la gestión si deseamos evitar las desagradables turbulencias a las que nos hemos expuesto.


            Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino