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Mientras los tambores
de guerra suenan con fuerza en el estrecho de Ormuz, en
Teherán los científicos nucleares del país hicieron ayer
público su último avance en materia nuclear. Las cuatro
rondas de sanciones internacionales impuestas por
Naciones Unidas en los últimos años no han logrado el
efecto esperado. Los científicos siguen progresando y
comenzaron el año anunciando a través de la página web
de la Agencia Iraní de la Energía Atómica (AIEA) la
fabricación de la primera barra de combustible nuclear.
El objetivo del régimen islámico es convertirse en una
potencia atómica independiente y para ello es
indispensable adquirir la tecnología que le permita
producir combustible para sus reactores. Esta barra está
siendo probada en el reactor de investigación de Teherán
que sigue dependiendo del combustible importado de
países como Emiratos Árabes Unidos o Turquía, que debido
a las sanciones es cada vez más complicado de conseguir.
«Este gran descubrimiento va a dejar perplejo a
Occidente, porque los países occidentales cuentan con la
incapacidad de Irán para producir plantas de combustible
nuclear», señaló la televisión estatal donde el tema
compartió protagonismo con las maniobras navales «Velayat
90».
Pulso con Occidente
Al mismo tiempo que se hacía público el nuevo avance, el
negociador nuclear iraní, Saeed Jalili, envió una carta
a los responsables de la Unión Europea invitándoles a
retomar el diálogo para superar el contencioso. Las
conversaciones entre Irán y los cinco miembros
permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas
—Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia,
además de Alemania—llevan estancadas un año.
La UE decidirá en la próxima reunión del Consejo de
Exteriores del día 30 de enero si expande las sanciones
contra Teherán, algo que parece probable tras el último
informe del Organismo Internacional de Energía Atómica
en el que se recogían por primera vez «indicios» del
carácter militar del programa del régimen islámico.
Entre las nuevas medidas de castigo está el embargo al
crudo iraní, amenaza que ha desencadenado la actual
crisis en Ormuz.
Músculo en el estrecho Por otro lado, en su penúltimo
día de maniobras militares Irán probó el misil «Mehrab»
de alcance intermedio tierra-aire antirradar y anunció
un simulacro de cierre del estrecho de Ormuz para la
última jornada de ejercicios navales. «Según este ensayo
táctico el tráfico de cualquier tipo de embarcación por
el estrecho de Ormuz será imposible» anunció el portavoz
militar, almirante Mahmoud Musavi. La república islámica
lanza de esta forma un doble mensaje de fuerza en plena
escalada de tensión con Occidente. El nuevo modelo de
misil iraní que amenaza a la seguridad del tránsito
marítimo por Ormuz está «equipado con la última
tecnología para burlar radares y sistemas de
inteligencia creados para variar el rumbo de los
misiles», declaró a la agencia oficial Irna el almirante
Musavi, que quiso destacar el mérito de la industria
balística nacional porque «están diseñados y fabricados
en Irán» y porque es la primera vez que estos modelo se
prueban con éxito.
La comunidad internacional aprieta y Teherán saca
músculo. El posible embargo al crudo iraní como nueva
medida de castigo para 2012 por no detener su programa
nuclear ha provocado una reacción sin precedentes en un
régimen islámico que ha puesto sobre la mesa el bloqueo
del estrecho de Ormuz como respuesta y está dispuesto a
demostrar que es capaz de llevar a cabo esta medida.
Por encima de los misiles lo que realmente preocupa es
el posible cierre del estrecho por el que discurre en
petroleros un tercio de la producción mundial de crudo.
Estados Unidos mantiene un portaaviones de su Quinta
Flota, con sede en Bahréin, en la zona donde los iraníes
realizan sus maniobras navales desde el pasado día 24.
Su movimiento vino acompañado de otro igual de
importante que se produjo en los despachos de
Washington.
El presidente Barack Obama cerró el año ratificando la
ley de defensa que incluye un aumento de las sanciones
contra el Banco Central de Irán (BCI), una manera
indirecta de reforzar el embargo ya que esta entidad es
la encargada de recibir los pagos por la venta de crudo.
Desde Teherán reaccionaron con una reunión entre los
responsables de la entidad y el presidente Mahmoud
Ahmadineyad, en la que trabajaron en una serie de
medidas preventivas para que la sanciones tenga «un
impacto mínimo en el sistema bancario y otros sectores
económicos», declaró el gerente general del BCI, Mahmud
Bahmani, a la agencia Irna.
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