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El uso de la
capacidad instalada en el país para la elaboración de
naftas rondó el 83,5% en 2011 y repitió valores de la
crisis económica. El paro en Santa Cruz, la caída
estructural en la extracción de petróleo y la falta de
inversiones generaron un cuello de botella en el sector,
que no alcanza a cubrir la demanda, potenciada por la
venta de autos
Por momentos, la situación parece no tener lógica. Con
un incremento interanual de casi el 30 por ciento en la
venta de autos y motos cero kilómetro, la refinación
de petróleo en el país se encuentra en los niveles más
bajos desde 2002, según un informe que publicó la
agencia abeceb.com días atrás.
Suele decirse que la utilización de la capacidad
instalada de las refinerías nacionales (UCI) está al
tope. Desde hace al menos 15 años no hay inversiones en
el sector. Sin embargo, el problema ahora parece estar
en el uso de esa capacidad y no tanto en su ampliación:
según la consultora, en 2011 cayó un 5,2 en comparación
al año pasado.
La UCI alcanzó en 2011 un promedio de 83,5 por ciento,
lejos, por ejemplo, del 95,8 del 2007 y similar a los
niveles de 2002, donde la crisis aún arreciaba y era
difícil imaginar el boom automotor en la Argentina.
Las causas obedecen a razones coyunturales y
estructurales. En el primer grupo, la razón más
determinante fue el paro petrolero de Santa Cruz, que
derrumbó los niveles de extracción de petróleo entre
abril y junio. En ese tiempo comenzó la escasez de nafta
y las largas colas en las estaciones de servicio, hoy
una costumbre durante los picos de demanda.
Como parte de sus quejas por lo bloqueos, YPF informó en
aquel momento que sus tres refinerías (La Plata, Luján
de Cuyo y Plaza Huincul) trabajaron al 80% de su
capacidad, cuando normalmente lo hacen al 90 por ciento
o más. Los bloqueos afectaron también a la empresa china
Sinopec, que les vende crudo a las refinerías de Shell
en Dock Sud y de Petrobras en Bahía Blanca, y a PAE (Pan
American Energy), propietaria de la refinería de Campana
que antes pertenecía a Esso.
La situación derivó en un fenómeno desconocido para el
país desde 1989: el déficit energético. Según abeceb.com,
el sector fue en los últimos 20 años un generador neto
de divisas. “Esto se revirtió en 2011, produciéndose un
déficit acumulado a noviembre en el sector de unos u$s
2.917 millones”, asegura el trabajo.
“En el proyecto de presupuesto para el 2012 se prevé una
ampliación del 75 por ciento de las cantidades de gasoil
que se podrán importar libres de impuestos con respecto
al 2011, y de cerca del 30 en naftas, lo cual
comprendería una previsión ante posibles trabas futuras
en el abastecimiento de las refinerías y aumentos de la
demanda”, remarca.
Las escasas inversiones que se registraron desde las
privatizaciones también derivaron en una situación de
virtual parálisis para el sector. Ahora, el panorama
parece estar cambiando con obras planificadas por YPF y
otras dos refinerías que se sumarán en Neuquén.
Por la falta de inversiones, el Estado Nacional lanzó en
2008 el programa Refino Plus, que prevé incentivos
fiscales para aquellos privados que amplíen la capacidad
de producir combustibles. Hasta ahora, la Secretaría de
Energía de la Nación aprobó 16 proyectos, que suman una
inversión superior a los 1.100 millones de dólares. Esos
desembolsos significarán más de 1,3 millones de metros
cúbicos (m3) de gasoil y 1,5 millones de m3 de naftas al
año cuando las obras estén concluidas.
Si existe un sector dinámico en el esquema económico
argentino, es el automotor. Según cifras publicadas esta
semana por la Asociación de Concesionarios (Acara), se
vendieron en 2011 857.983 autos cero kilómetro, lo que
arroja un promedio de 2.350 por día. Los vehículos se
sumarán al ya saturado parque automotor de muchas
ciudades, incrementando a su paso la demanda de
combustibles.
El informe de Acara resalta que "los pronósticos siguen
siendo alentadores para el año que acaba de comenzar con
un nivel de crecimiento más moderado y vinculado al
ritmo de la actividad económica del país".
© surtidores
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