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El aumento del precio
de los combustibles fósiles como el gasoil ha llevado al
sector agrícola a plantearse nuevas alternativas
energéticas más sostenibles y que impliquen un
desembolso menor en el bolsillo de este castigado
sector. La empresa vasca Ulma Agrícola en colaboración
con Neiker Tecnalia ofrece una solución innovadora para
el cultivo en invernaderos a través de un panel
fotovoltaico especial que ubicado en la cubierta de la
instalación agrícola permite el paso de luz solar acorde
con las necesidades de cada tipo de cultivo.
A esta atractiva prestación la tecnología desarrollada
por esta firma posibilita la generación de una energía
sostenible y más económica que la ofertada por
combustibles fósiles como el gasoil. Según estudios
realizados en verano por técnicos de la corporación
Neiker, estas placas solares permiten producir
electricidad que supone una mejora de hasta un 15% anual
con relación a los sistemas fotovoltaicos estándares. El
consorcio formado por ambos centros vascos espera
comenzar la comercialización de los novedosos captadores
solares a partir del segundo semestre de este mismo año.
Los paneles fotovoltaicos diseñados por Ulma Agrícola,
cuyo testeo ha sido ejecutado por el centro tecnológico
Neiker Tecnalia, permiten la generación de electricidad
para el cultivo en invernaderos de una forma más
sostenible en comparación a los combustibles fósiles .
Aumenta hasta en un 15% más la producción eléctrica
anual ofrecida por los sistemas fotovoltaicos estándares
del mercado.
El proyecto germinó hace cuatro años cuando los
responsables del centro tecnológico Neiker vieron que el
"creciente aumento del precio de los combustibles
fósiles como el gasoil–fuente energética habitual hasta
la fecha para el calentamiento de estas instalaciones
agrícolas–, había originado un incremento en la demanda
de nuevas fuentes energéticas sostenibles y económicas
para su uso en bajo invernadero".
"Vimos que el coste del gasóleo se había disparado y
esto constituía un problema para la viabilidad económica
del cultivo en invernaderos", indica Patrick Riga,
investigador de Neiker y responsable del proyecto.
La creciente demanda de una fuente energética
alternativa que proporcionara electricidad "limpia" a
estos recintos de cultivo llevó primero al centro
tecnológico vasco a "apostar fuerte" por el empleo de la
biomasa obtenida de recursos naturales –madera, pellet–
para su reutilización como "combustible sostenible» en
el calentamiento de invernaderos y lograr una
distribución equitativa de este calor en el interior de
esta instalación agrícola".
Fue hace dos años cuando, al entrar en contacto con la
firma Ulma Agrícola–especializada en el diseño de
materiales de altas prestaciones para invernaderos–,
optaron por el desarrollo de un novedoso sistema de
módulos fotovoltaicos que mejorara las prestaciones de
los panales solares existentes en el mercado y cuya
instalación en este tipo de equipamientos agrícolas no
"es siempre satisfactoria para los profesionales del
primer sector". "Normalmente, los placas convencionales
son difíciles de emplear en este tipo de cosechas porque
sombrean completamente el tejado del invernadero y a las
plantas les hace falta luz para crecer", explica el
investigador.
Para dar solución a esta carencia los técnicos de la
firma guipuzcoana diseñaron una pioneras placas solares
que optimizan el rendimiento aportado por los panales
convencionales.
Se trata de un sistema de lentes denominadas fresnel
–lupas que pueden redireccionar los rayos solares en
función de la orientación del Sol y de la época del año–
. "Sin la necesidad de ningún tipo de seguimiento solar
mecánico, esta tecnología ayuda a satisfacer las
necesidades de cualquier cultivo", apuntan desde el
equipo responsable de la investigación en Neiker
Tecnalia.
De esta forma los dispositivos fotovoltaicos ideados por
Ulma cumplen una doble función teniendo en cuenta la
estación del año en la que se cultive.
En verano proporciona una doble aplicación: la primera
tiene que ver con la actividad del sistema óptico que es
capaz de desviar la radiación solar hacia las células
fotovoltaicas que componen el módulo fotovoltaico.
"Por un lado, logra aportar refrigeración al interior
del invernadero en el periodo de mayores temperaturas
veraniegas y al mismo tiempo es capaz de incrementar la
producción eléctrica en la cosecha", subraya.
En este sentido los test realizados por los
investigadores en la época estival de este mismo año,
apuntan a un «notable aumento en el rendimiento
energético» de estas instalaciones. No en vano, según
las pruebas ejecutadas en la planta piloto revelan un
incremento de «hasta un 15%» en la producción eléctrica,
si se compara con sistemas fotovoltaticos
convencionales.
"El sistema evita además el sobrecalentamiento del
interior del invernadero lo que beneficia una mejor
cosecha".
En lo que respecta a la temporada invernal los paneles
fotovoltaicos ideados "reorientan la radiación solar al
interior" del recinto agrícola. De esta manera, el
típico efecto de "sombreo" habitual en estas épocas
desaparece, un factor que puede perjudicar el correcto
cultivo de los alimentos. Los paneles de Ulma
contribuyen así a «facilitar la recepción de toda la
intensidad de la luz solar en estos meses oscuros»,
detalla Riga.
"Ofrecen una energía que permite una cosecha continua lo
que evita, a su vez, la reducción de la producción
agrícola en esta estación del año", explican los
investigadores.
Por el momento, los responsables del proyecto han
probado dos productos muy demandados en el mercado
alimentario nacional y vasco. Se trata de tomate y del
pimiento , dos cultivos que requieren cantidades muy
elevadas de luz natural para su cosecha y que son de un
valor añadido dentro de la agricultura de bajo
invernadero. "Son dos alimentos muy extendidos en el
mercado mundial pero también hemos adaptado la
tecnología de cultivo que pueda satisfacer las
necesidades de cualquier tipo de producto alimentario".
Entre las diversas utilidades que prestan esta placas
novedosas figuran varias prestaciones . Junto con la
obtención de energía solar las células fotovoltaicas
actúan como elemento de control estacional de esta
radiación a la vez que conserva intacta la temperatura
interna del invernadero.
"Asimismo, puede ser un elemento que apoye la actividad
económica del agricultor, ya que facilita la venta y
consumo de la energía obtenida por estos dispositivos
innovadores", relata.
A estos beneficios une la posibilidad de actuar como
sistema de calefacción del interior del recinto , así
como de "arranque de motores utilizados en los
cultivos". "El objetivo que nos hemos marcado es ayudar
a que aumente la producción sostenible de los
invernaderos, frente al empleo de carbón cuyo precio, es
más caro en la factura energética de los agricultores
vascos", completa Riga.
Los responsables de la firma Ulma esperan comenzar la
comercialización de estos productos sostenibles para el
segundo semestre de este año . Hasta entonces, los
investigadores de Neiker completarán las pruebas de su
efectividad sobre cultivo en el invernadero ubicado en
su sede de Derio. "En marzo finalizaremos las probaturas
del test invernal, donde se compararán como en verano,
los mismos parámetros medidos bajo una cubierta de
vidrio".
En paralelo al desarrollo del proyecto de estos paneles
fotovoltaicos, los técnicos de Neiker han puesto en
marcha un novedoso método de cultivo.
Bajo la nomenclatura de cultivo hidropónico , la novedad
estriba en que el sembrado de los alimentos se realiza
sin suelo físico y a través del cual la planta crece en
un sustrato inerte como la lana de roca, arena o algunos
sustratos orgánicos entre los que figura la fibra de
coco o las cortezas procedentes de la Naturaleza.
El cultivo hidropónico permite que las plantas que se
emplean en estas labores agrícolas reciban «una solución
nutritiva diferente y en función de sus propias
necesidades. "Mediante este cultivo pionero se logra
optimizar las unidades cosechadas , duplicando o
triplicando la producción agrícola".
A esta ventaja suma la posibilidad de prolongar el
cultivo durante todo el año, gracias al uso de
calefacciones especiales. "El productor puede sacar al
mercado un alimento cuando más demanda existe del mismo
, sin esperar a condiciones de cultivo más óptimas, lo
que incrementará su valor añadido".
A este beneficio une el ahorro en el uso de suelos
agrícolas, así como evita posibles infecciones
provocadas por enfermedades derivadas de explotaciones
contaminadas. "Las raíces de la planta están ubicadas a
10 centímetros de altura , están conectados a goteros
que les suministran su abono y disponen de tubos
monorraíles, situados en sus proximidades para
ofrecerles calefacción que mantiene el calor en el
interior del invernadero".
A esta moderna equipación se añade un suelo radiante que
sirve también de calefactor interior, al igual que
sucede en muchos hogares. "Estamos aplicando soluciones
novedosas que no se han probado mucho y comprobar así
cual es la más adecuada para el agricultor".
Un último apartado innovador desarrollado por este
centro tecnológico tiene que ver con la instalación de
un sistema de sondas cuya misión es la de "controlar
diferentes parámetros ambientales".
" Miden factores como la radiación, temperatura y la
humedad de aire o el proceso de fotosíntesis, claves que
afectan a las plantas".
Estos dispositivos están distribuidos por todo el
recinto interno del invernadero cuya extensión alcanza
los 400 metros cuadrados.
Los datos proporcionados por los medidores se visualizan
en un software que emite la variación de los parámetros
en tiempo real .
"Con esta tecnología novedosa se puede observar en un
formato 3D espacial los parámetros naturales que
influyen en los cultivos de bajo invernadero", concluye
el investigador de Tecnalia.
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