Publicación mensual de la Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino"              Año XXIII

 31 Enero de 2006   

Gabinete On Line

Visite energy  Portal Energético Internacional

  Profile

Panorama de Canadá


  Nosotros

    Contáctenos


    Colaboradores


    Nuestros Informes


    Información de Prensa


    Información Institucional


    Premios
  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


TEMA DE ANÁLISIS Y DEBATE

EL FUTURO DE LAS GRANDES PETROLERAS

Enviar este informe

Las principales compañías petroleras  luchan cada vez con mayor ahínco para mejorar su posición en materia de reservas y compiten por alcanzar concesiones que les permitan acceder a nuevas fuentes de petróleo y gas natural.

En apariencia, los tiempos que corren no podrían ser mejores para la industria petrolera. La demanda sigue creciendo y presiona sobre el suministro global, empujando los precios hacia el alza. En general, las empresas petroleras –aun las que se concentran en costosos planes exploratorios- todavía cuentan con bastante dinero efectivo para pagar a sus accionistas.

Realidad Internacional

Pero no todo es como aparenta la superficie. Más a fondo, las grandes petroleras saben que están frente a la más dura prueba de las últimas décadas. Las cinco grandes compañías -Exxon Mobil, BP, Shell, ChevronTexaco, y Total están encontrando mayores dificultades para contabilizar nuevas reservas de petróleo y gas que permita balancear la caída que provoca la explotación.

Otras, como Shell y Repsol-YPF ha debido afrontar las consecuencias de un sinceramiento de sus verdaderos niveles de reserva.

Históricamente, los triunfadores de la industria han sido compañías petroleras grandes, que han logrado duplicar el valor de sus acciones en comparación con las empresas medianas e independientes. Como un grupo, las cinco compañías principales representan más del 50 por ciento de la capitalización de mercado de todas las reservas petroleras negociadas en los mercados, y durante los últimos 20 años estas corporaciones han generado ganancias 10 por ciento más elevadas que el promedio de industria.

Incluso,  aunque las compañías petroleras principales representan sólo el 15 por ciento de la producción mundial de hidrocarburos, poseen las mayores áreas y la mayor parte de la infraestructura en las cuencas  más significativas fuera de Oriente Medio. Y gracias a su liderazgo tecnológico y a su empeño en asumir riesgos, han logrado conquistar los yacimientos más grandes y ventajosos.

En la actualidad, muchos de los yacimientos están experimentando su declinación y producen menos. Esto es particularmente válido en Norteamérica y Europa, que representan el 60 por ciento de la producción realizada y donde más del 50 por ciento de las reservas ya ha sido extraído. En esas áreas, los costos de producción siguen subiendo, y cada nueva inversión para ampliar la vida de los yacimientos se hace más onerosa.

En el Mar del Norte, por ejemplo, el costo de extracción medio para un barril del petróleo se elevó el 42 por ciento entre  2000 y 2005.

Los esfuerzos de compañías petroleras para reponer reservas por medio de la exploración tradicional han sido cada vez más infructuosos. Los éxitos son menos abundantes y el tamaño de los descubrimientos se ha reducido. Desde fines de los años ‘90, cuando varios hallazgos grandes incrementaron las reservas, el tamaño promedio de nuevos descubrimientos en todo el mundo ha disminuido a aproximadamente 22 millones de barriles del petróleo. En 2004, por ejemplo, Shell sustituyó sólo el 15 por ciento del gas y el petróleo que extrajo.

Acceder a los grandiosos recursos de Medio Oriente, que detenta la mitad de las reservas mundiales de petróleo, comenzó a complicarse a partir de los años 1960 y los años 1970, cuando los gobiernos comenzaron a nacionalizar los activos de compañías petroleras. Actualmente, gran parte de los yacimientos potenciales tanto de petróleo como de gas están ubicados en países con elevada  inestabilidad política y poca seguridad jurídica, como Nigeria y Rusia, o en regiones técnicamente riesgosas como el Ártico y las profundidades oceánicas. Por el lado del refino, las instalaciones deben ser adaptadas para procesar crudos  pesados, cargados de azufre, lo que significa realizar inversiones gigantescas y riesgosas.

Mayor Competencia Global

A ello hay que agregar la competencia internacional, en todas las regiones del mundo, para controlar las reservas de recursos por parte de dos grandes economías como son China e India.

Tanto las compañías petroleras estatales grandes, como por ejemplo la malaya Petroliam  así como las pequeñas y medianas se han hecho de grandes ganancias y ahora también emplean esa disponibilidad financiera para adquirir reservas. Agregan competidores a un escenario caracterizado por pocos recursos. En el pasado, compañías las compañías petroleras internacionales —con su tecnología avanzada, no tenían rivales como gerentes de proyectos complejos y capacidad financiera- eran las únicas que podían encarar negociaciones con los gobiernos nacionales en control de recursos energéticos. Pero ahora,  aquellas ventajas de antaño se han relativizado a medida que los Estados petroleros han adquirido también grandes capacidades técnicas y profesionales, reforzando su posición en la mesa de negociaciones.

Fusiones

En diciembre, la estadounidense Conoco Phillips compró la productora de gas Burlington Resources en 35.600 millones de dólares. Chevron adquirió Unocal, empresas chinas y rusas sellaron acuerdos con países como Venezuela y Kazakhstán, y hasta el famoso inversor Warren Buffet, se compró una empresa de energía.

Los altos precios de la energía y la necesidad de contar con esos activos podrían hacer que las fusiones superen los 383.000 millones de dólares, el récord tocado en 1999, según PricewaterhouseCoopers. Esta vez, sin embargo, las combinaciones se parecerán menos a la fusión de 80.000 millones de dólares de Exxon y Mobil o a la compra de Amocco por BP en 62.000 millones, uniones que dieron origen a los conglomerados más grandes del mundo.

Por el contrario, se espera una catarata de fusiones más pequeñas pero influyentes. La demanda de energía aumenta con la rápida industrialización de China e India, en un momento en que el petróleo y el gas fáciles de extraer disminuyen. Lo más buscado por los compradores serán las operaciones que ya estén produciendo

En años recientes, muchos gobiernos han reducido el papel de compañías petroleras internacionales y las han gravado con mayores impuestos y regalías, haciendo estas inversiones menos atractivas. Una serie muy compleja de modificaciones legales acompañan estos cambios en zonas ricas en hidrocarburos. Nuevas nacionalizaciones progresivas se van produciendo en lugares como Venezuela y Bolivia.

Este incremento en los niveles de dificultad, pone a las grandes petroleras frente al desafío de buscar nuevos yacimientos en áreas complejas y poco accesibles. Más aún, están frente a la necesidad elaborar una política para mostrarse como mejores socios para los gobiernos que controlan los recursos.

La clave será desarrollar capacidades que les otorguen  una ventaja clara sobre sus rivales. Para ello, los especialistas consideran que hay cuatro áreas en las que tendrían sus mejores oportunidades: el desarrollo de tecnologías exclusivas, suministro de un mercado para fuentes de energía difíciles de explotar, utilización comportamiento diplomático para superar los obstáculos políticos, y un enfoque de colaboración hacia las necesidades sociales de los países donde hacer los mayores negocios.

La conversión de grandes petroleras en gigantes de la energía comienza a ser la respuesta a muchos interrogantes.


            Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino