Publicación mensual de la Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino"              Año XXIII

 31 Enero de 2006   

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LA CRISIS NUCLEAR CON IRÁN

JUGANDO CON FUEGO

Irán reinició sus actividades de enriquecimiento y reprocesamiento de uranio, que habían sido suspendidas en 2004 para propiciar una serie de conversaciones con el EU-3 sobre su programa nuclear.

Enviar este informe

"Nuestras conversaciones con Irán han llegado a un callejón sin salida", anunció el ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, al término de un encuentro en Berlín con sus pares Philippe Douste-Blazy, de Francia, y Jack Straw, de Gran Bretaña, y con el alto representante de la Unión Europea (UE) para la Política Exterior y de Seguridad Común, Javier Solana.

Los cancilleres decidieron pedir formalmente la intervención del Consejo de Seguridad de la ONU, que podría adoptar sanciones.

Berlín, Londres y París, que conforman el llamado grupo UE-3, promovían desde hacía dos años un diálogo con Irán en busca de acuerdo que despejara las dudas sobre el plan de desarrollo nuclear de la nación islámica para asegurar su orientación hacia fines pacíficos exclusivamente. Estados Unidos acusa a Teherán de no cumplir sus obligaciones bajo el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), de 1970.

Irán había reanudado en agosto las actividades en su complejo nuclear de la central localidad de Isfahan, dedicado a la conversión de uranio, el paso previo al enriquecimiento, y el martes desafió al UE-3 al romper los sellos colocados por la AIEA en las instalaciones atómicas de la sureña ciudad de Natanz.

El fracaso en las negociaciones estuvo precedido de dos hechos en materia de política internacional que actuaron como condicionantes en la visión de los iraníes, extremando sus posiciones.

En primer lugar, la confirmación por parte de Korea del Norte anunciando la posesión de dos o tres artefactos explosivos nucleares, lo que abrió un proceso de negociaciones diplomáticas para intercambiar la decisión de retrotraer la situación de ese programa a uno exclusivamente civil en lugar de las consabidas sanciones.

En segundo lugar, el acuerdo nuclear entre EE.UU. y la India que muchos consideran un "premio" para una nación que desarrolló armas nucleares y que sigue rechazando el TNP.

Israel -sin confirmar- y Pakistán también son potencias atómicas, y tampoco firmaron el TNP.

Ahora es posible que el Consejo de Seguridad de la ONU adopte algunas sanciones contra Teherán, repitiendo parte del drama suscitado en torno a Iraq entre 2000 y 2003, que derivó en la invasión y ocupación por parte de Estados Unidos.

Sin embargo, hay algunas diferencias entre ambos casos, por lo que parece muy difícil que las potencias occidentales adopten la misma postura que tuvieron ante el gobierno del presidente iraquí Saddam Hussein (1979-2003).

Las presuntas actividades nucleares de Iraq eran completamente clandestinas, aunque los inspectores de Naciones Unidas aseguran que nunca llegaron a disponer de la capacidad necesaria para fabricar armas de destrucción masiva, como acusaban Estados Unidos y Gran Bretaña.

En cambio, las actuales actividades de Irán se desarrollan en presencia de inspectores de Organismo Internacional de Energía Atómica (O.I.E.A.).

Irán  invoca el derecho al acceso del desarrollo nuclear con finalidades pacíficas bajo el Tratado de No Proliferación (TNP), sujeto al régimen de inspecciones sobre su programa de usinas nucleares, que abarca el ciclo de combustible desde la extracción de uranio hasta su enriquecimiento.

A diferencia de lo que ocurrió con el régimen de Saddam Hussein, Irán cuenta con dos ventajas.

Por una parte, el apoyo de Rusia, que incluso hace buenos negocios vendiendo suministros y servicios para la construcción de un reactor nuclear en la sudoccidental ciudad iraní de Bushehr. Se prevé que la usina comience a funcionar este año.

También disfruta de un grado de apoyo y simpatía del Movimiento de No Alineados y de China. La mayoría de los miembros de ese movimiento, exceptuando a India y unos pocos países, se abstuvieron de votar o lo hicieron en contra de una resolución del OIEA contra Irán, patrocinada por Estados Unidos, el 24 de septiembre pasado. Lo mismo hicieron China y Rusia.

Por otra parte, la Unión Europea depende demasiado del petróleo y el gas de Irán como para llegar al extremo de imponer sanciones que podrían derivar en represalias petroleras por parte del régimen de Teherán.

Las disensiones europeas y los bloqueos en el seno de la ONU y del OIEA por ahora permitieron a Irán ganar tiempo, mientras que la nueva situación geopolítica creada por el atascamiento de Estados Unidos en Irak hizo más complicado el planteo de un nuevo ataque militar.

La tentación militar

Sin embargo, fueron los iraníes quienes dieron el paso crítico para derrumbar todas estas ventajas, precipitando un conflicto de consecuencias imprevisibles.

La decisión de Irán de quitar de sus instalaciones de investigaciones nucleares los sellos colocados por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) en la planta de Natanz y en dos instalaciones de almacenamiento y pruebas de energía nuclear, fue considerada por la Secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza  Rice, " como uns demostración que Irán ha optado por el enfrentamiento con la comunidad internacional en lugar de la cooperación y la negociación".

"Concordamos en que el desafiante reinicio por parte del régimen iraní de su operación de enriquecimiento de uranio no le deja a la UE otra opción que solicitar una reunión de emergencia de la junta de gobernadores del OIEA. Esa reunión tendría el propósito de informarle al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas la falta de cumplimiento, por parte de Irán, de sus obligaciones de salvaguardia", agregó.

Añadió Rice que Irán tiene "un historial de ocultamiento de sus actividades nucleares y de desafío a los esfuerzos de vigilancia internacionales, lo que funda, por lo tanto, la sospecha de que sus ambiciones nucleares no son pacíficas".

En un reciente encuentro realizado en Londres los enviados de los EE.UU., Gran Bretaña y Francia lograron persuadir de sus pares de China y Rusia para enviar la "carpeta" iranía al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas con miras a la adioción de sanciones contra Teherán.

Esta situación impulsa a la línea dura en el Gobierno de los EE.UU. a plantear el "ataque preventivo" sobre las "instalaciones sospechosas", del mismo modo que lo hizo Israel con Irak en el pasado. Los trascendidos indican que fines de marzo de 2006, cuando se resuelva sobre el informe de OIEA, será un momento crítico.

Según diversas fuentes, el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, Porter Goss, visitó Turquía e informó a otros países de la región sobre planes estadounidenses de atacar a Irán para lo que solicitó apoyo político y logístico como respaldo a ataques aéreos contra objetivos nucleares y militares.

Por su parte, el gobierno de Israel declaró días atrás que el programa nuclear de Irán "puede ser destruido", y el líder del partido derechista Likud, Benjamín Netanyahu, invocó nostálgicamentea modo de ejemplo el bombardeo al reactor nuclear experimental que construía el gobierno de Saddam Hussein en la ciudad iraquí de Osirak.

Vikram Sood, ex funcionario de inteligencia de India, considera que habrá ataques preventivos de Estados Unidos e Israel contra Irán, incluso con armas atómicas.

"Un ataque convencional sobre Irán sería caro y no suficientemente redituable. Permitiría una represalia iraní. Por eso, Estados Unidos podría usar armas nucleares tácticas de baja intensidad contra las instalaciones subterráneas de Irán", señaló.

El presidente de Irán, Mahmud Admadineyad, advirtió que "la era de la retórica de la hegemonía y la fuerza es cosa del pasado". Observó que "ve con estupefacción como varios países, que poseen armas nucleares y químicas en sus arsenales, le piden cuentas a Irán".

Irán lanzó una nueva advertencia sobre la posible crisis petrolera mundial que podría provocar si se le aplican sanciones por su controvertido programa nuclear. "En caso de sanciones, otros países podrían sufrir, al igual que Irán", declaró el ministro iraní del Petróleo, Davud Danesh-Jafari, citado por la agencia oficial de Teherán IRNA.

"Una de las consecuencias será el desencadenamiento de una crisis en el sector petrolero y, especialmente, un aumento del precio" del crudo", agregó Jafari.

Teherán ha reforzado sus defensas aérea a través de la adquisición de sistemas antimisiles rusos 29 Tor M-1. En octubre pasado, con la colaboración de Moscú, un cohete ruso colocó en órbita un satélite espía iraní que es el primero de una serie -el Sinah- que pretende establecer una red satelital de alerta temprana de un eventual ataque. Además, a fines del mes pasado, Rusia firmó un contrato por 1.000 millones de dólares para vender a Irán un sistema de defensa avanzado que puede destruir misiles teledirigidos y bombas guiadas por láser, según dice el Sunday Times.

Ambas partes siguen tirando de una cuerda que ya alcanzó el máximo se su tensión. Antes de dar otro paso, deberían reflexionar sobre lo que hay en juego.
 


            Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino