Publicación mensual de la Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino"              Año XXIV

 1º de Febrero  de 2008   

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CONSECUENCIA DEL CAMBIO CLIMÁTICO

LA SEQUÍA AMENAZA A LAS CENTRALES NUCLEARES EN ESTADOS UNIDOS
 

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El Congreso de Estados Unidos aprobó en diciembre seguros de préstamos por 38.500 millones de dólares para el plan de centrales nucleares; Más de 10 empresas se inscribieron para construirlas, principalmente en el sur.

Cinco sitios ya se postularon para las primeras licencias combinadas en 32 años, indicó Roger Hannah, portavoz de la Comisión Regulatoria Nuclear (NRC, por sus siglas en inglés). Están ubicados en el sur del meridional estado de Texas, en Bellefonte en el sudoriental Alabama, Calvert Cliffs en el oriental Maryland, North Anna en el oriental Virginia, y Lee Site en el sudoriental Carolina del Sur.

Cuatro compañías se postularon a los permisos en Grand Gulf, Mississippi (sur), Clinton, Illinois (centro), North Hanna, Virginia (oeste), y Plant Vogtle, en Georgia (sudeste).

"Hemos tenido muestras de interés de entre otras 12 y 15 compañías", dijo Hannah

Sin embargo, el cambio climático tiene sus sorpresas, incluso para las energías que no emiten dióxido de carbono. En la costa sudeste de los Estados Unidos la falta de precipitaciones está causando una fuerte sequía haciendo descender los niveles de los ríos y los lagos al punto que próximamente obligarán a paralizar varias centrales nucleares.

Como toda generación térmica estas usinas requieren de grandes cantidades de agua tanto para enfriamiento como para la generación del vapor con el que mueven sus turbinas.

Si bien existe un riesgo que este cierre provoque desabastecimientos, lo que sí es seguro es que la falta de agua conducirá inevitablemente a aumentos en las tarifas eléctricas de toda la región, cuando la energía deba ser suministrada por otras plantas térmicas que funcionan con combustibles líquidos mucho más costosos que el uranio.

En los Estados Unidos, actualmente, la energía atómica cuesta entre 5 a 7 dólares para producir un MWh; el cambio de fuente multiplicaría ese costo por un factor de 10 para comprar energía del reemplazo especialmente durante el próximo verano.

Como antecedente, los cables mencionan que la sequía obligó a parar una central nuclear de TVA en Alabama en aplicación de las limitaciones regulatorias respecto restricciones del líquido refrigerador descargado, porque el agua más caliente amenazaba irrumpir perjudicialmente en el ambiente. De 104 reactores en operación, 24 están ubicados en las áreas con agudo faltante de agua. Todas estas instalaciones absorben el agua que necesitan de cañerías sumergidas pero los niveles de agua ya están en el límite establecido por la Comisión Reguladora Nuclear para una operación segura.

Los climatólogos evalúan que esta situación continuará y que los niveles de los ríos y lagos continuarán bajando con lo que la temperatura del agua en ellos tenderá a subir poniendo en peligro la refrigeración de los reactores nucleares.

Durante la ola de calor del año 2006 en Europa, Electricité de France y las empresas energéticas españolas y alemanas fueron forzadas a detener la operación de varias centrales nucleares y reducir la potencia en otras debido a los bajos niveles del agua, en algunos casos la parada se extendió por toda una semana.

En la zona más afectada se necesitarían lluvias que aportaran 300 milímetros durante los próximos tres meses –una cantidad extraordinaria de precipitación- para evitar el paro de las usinas nucleares.

Roberto Yanity, quien es portavoz de la empresa South Carolina Electric & Gas, que es propietaria del reactor Summer en el estado de Columbia, reconoció que si el nivel del agua llega a cierto límite, primero se deberá reducir la potencia y finalmente sacar el reactor de servicio. Ampliar o extender las cañerías para tomar el agua podría ser una solución pero como tal es compleja y costosa y no solucionaría la cuestión de la mayor temperatura del agua.

Estas tomas están construidas en hormigón y tienen más de cinco metros de diámetro, extendiéndose a 2000 metros dentro del agua. Modificar estas cañerías y los sistemas de bombeo debido a la mayor distancia demandaría muchos millones de dólares y la realización de las obras demoraría varios meses, con lo que la crisis ya está golpeando a las puertas de los tres millones de clientes de las cuatro empresas que proveen la energía en la región comprometida.

Todos los cambios posibles presentan aristas muy complejas desde el punto de vista de la regulación estadounidense. Por ejemplo, la profundidad a que se pueden extender las cañerías que no podrían absorber sedimentos ni afectar la vida acuática y la necesidad que las modificaciones a la ingeniería de la usinas deberían contar con aprobación de la Comisión Reguladora Nuclear antes y después de realizarse las obras. Estos trámites se miden en períodos de meses y a veces hasta de años.

En otras áreas, como en el valle del Tennessee, donde la energía suministrada por una empresa con casi nueve millones de usuarios proviene de centrales nucleares las lluvias también fueron insuficientes y los niveles están muy por debajo de lo normal.

Otra compañía que opera cuatro reactores en la zona de sequía, Progress Energy Inc., considera que la sequía podría forzarla cerrar su reactor de Harris cerca de la localidad de Raleigh. El nivel del agua en el lago Harris apenas si supera en un metro el límite establecido en la licencia de la central nuclear. El reactor de Harris, por ejemplo, requiere más 120 millones de litros al día, con 65 millones de litros perdidos merced a la evaporación en sus grandes torres de enfriamiento.

Más grave es el caso de el lago Charlotte que ya está 30 centímetros por debajo del límite fijado en la licencia de la CN McGuire propiedad de la empresa Duke Energy Corp.'s que absorbe 2000 millones de litros diarios, aunque la mayor parte se retorna a su fuente original.

David Lochbaum, director del área de seguridad nuclear de la organización Union of Concerned Scientists, advirtió que las centrales nucleares no están diseñadas para realizar ciclos, parando y arrancando repetidamente. Las usinas atómicas están concebidas para funcionar en base, solo se sacan de servicio por períodos largos para sus mantenimientos. Si se las opera en otro régimen habrá daños y desgastes que representarán grandes costos en el futuro.
 


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