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Una declaración conjunta sin
precedentes realizada por los científicos líderes de las principales
academias del mundo han convocado a los gobiernos del G8 y de
Estados Unidos a adoptar
acciones urgentes para evitar una catástrofe global causada por el
cambio climático.
Las academias nacionales de las naciones del
G8 junto con las de Brasil, India y China han advertido que los
gobiernos no
deben demorar más
frente a lo que es ampliamente considerado el mayor
peligro que enfrenta la humanidad. La declaración que ha tomado
meses en coordinarse, tiene una importancia fundamental desde que
está también firmada por Bruce Alberts
-en la foto-,
Presidente
de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados
Unidos, quién
también advirtió a George Bush acerca de los peligros
que encierra ignorar la amenaza que representa el
calentamiento global.
La declaración
se difundió el mismo día en que el Primer Ministro británico,
Tony Blair,
se reunió con el Presidente de los Estados Unidos
en
Washington. En dicha oportunidad se esperaba
que Bush reafirmara su oposición a la firma del Tratado de Kyoto
como mecanismo para limitar las emisiones de los
denominados gases de invernadero. Aparentemente al término de las
reuniones Blair parecía esperanzado de haber logrado un avance,
aunque pequeño, en una de las principales prioridades británicas
durante el año en que tendrá la responsabilidad de conducir el G8:
un nuevo esfuerzo internacional para combatir el cambio climático.
Como parte de su objetivo
político, el Primer Ministro británico está tratando de introducir a
Estados Unidos, China e India en las conversaciones,
pero hay sólo "pequeñas señales" que
indiquen que la administración Bush
aceptará la creciente evidencia científica acerca
del problema.
Lord May de Oxford,
el
presidente
de la Royal Society
-en la imagen de la izquierda-,
criticó
severamente
a George Bush por ignorar a sus propios científicos retirándose del
tratado de Kyoto. "La actual política estadounidense,
en materia de cambio climático, está mal
dirigida, La administración Bush ha rehusado constantemente aceptar
el consejo de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados
Unidos...Lograr integrar a EE.UU. es crítico dada la magnitud de las
emisiones de gases de invernadero de que son responsables", dijo
Lord May.
"Entre 1990
y 2002,
las emisiones de dióxido de carbono de los
EE.UU. se incrementaron un 13%, monto que por sí solo será mayor que
el recorte conjunto de las emisiones que se alcanzaría con el
protocolo de Kyoto si todas las naciones alcanzaran sus objetivos",
agregó.
"El Presidente Bush tiene
una oportunidad en Gleneagles para emitir una señal mostrando que su
administración no continuará ignorando la evidencia científica y que
actuará para cortar las emisiones", dijo Lord May. "La
reunión del G8 es un momento sin precedentes en la historia humana.
Nuestros líderes enfrentan una elección muy dura -actuar ahora para
frenar el cambio o dejar a las futuras generaciones pagar el precio
de nuestra propia inacción-".
"Nunca antes habíamos
enfrentado semejante amenaza global. Y si no comenzamos una acción
efectiva ahora, será mucho más duro detener el tren de la marcha
acumulativa de los factores", agregó.
La declaración conjunta de las academias
nacionales de ciencias de 11 países no mencionan a Kyoto pero hace
repetidas referencias a los documentos de Naciones Unidas en materia
de cambio climático que fundamentaron en 1995 el protocolo, para
limitar futuras emisiones de gases de invernadero, que los Estados
Unidos también firmó en su momento.
El cambio climático es real, el calentamiento
está ocurriendo y hay una fuerte evidencia que los gases de
invernadero producidos por la actividad humana están implicados en
un incremento catastrófico de las temperaturas globales, sostiene la
declaración. "Esto es que la mayoría del calentamiento de las
décadas recientes puede atribuirse a la actividad del hombre. Ese
calentamiento ya ha conducido a cambios en el clima de la Tierra".
Las actividades humanas están
causando niveles de dióxido de carbono en la atmósfera tan altos que
no han sido registrados en los últimos 420.000 años. Mientras tanto
el promedio de ascenso de la temperatura global es de 0.6º C en el
siglo XX y se proyectan para incrementarse entre 1.4 º C y 5.8º C
para 2100.
"La comprensión científica
del cambio climático es suficientemente claro para justificar
acciones urgentes por parte de las naciones. Es vital que todas las
naciones identifiquen los pasos de costo efectivo que pueden
adoptarse ahora para contribuir a una reducción sustancial en el
largo plazo en las emisiones netas de gases de invernadero",
sostiene la declaración.
En una velada referencia a la
resistencia del Presidente Bush a aceptar el cambio climático
argumentando que la ciencia no está clara, las academias enfatizaron
que es necesaria una acción ahora para reducir la creación de gases
de invernadero.
"La ausencia de una
certidumbre científica completa acerca de algunos aspectos del
cambio climático no es razón que justifica una dilación para dar una
respuesta inmediata que será, dentro de un costo razonable, prevenir
una interferencia antropogénica peligrosa con el sistema climático",
asegura la declaración.
"Nosotros urgimos a todas
las naciones para adoptar una pronta acción para reducir las causas
del cambio climático, adaptarse a sus impactos y asegurase que el
tema esté incluido en todas las estrategias nacionales relevantes".
Las academias nacionales
advierten que aun si las emisiones de gases de invernadero logran
ser estabilizados a los niveles existentes, el clima podría
continuar cambiando ya que responde lentamente frente a las
emisiones de dióxido de c carbono extra agregadas a la
atmósfera. "Los próximos cambios en el clima son inevitables. Las
naciones deben prepararse para ellos", sentencia la declaración.
Incremento de Emisiones
1958: Un científico estadounidense, Charles Keeling,
comenzó a medir la concentración atmosférica de
dióxido de carbono (CO2) en un volcán apagado en Hawaii. Se
encentró un nivel de 315 partes por millón (ppm).
1968: La nave especial Apolo VIII tomó
las primeras fotografías de la Tierra desde gran distancia. La
definición de "hermosa pero frágil" inspiró a los movimientos
ambientalistas modernos. El nivel de CO2 había alcanzado 323 ppm.
1972: La
conferencia de Naciones Unidas en Medioambiente Humano realizada en
Estocolmo identifica por primera vez las amenazas medioambientales
contra la Tierra como un problema global. El
CO2 ya se encuentra a 327
ppm.
1988: El mundo
despierta a la conciencia acerca del peligro del cambio climático,
con una advertencia de los científicos que fue reflejada en un
discurso de Margaret Thatcher.
El nivel de
CO2 alcanza las 351ppm.
1992: En el
Summit de la Tierra, realizado en Río, más de 100 países suscriben
la Convención de Naciones Unidas para el Cambio Climático, el primer
tratado de advertencia global. El CO2 llegó a 356 ppm.
1995:
Se firma el Protocolo
de
Kyoto, exhortando a los
países, incluido EE.UU. a realizar recortes en sus emisiones de CO2.
El nivel atmosférico del dióxido de carbono llegó a 360 ppm.
2000: 1990 queda
registrada como la década más calurosa en el record global de
temperatura, con 1998 como el más caliente en el hemisferio norte
por los últimos 1000 años. El CO2 llega a 369 ppm.
2001: George Bush
retira a los EE.UU del Protocolo de Kyoto, alegando
que su aplicación dañaría a la economía estadounidense. Los niveles
medidos llegan a 371 ppm.
2003: Las
primeras dos semanas de agosto marcan nuevo record en Europa. Mueren
35.000 personas. Las mediciones suben hasta 375 ppm.
2004: Tras muchas
dilaciones, Rusia ratifica el Protocolo de Kyoto, favoreciendo la
entrada en vigor del
mismo a pesar de la negativa estadounidense. El
nivel de CO2 en la atmósfera siguió creciendo hasta 377 ppm.
Más información:
Impresionante documento
gráfico:
Atlas de Naciones Unidas
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