Publicación mensual de la Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino"   Año XXII

30 de Junio de 2005   

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"este acuerdo en el área más postergada dentro de este proceso de readaptación (la distribución) debe considerarse como definitivo, a diferencia de las interpretaciones brindadas por las fuentes parlamentarias, que lo calificaban como "transitorio", seguramente considerando que en el mismo  se establecen etapas posteriores que lo perfeccionan, particularmente la realización de una revisión tarifaria integral a cargo del ENRE".

 

 

 

 

 

 

 

Más Información y Documentos

 

Secretaría de Energía

Renegociación Estratégica

SIGNIFICADO DEL "MODELO EDELAP" EN LAS RENEGOCIACIONES DEL ESTADO ARGENTINO

Por Horacio Delphi

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El caso del acuerdo alcanzado con "EDELAP" se destaca entre el resto de las empresas de servicios públicos privatizadas, porque se ha convertido en la experiencia piloto del Gobierno Nacional en sus renegociaciones con las empresas privatizadas y, en cuanto tal, es la piedra angular de las conversaciones con el Fondo Monetario Internacional con miras a lograr un acuerdo y la refinanciación de U$D 10.000 millones que las autoridades esperan suscribir después de las elecciones previstas para el mes de octubre.

Además, a medida que se cierren estas renegociaciones el Gobierno pretende frenar el aluvión de reclamos de las compañías ante el CIADI, tribunal arbitral del Banco Mundial, contra el Estado Nacional, ya que se espera que las empresas -al suscribir estas renegociaciones- se comprometan a suspender estos procesos. En general, también se estima declararán que renunciarán definitivamente al litigio cuando se haya firmado y publicado el decreto con la revisión tarifaria integral, lo que ocurrirá el año próximo.

Según los analistas más cercanos al Gobierno, si el plazo de suspensión de los litigios resulta conveniente, y se extiende hasta avanzado el año 2007, el conflicto arbitral podrá ser manejado nuevamente después de alcanzada una eventual "re-elección" o, en su defecto, traspasado a una administración posterior.

La UNIREN -ente a cargo de la renegociación- considera que, fines de 2005 -año electoral por antonomasia-, llegarán a un acuerdo de renegociación con 35 de los 61 contratos vigentes.

En consecuencia, el Gobierno siguiendo este modelo se propone destrabar los acuerdos con Gas Natural BAN y Aguas Argentinas, luego de que se formalizó el Acta de Entendimiento con EDESUR, controlada por la española Endesa.   Se estima que otro tanto ocurrirá con EDENOR, ni bien concluyan las tratativas de compra de la parte mayoritaria del capital de esa compañía por parte del Fondo Dolphin, que encabeza el empresario Marcelo Mindlin, con la estatal francesa Electricité de France.

Aunque la historia reciente de Argentina muestra una enorme debilidad institucional y un muy bajo nivel de seguridad jurídica, las autoridades han procurado dotar a los nuevos acuerdos de cierto margen de legitimidad para asegurar la aquiescencia de las empresas.

En su momento, junto con la creación de la bicéfala "Unidad Renegociadora y de Análisis de los Contratos" — concretada por medio del decreto 311—, el Presidente Kirchner remitió al Congreso el nuevo mecanismo negociación de los contratos y la forma de intervención previsto para el Poder Legislativo para la aprobación de los acuerdos.

Según esta normativa, una vez alcanzado un acuerdo de renegociación ("Acta de Entendimiento") entre la empresa prestataria y la UNIREN, se  debe convocar a una audiencia pública no vinculante para discutir su contenido y escuchar la posición de las partes. A partir de allí, se pone en marcha el mecanismo de aprobación del acuerdo logrado por parte del Parlamento, y eventualmente de la Justicia para resolver la aceptación final y las eventuales impugnaciones que se puedan presentar.

En el caso del Congreso, el nuevo sistema estableció un plazo de 60 días para expedirse por medio de una sesión plenaria. "Será un fast track, -según dijo en su oportunidad el Ministro De Vido- es decir aprueban o rechazan el contenido de cada negociación pero no tendrán potestad para modificar los términos de las discusiones". Si el Congreso no se expide en ese término, el Ejecutivo dará por convalidadas las renegociaciones. Pero, si los nuevos contratos son rechazados, entonces el Gobierno deberá encarar una nueva renegociación.

En el caso "EDELAP", por primera vez desde la crisis de 2001, pese a la existencia de disidencias atendibles, se han cumplido exitosamente la totalidad de los pasos establecidos para consagrar la validez del acuerdo alcanzado.

Es importante destacar la voluntad de ambas partes para encontrar una fórmula de solución a la problemática que enfrentan ya que tanto el Estado como la compañía reafirman la voluntad de seguir invirtiendo en el mantenimiento y expansión del servicio. La intransigencia y la negativa al sacrificio mutuo hubieran impedido arribar a un entendimiento, perjudicando por igual a todas las partes involucradas, incluidos los usuarios presentes y futuros.

También debe señalarse la voluntad, por parte de la empresa propietaria de EDELAP, de permanecer operando en el país a pesar de las situaciones anómalas por las que debió atravesar.

Sin embargo, desde la perspectiva del sector energético que es lo que más nos interesa analizar, el punto central de estos acuerdos excede la mera corrección de una realidad económica y financiera de excepción; es una señal que revela la confirmación de la predisposición oficial a producir una readaptación del sistema luego de la implosión de fines de 2001 y la virtual caída de los contratos, a consecuencia de la devaluación monetaria.

A lo largo de este proceso, ya se habían realizado algunos reajustes -flexibilizando el análisis de los costos- especialmente en el área de la generación, donde muchas empresas habían comenzado a mostrar los signos inequívocos de una pérdida de sustentabilidad económica; se encaminaban realmente a un colapso financiero.

Muchos de estos cambios estuvieron claramente orientados a garantizar las inversiones mínimas para evitar el costo económico y político de una falla en el sistema, que ya se vislumbraba como una posibilidad creciente.

En cambio, el segmento de la distribución de energía no había percibido ninguna mejora desde 2001. Los balances de las empresas distribuidoras reflejan con claridad el deterioro de este segmento de la actividad y, evidentemente, resultaron un factor decisivo para que grandes empresas decidieran vender su participación accionaria en las mismas.

Por estas razones, este acuerdo en el área más postergada dentro de este proceso de readaptación (la distribución) debe considerarse como definitivo, a diferencia de las interpretaciones brindadas por las fuentes parlamentarias, que lo calificaban como "transitorio" (ver "El Poder Legislativo aprobó el acuerdo con EDELAP y hay avances con Gas Natural Ban"), seguramente considerando que en el mismo  se establecen etapas posteriores que lo perfeccionan, particularmente la realización de una revisión tarifaria integral a cargo del ENRE.

Finalmente la devolución de estas funciones al ente regulador es tal vez el paso crítico fundamental que se ha dado en el camino hacia la normalización del sistema, abandonando el ámbito político e ingresando al terreno de vigencia plena de las leyes, la normativa regulatoria y los procedimientos técnicos.

Desde este punto de vista, el "modelo EDELAP" constituye el primer paso de un camino en la dirección correcta, que todos hubiéramos deseado se lograra antes pero que diversas circunstancias impidieron concretar hasta ahora.

Lo importante ahora es observar el cumplimiento riguroso de lo acordado, para dar por superada la etapa de excepcionalidad, sepultar la inseguridad jurídica y para abocarnos al estudio y solución de la problemática energética que se plantea en torno al abastecimiento de recursos energéticos necesarios para sostener el crecimiento económico del país.


 

            Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino