Publicación mensual de la Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino"   Año XXII

30 de Junio de 2005   

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EDITORIAL

EL "GENERAL INVIERNO"

Por Carlos José Aga

Director

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La historia cuenta que tanto en 1812 como en 1941 el "general invierno" derrotó a dos poderosos ejércitos. Este "general", con su implacable ciclo de inclemencias y rigores, derrumbó así los sueños políticos de dos imperios, convirtiendo a las numerosas y aguerridas tropas de ambos en un diezmado grupo de desesperados en fuga.

Ésta, aunque conocida, es sólo una parte de la historia. Ya que la causa de la derrota de ambos ejércitos radicó en su falta de previsión, su equipamiento inadecuado y las demoras en que incurrieron sus líderes para adoptar las decisiones que permitieran evitar el desastre y la derrota final.

En  Argentina, desde el año pasado, este díscolo "general" juega también su rol en materia energética. Muchas veces a favor del deseo mayoritario, ya que su potencia se encuentra debilitada debido a la naturaleza del cambio climático.

Pero cuando esporádicamente hace su aparición, con sus bajas temperaturas, nos hace notar palmariamente que, como las tropas de 1812 y 1941, no estamos preparados, ni equipados para esa contingencia. Más aún, nos hace tomar en cuenta que hemos dejado pasar muchas oportunidades de adoptar decisiones inteligentes y necesarias.

Así, en los últimos días, todas las distribuidoras de gas procedieron a cortar el suministro a los grandes usuarios que tienen contratado el "servicio interrumpible". Los cortes parciales se extendieron a las principales ciudades del país y afectaron a varias estaciones de GNC del interior. En el Gran Buenos Aires, las estaciones que tienen contratos interrumpibles reciben por día sólo 5.000 metros cúbicos por una resolución del Enargas que impidió transitoriamente los cortes. En tanto, las industrias con contratos firmes sólo reciben los volúmenes que tienen asignados, sin poder acceder a los excedentes de gas que venían consumiendo en los últimos meses. Los únicos que están a salvo son los usuarios residenciales que se quejan por la calidad del fluido y a los cuales las normas prohíben cortarle el suministro.

El Defensor del Pueblo de la Nación, Eduardo Mondino exigió al Gobierno que declare la "emergencia energética" para poder asegurar el abastecimiento interno de gas.

No hay duda que los problemas estructurales del sector energético se reavivarán ante las bajas temperaturas que se esperan para las próximas semanas, cuando hayamos entrado en pleno invierno.

Hemos puntualizado, en nuestra anterior editorial, que se han dado algunos pasos positivos para estimular al sector petrolero, se ha mejorado en 700 MW la capacidad de transporte eléctrico y se están cerrando acuerdos con algunas empresas privatizadas -algunas de gran magnitud-.

Sin embargo, estas correcciones se hacen con cláusula de "acción retardada", para aplicar a fin de año, después de las elecciones. Como si la diferencia de meses fuera una cuestión crucial para el Estado.

El esfuerzo principal del Gobierno -emulando a los líderes de los dos ejércitos derrotados de 1812 y 1941- sigue concentrado en otras esferas, como por ejemplo, la disputa por la ocupación de espacios políticos en la Provincia de Buenos Aires.

El problema, en todo caso, no es político sino macroeconómico: si las inversiones en infraestructura no comienzan de inmediato, especialmente en esta área energética, el crecimiento futuro del país se verá condicionado con serias restricciones a partir de 2006.

La escasez tiene un alto costo económico y aunque se hayan congelado las tarifas domiciliarias y se respete el suministro residencial, también tiene un costo social. La pérdida de horas trabajadas afecta a los trabajadores y el encarecimiento de la producción puede trasladarse a los precios y reducir el nivel de vida.

Debemos recordar que los principales operadores proyectan situaciones más complejas aun en el mediano y largo plazo. Todos estiman que continuará la caída en la producción de petróleo hasta 2009, una baja que comenzó hace siete años junto a un descenso sostenido de las reservas de hidrocarburos.

Muchas de las obras clave siguen esperando, a esta altura del año, un esquema viable que permita retomar los trabajos hasta conclusión y puesta en marcha.

Las dificultades de los proyectos de importación de gas desde Bolivia quizá puedan compensarse parcialmente con el anillo energético desde Perú, pero a un costo muy superior. Los combustibles líquidos importados correrán paralelos al valor del barril de petróleo crudo.

Otros componentes de una política energética (por ejemplo en materia de exploración, uso de fuentes renovables y alternativas, coordinación de los sistemas de ahorro, introducción de normas para la eficiencia energética, etc.) están prácticamente hibernados, en el contexto de un aislamiento argentino respecto de la realidad mundial.

Sin una verdadera política de Estado, que tenga por objetivo recuperar el autoabastecimiento energético que teníamos, todos los paliativos que se empleen para tapar el efecto, serán más y más onerosos, tanto por vía del costo de decisiones de inversión demoradas como por medio de inflación. 

Nuestros dirigentes políticos deben comprender y superar los límites de nuestra propia confusión, que impiden liberar las fuerzas de progreso contenidas en la sociedad argentina. La imagen de tapa (El Chocón) nos muestra que esas mismas fuerzas son las que hicieron posible las grandes realizaciones del pasado.

La política internacional ha convertido a la energía en la "joya" de la agenda de las grandes potencias, que pugnan por asegurarse su disponibilidad y control, sabiendo que en un futuro no muy lejano destruirá muchos más sueños de grandeza que el "general invierno" en el pasado.


 

            Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino