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El Reino Unido planea llevar a
cabo la instalación de la mayor planta eólica del mundo en el
estuario del
río Támesis. Su capacidad de diseño le permitirá
generar sufiente electricidad como para abastecer con sufiente
electricidad a una cuarta parte de los hogares londinenses.
El complejo, denominado Londres Array,
costará 1500 millones de libras y será capaz de proveer el 10% de la
meta gubernamental en materia de energías renovables para 2010.
Si se logran los permisos para
construir la planta, 270 turbinas, cada una de 100 metros de altura
se instalaran cubriendo una superficie de 245 kilómetros cuadrados a
12 millas de la costa de la localidad de Kent.
La propuesta fue presentada por un consorcio formado
por las empresas Shell, E.On Renewables
y Anglo-Danish company, Core.
Este grupo ha recolectado las presocupaciones
sobre el posible impacto del emprendimiento sobre la vida salvaje y
el medioambiente. Pero el director de la organización "Amigos de la
Tierra", Tony Juniper,
dijo que proyectos como el Londrea Array se
requieren con urgencia para frenar el problema de las emisiones de
dióxido de carbono.
Los derechos para la utilización del sitio
offshoere donde se ubicará la granja quedó garantizado hace 18
meses, pero el grupo, operando bajo el nombre de London Array Ltd.
han solicitado permiso ante las autoridades de planificación
gubernamentales y autoridades locales para dar comienzo a la
construcción. La única oposición al proyecto fue realizada por las
Autoridad Portuaria de Londres que ha manifestado que su diagrama
presenta potenciales complicaciones a la navegación.
El Reino Unido tiene en funcionamiento dos
granjas eólicas offshore,, North
Hoyle, costa afuera de Rhyl
ien el Norte de Gales y Scroby Sands
offshore, cerca de Great Yarmouth.
Los planes para construir nuevos emprendimientos han
sido demorados por diversos obstáculos incluyendo el descubrimiento
de multitudes de avas marinas en el Mar Irlandés e incertidumbres
respecto de la conexión a la red.
Con los proyectos en tierra
firme paralizados debido a problemas de planificación y dificultades
para lograr respaldo financiero, el Gobierno se basa en la expansión
offshore para lograr sus metas en materia de energías renovables.
El consorcio espera alcanzar la
autorización para avanzar con las turbinas que, en conjunto serán
capaces de generar 1.000 MW, una capacidad equivalente a las grandes
usinas de gas o carbón abasteciendo a 750.000 hogares a más tardar
el año próximo.
La totalidad de
la construcción quedará completada para el 2011. El consorcio dijo
que la planta no será un obstáculo para la vista ya que se
encontrará muy adentro del mar, y que redundará en una reducción de
1.9 millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera cada
año.
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