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Bulgaria tiene
todas las posibilidades de seguir siendo líder en el
mercado regional de energía. Así lo declaró
recientemente el embajador de EE.UU. en Bulgaria John
Beyrle.
Sin embargo, la
fuerza de esta afirmación se opaca con el cierre en
varias etapas, a instancias de la Unión Europea, de 4 de
los 6 reactores de la central nucleoeléctrica búlgara
cerca de la ciudad de Kozloduy.
En la última
década esta central fue la columna vertebral del sector
energético en la región de los Balcanes. Gracias a esta
planta nuclear, Bulgaria cubre en los duros meses de
invierno el 90 por ciento del déficit de energía de esta
parte de Europa.
La previsión
optimista del embajador Beyrle fue manifestada con
motivo del el inicio de la construcción de la nueva
central termoeléctrica «Maritsa-Este 1» con una potencia
de 670 megavatios. La central será construida por la
compañía norteamericana AES en la región de extracción
de carbón Maritsa-Este, en el sur de Bulgaria.
La inversión
prevista de más de mil millones de euros es la más
importante, realizada en campo verde, en el sudeste de
Europa. La nueva central sustituirá la potencia de los
reactores número 1 y 2 de la nucleoeléctrica de Kozloduy
cerrados a finales de 2002.
Las
negociaciones y la elaboración del proyecto de la
compañía AES se prolongaron cerca de un decenio. Se
espera que la central empiece a funcionar en 2009 y que
gracias a ello Bulgaria logre hacer frente a la crisis
energética en Europa augurada para el periodo de 2010 a
2012 cuando muchas instalaciones habrán caducado sin
haber sido reemplazadas por completo con nuevas.
Lamentablemente
el inicio de la realización del proyecto «Maritsa-Este
1», aplazado a lo largo de años, no permitirá que la
central se integre en el sistema nacional de energía
durante el periodo del 2007 al 2009, crítico en el plano
interno, puesto que Bulgaria prescindirá de otros dos
reactores nucleares.
El primero de
los dos bloques de la central termoeléctrica «Maritsa-Este
1», de una potencia de 335 megavatios, empezará a
funcionar a finales de 2008 y el segundo, seis meses más
tarde. No se descarta que en los años antes de la
incorporación de esta central al sistema energético
nacional el país sufra déficit de energía eléctrica, lo
que es válido aún con mayor fuerza para la región
balcánica en su conjunto.
Hoy por hoy
Bulgaria es uno de los 5 principales exportadores de
energía en Europa. De cuándo empezará a trabajar la
futura segunda central mucleoeléctrica cerca de Belene,
a orillas del río Danubio, depende si conservaremos a
largo plazo esta posición de líder en la zona.
Todavía no se ha
fijado contratista para este proyecto de amplio alcance
para construir una potencia nuclear de 2000
megavatios. Siguen los debates acerca de su
viabilidad económica. Con el ritmo con que avanza el
proyecto y es muy dudoso que la nueva central nuclear
llegue a formar parte del sistema energético hasta el
inicio del período crítico de 2010 a 2012.
La Estrategia
Nacional para el Desarrollo del sector de la energía en
Bulgaria apuesta por la utilización del carbón del
complejo de extracción «Maritsa-Este» como el único
recurso local para garantizar la independencia
energética del país, junto con el desarrollo de la
energía nuclear.
Cabe señalar que
el carbón de lignito extraído cerca de la cuenca del río
Maritsa tiene un alto contenido de azufre. Para
contrarrestar este impacto negativo sobre el medio
ambiente el 12 por ciento de la inversión de la compañía
AES se destinará a la edificación de instalaciones para
reducir hasta los niveles aceptables la contaminación
con azufre que provocará la futura central.
El contratista
del proyecto es la empresa francesa Alsthom. Se espera
que la construcción de la central genere 10 mil puestos
de trabajo. Subcontratistas búlgaros recibirán encargos
por 100 millones de euros. Como resultado de la
realización del proyecto los ingresos en la Hacienda
pública ascenderán a 20 millones de euros en concepto de
impuestos.
Traducción de Kremena Túneva
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