Publicación mensual de la Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino"   Año XXII

31 de Mayo de 2005   

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INFORME ESPECIAL

Retornar a los objetivos originales

Dr. José Pablo Abriata

Presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica

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Hoy conmemoramos los 55 años de la promulgación del Decreto Nº 10.936 del 31 de mayo de 1950, donde la Argentina, su Gobierno Nacional, definió, con gran visión estratégica, la importancia que tenía para el futuro de nuestro país la producción masiva de energía mediante el uso pacifico de reacciones nucleares.

Nace así la Comisión Nacional de Energía Atómica y a partir de ella, y como efecto multiplicador, todo el Sector Nuclear Argentino – sus instituciones y sus empresas.

De acuerdo con el Decreto de creación, la actividad nuclear argentina basa su accionar en un marco de plena transparencia, confianza y colaboración internacional, dedicado exclusivamente al uso pacífico del conocimiento científico-tecnológico y enfocado hacia aplicaciones prácticas y concretas, que provean soluciones a problemas aplicados, para mejorar aspectos sociales, económicos, culturales y estratégicos de nuestra población. El fuerte desarrollo que hoy exhibe la Argentina en Energía Atómica, Seguridad Nuclear, Materiales Nucleares y Medicina Nuclear son ejemplos de ello.

Basado esencialmente en recursos humanos locales, el proyecto científico-tecnológico nuclear de la Argentina mostró primero un período de extraordinario crecimiento, logros muy importantes y brillante posicionamiento internacional. Pero luego se paralizó, y comenzó a retroceder en forma marcada.

Esta evolución negativa se motivó principalmente en el abandono premeditado y sistemático de los objetivos primarios y específicos de la CNEA – especialmente lo relacionado con las aplicaciones energéticas - y su reemplazo por otros temas de trabajo irrelevantes a dichos objetivos.

Hay que tener en cuenta que, con uno u otro origen, existen grupos opuestos al desarrollo nuclear argentino, que están y estarán siempre presentes y activos. Actualmente, se encuentran detrás de los problemas que han creado al Centro Atómico Ezeiza, y son también los que piden que la C.N.E.A deje de pertenecer al área de Energía.

Durante el año 2004, el Gobierno Nacional ha enunciado con claridad el retorno a los objetivos del Decreto Nº 10.936, y encara, con el respaldo técnico del Sector Nuclear Argentino, la consolidación de la validez de la opción núcleo-eléctrica para nuestro país.

Se alinean así, hacia el mismo objetivo global, la CNEA, NUCLEOELECTRICA ARGENTINA S.A, y las empresas o instituciones en las cuales CNEA participa [CONUAR, FAE, ENSI, DIOXITEK, INVAP, FUESMEN] coordinando sus capacidades y misiones, y respondiendo con el máximo compromiso, eficiencia y responsabilidad a este requerimiento del Gobierno Nacional.

Somos conscientes de las importantes inversiones que implica esta decisión de continuar y consolidar la opción nuclear. Como contrapartida, al final del camino, no sólo dispondremos de la producción masiva de energía atómica sino que también se obtendrán, por extensión, redituables beneficios al país en el conocimiento científico-tecnológico, en otras aplicaciones de la tecnología nuclear [p. e., medicina nuclear] y en la preparación de recursos humanos calificados.

Los grandes objetivos que motorizan hoy buena parte de los esfuerzos del Sector Nuclear Argentino y de la C.N.E.A pertenecen a las áreas de centrales nucleares de potencia y de reactores de investigación.

Dentro de esto figura::
• La finalización y puesta en marcha de Atucha II.
• La extensión de vida de Embalse y Atucha I.
• La cuarta central.

La brevedad con la cual se enuncian estos tres puntos no soslaya la enorme importancia estratégica de los mismos para el desarrollo industrial y científico-tecnológico de la Argentina.

Las demandas de trabajo que los objetivos mencionados generaran sobre el Sector Nuclear Argentino y sobre la C.N.E.A constituyen un desafío inédito. En este desafío se destacan, por un lado, la necesidad de emplear todos los recursos humanos con que se pueda disponer en el país y, por otro, la insuficiencia numérica de los mismos. Esto ultimo configura un problema muy importante a resolver con la participación del Estado Nacional.

En cualquier caso, debemos mantener el rumbo con firmeza inclaudicable hacia los objetivos fijados, siendo esta una condición esencial para lograr el éxito en estos emprendimientos.

Estimados amigos y compañeros de trabajo:

Hoy nos toca a nosotros recorrer el camino señalado.


Con todas las dificultades que esto implica y que todos conocemos.
Por ello es muy importante que tengamos presente que la apuesta es avanzar,.
alertas a las amenazas, y con la mirada fija en el objetivo final, sin dejar de estar conscientes también de que en algún momento deberemos pasar la posta a nuevas
generaciones de científicos y tecnólogos.

A este respecto, la transferencia generacional es otra de las grandes dificultades que preocupa en este momento a la C.N.E.A.. Otra vez, es un problema que no puede ser resuelto sin la atención e intervención puntual del Estado Nacional.


Relacionado con ello, aplica lo alguna vez dicho sabiamente por Albert Einstein::

“ Todos los imperios del futuro van a ser imperios del conocimiento, y solamente serán exitosos los pueblos que entiendan cómo generar conocimientos y cómo protegerlos; cómo buscar a los jóvenes que tengan capacidad para hacerlo, y asegurarse que se queden en el país.
Los otros países se quedarán con litorales hermosos, con iglesias, minas, con una historia fantástica; pero, probablemente, no se queden ni con las mismas banderas, ni con las mismas fronteras, ni mucho menos con un éxito económico”

Finalmente, quiero destacar que disponer de la capacidad de generación núcleo-eléctrica es un orgullo genuino para nuestro país. Y respecto de esto, hay que tener presente que muchos países del mundo, probablemente, no podrán tener jamás esta capacidad, aunque así lo quieran, o así lo necesiten.

Y esto también debe ser una fuente de legitimo orgullo para cada uno de nuestros ciudadanos, que por muchas vías reciben los beneficios del dominio del conocimiento científico-tecnológico nuclear que la Argentina posee.

Pero de mucho mas valor aun que lo dicho, y muy gratificante, es el hecho de que seguramente, contaremos con el agradecido reconocimiento de las futuras generaciones de argentinos, por haber realizado hoy el esfuerzo de mantener viva, para ellos, la opción nuclear en nuestro país.
 


 

            Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino