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La presa de las
Tres Gargantas situada en el curso del Chang Jiang (Río
Largo), o Yangtsé también conocido como Yangzi , de 6240
km de recorrido, el tercer río más largo del mundo y
también el tercer río más caudaloso, por detrás del
Amazonas y el Congo. El río nace en la meseta Qinghai-Tíbet,
atravesando en su recorrido 10 provincias chinas hasta
desembocar en el Mar del Este.
Casi 1.900.000 personas fueron realojadas por el
gobierno, principalmente en los nuevos y modernos
barrios de la ciudad de Chongquing.
Se levanta a
orillas de la ciudad Yichang, en la provincia de Hubei.
El embalse lleva el nombre de Sandouping, para cuya
contención se han construido gruesos muros de hormigón
de 190 metros de alto. La presa ya contiene 10.000
millones de metros cúbicos de agua. y reservara
agua por 39.000 millones de m³. Contará con 26 turbinas
de 700.000 kilovatios cada una, generando en conjunto
unos 84.000 millones de kilovatios hora al año.
La presa tiene
como finalidad, además, mejorar las condiciones en el
curso medio e inferior de río, permitiendo controlar las
inundaciones y mejorar la navegación fluvial.
Esta monumental
obra, la presa más grande del mundo, dejó bajo el nivel
de las aguas a 19 ciudades y 326 pueblos, afectando,
como se dijo, a más de 1.900.000 personas y sumergiendo
bajo las aguas unos 630 km² de territorio chino.
La represa es una de las obras de infraestructura más
controvertidas de los últimos años, tanto por
ecologistas como por activistas de derechos humanos,
para quienes se trata de uno de los proyectos
hidroeléctricos de más alto impacto sobre el ambiente y
las poblaciones locales.
Muchas
localidades de antigua herencia cultural han sido
inundadas o lo serán en breve. Además, se teme que el
embalse acumule residuos industriales que de esta forma
no irán a parar al mar como hasta ahora. Los más
catastrofistas advierten sobre el peligro que supondría
la rotura de la presa para las poblaciones situadas río
abajo. Sin embargo, el gobierno chino afirma que el
proyecto controlará las inundaciones estacionales del
río, generando además gran cantidad de energía eléctrica
que servirá para el desarrollo económico de la región.
La construcción
de la presa se comenzó en 1993. El 6 de noviembre de
2002 se logró cerrar el curso del río y en 2003 comenzó
a operar el primer grupo de generadores.
Estados Unidos,
Japón y el Banco Mundial han criticado esta obra desde
sus inicios, no sólo por el impacto ambiental que
producirá, sino también por altos niveles de corrupción
en el manejo de fondos, sobre todo aquellos destinados a
la reubicación de las personas, la más grande de la
historia por causas de desarrollo.
Canadá, Francia, Alemania, Japón, Suecia y Suiza
otorgaron por lo menos 1.500 millones de dólares en
créditos a la exportación para financiar la venta de
turbinas y otro equipamiento para el proyecto.
Alrededor de 40 por ciento de la financiación del
proyecto vino del gobierno de China, y el resto de
préstamos y financiación externa
La
organización no gubernamental Probe International, con
sede en Toronto, advirtió que nunca se verificó de
manera independiente el costo calculado por las
autoridades de China para la obra, de unos 25.000
millones de dólares.
"Para diferenciar los hechos económicos de la ficción,
China necesita una auditoría completa e independiente de
los costos reales del proyecto", dijo Patricia Adams, de
Probe, grupo que rechazó firmemente al respaldo
financiero canadiense a esta obra multimillonaria.
"La auditoría debería documentar todos los ingresos
obtenidos y gastados en la construcción. Las
consecuencias ambientales del proyecto y los riesgos de
desastre que conlleva también deben ser calculados y
tenidos en cuenta", agregó Adams.
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