Publicación mensual de la Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino"   Año XXII

28 de Febrero de 2005   

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EDITORIAL

UN ESCENARIO SIGNADO POR POCAS OPCIONES

Por Carlos José Aga

Director

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Un examen detenido de nuestras perspectivas energéticas nos muestra que el escenario es muy limitado en materia de opciones. En 2004, merced a un plan de ahorro (PURE), la importación de combustibles líquidos, de gas y electricidad, hemos logrado superar los momentos más difíciles de una incipiente crisis energética.

Este escenario de desabastecimiento aconteció pese a que, en 2004, la Argentina volvió a batir, por segundo año consecutivo, su récord de producción histórica de gas: alcanzó los 52.347,6 millones de m3, un aumento del 3,39% respecto de los 50.689 millones de m3 logrados en 2003.

Las demandas de gas y electricidad continuaron su tendencia creciente, a la par de las tasas elevadas de recuperación de la economía nacional, que sería un grave despropósito reducir.

Sin embargo, el plan anunciado para contrarrestar el déficit energético se ha ejecutado sólo parcialmente. Las ampliaciones de capacidad del sistema de transporte de gas existente (TGN y TGS) se demoraron por razones diversas, entre políticas, financieras, burocráticas y económicas; y ya no estarán operativas sino hasta después del momento de mayor demanda, es decir, el invierno de 2005. La nueva obra de transporte de gas (Gasoducto Nordeste) ha sufrido complicaciones, debido principalmente a la grave situación institucional del país de origen del gas (Bolivia) amenazando la viabilidad del acuerdo logrado por el Gobierno con los generadores para construir una nueva planta generadora, que debería utilizar precisamente este combustible.

La elevación de la cota de la Central Hidroeléctrica de Yacyretá -que podría entregar más rápidamente una producción mayor a 78 metros sobre el nivel del mar- también se encuentra demorada y no se sabe cuándo se puede llegar a los 83 metros sobre el nivel de diseño original.

La terminación de la Central Nuclear Atucha II, según los planes de la propia Secretaría de Energía, llegará recién en 2008/9 siempre y cuando se logren acuerdos con la empresa contratista, su sucesora y Nucleoeléctrica Argentina SA.

En consecuencia, este año faltarán alrededor de 13 millones de metros cúbicos de gas natural y la capacidad de generación con alrededor de 102.000 GWh habrá llegado a su límite, a condición de que el clima resulte benévolo en cuanto a temperatura y lluvias.

Asimismo exigir al parque de turbovapor (más antiguo) en forma intensa, implica riesgos de falla mayores que lo habitual.

En síntesis, la estrategia para resolver la situación consiste básicamente en nuevas -y mayores- importaciones de combustible líquido, algo de gas a través de Campo Durán y electricidad,  de carácter interrumpible, procedente de Brasil -que está muy limitado- y con un precio aún en discusión.

Esta solución es concebible, merced a un pequeño conjunto de obras que se iniciaron en materia de transporte de electricidad que, se han llevado adelante con el aporte de los fondos específicos; la acumulación preventiva de agua en los embalses; la utilización de carbón; el cese de la exportaciones y contratos interrumpibles a industrias (90 a 100 días); el eventual corte del Gas Natural Comprimido por un período de 60 días y el perfeccionamiento del plan de racionamiento.

Cabe anticipar que el costo de estas operaciones será más gravoso que en 2004. Será en parte absorbido por los grandes usuarios de la industria y el comercio y, después de las elecciones, también por los residenciales.

A este panorama debemos incorporar la importación de gasoil, que ya en 2004 mostró un déficit y sobre el que está pendiente de aprobación un nuevo impuesto para desalentarlo como combustible.

Según ha informado el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG) en 2004 la producción petrolera volvió sufrir una nueva caída esta vez de 5,77% respecto de los volúmenes de 2003; esto se repite –con la excepción de 2001– desde 1999. Según sus estadísticas la producción del año fue la más baja de la década al producirse 40,638 millones de metros cúbicos (m3) contra 43,087 millones de m3 de 2003.

De continuar así, dentro de tres años, los costos de importar petróleo, fueloil, gasoil, gas y electricidad, en términos de pagos anuales, podrían resultar equivalentes a lo que , antes del default y la refinanciación forzada, pagábamos en concepto de intereses por la deuda externa.

Por ahora, el Estado, en lugar de observar y corregir los orígenes de las distorsiones que provocan este fenómeno y que constituyen sus verdaderas causales, opera a modo de mero "bombero" que combate el fuego en medio de un incendio, pero atacando sólo los efectos y dejando subyacentes los orígenes que lo iniciaron.

En Argentina, hace falta una política energética comprometida con el objetivo de movilizar agresivamente la exploración y explotación de hidrocarburos; que remueva las causales de la desinversión en la infraestructura física; que procure incorporar nuevas tecnologías y proyectos a efectos de diversificar una matriz energética basada en los hidrocarburos que -por el momento- muestran horizontes de reserva muy comprometidos.

Existe un enorme potencial esperando. Con una política adecuada las facilidades energéticas inclusive podrían llegar a ser una ventaja comparativa similar a lo que en su tiempo fueron los recursos de la Pampa Húmeda. Y está en nosotros -en nadie más que nosotros- hacerlo realidad.


 

            Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino