Publicación mensual de la Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino"   Año XXII

28 de Febrero de 2005   

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Segundo mandato de George Bush

Renace la energía nuclear

por Horacio Delphi

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La energía nuclear estaba completamente paralizada en los Estados Unidos. En 25 años no comisionó ninguna nueva usina atómica. Las unidades que han entrado en servicio ya estaban en proceso de construcción antes del accidente en Three Mile Island (Pensilvania) ocurrido en 1979, el más grave en territorio americano. Ahora, sólo el 20 por ciento de la electricidad y el 8 por ciento del total de las necesidades energéticas de Estados Unidos, se satisfacen por medio de la energía nuclear.

El gobierno de George W. Bush se propone resucitar la actividad nuclear mediante la renovación de permisos para construir reactores cerrados, la flexibilización de las pautas de
seguridad y la producción de la nueva generación de reactores PBMR, considerados más seguros que los anteriores.



La industria estadounidense espera recuperar los años perdidos mediante la construcción de plantas pequeñas, con un tamaño 10 veces menor al de los monstruos de los buenos tiempos.

25 años después de esa parálisis, el debate sobre la necesidad de relanzar la energía nuclear resucita con vigor y la industria cuenta con un ambicioso plan para ampliar el número de centrales nucleares: cinco nuevos funcionando en 2015, una docena en 2020 y medio centenar en 2050.

La industria tiene planes precisos para la construcción de nuevos reactores en Misisipí, Carolina del Sur, Alabama, Virginia, Idaho e Ilinois. Exelon lidera el consorcio Nustart, uno de los dos grupos que intentan obtener las licencias para construir nuevas centrales nucleares.

Estados Unidos tiene 103 reactores nucleares. El 51% de la electricidad es generada por plantas de carbón, el 17% con gas natural, y el resto son centrales hidroeléctricas, eólicas y solares. El uso de petróleo para generar electricidad es mínimo. Pero las previsiones dicen que hará falta más potencia. La Energy Information Administration prevé en su último informe un crecimiento de la demanda del 50% para 2025, lo que obligará a construir "centenares" de nuevas plantas.

El aumento de la demanda, según admite la Casa Blanca, plantea un problema medioambiental: las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de las plantas de carbón. Por eso, el presidente George Bush es contundente: "La nuclear es la respuesta a muchos de los problemas".

La carrera por la construcción de nuevas centrales coincide con un cambio de actitud de la opinión pública hacia la energía nuclear, según el Instituto de Energía Nuclear (Nuclear Energy Institute). Las últimas encuestas hablan de un apoyo del 53%. Esto contrasta con la oposición que cundió entre los ciudadanos a raíz del accidente en Three Mile Island y que se acrecentó tras la catástrofe de Chernóbyl (1986).

Washington quiere evitar los cortes de suministro en California y su posible extensión. Samuel Bodman -en la fotografía- el hombre designado para el Departamento de Energía, sentenciaba ante el Senado hace una semana que la energía nuclear debe formar parte del suministro energético. Su departamento dispone de un programa, Nuclear Power 2010, que contempla la construcción de nuevas centrales para el final de la década.

El antecesor de Bodman, Spencer Abraham, insiste en que la industria debe realizar una campaña "agresiva" para resucitar este tipo de energía. Ese mensaje, según Abraham, es aplicable a todo el mundo.

Así, el segundo mandato de Bush sin duda marcará el renacer de las centrales nucleares. John Rowe, presidente ejecutivo de Exelon, el mayor productor de energía nuclear en EE UU -con 17 reactores-, no oculta su entusiasmo: "Siempre es gratificante tener al presidente de tu parte". El Congreso, como la Casa Blanca, reconoce la necesidad de incrementar las fuentes de energía que no emiten CO2, como la nuclear.

El equipo de Bush también espera hacer resurgir el reprocesamiento de combustible usado, un método para separar los residuos de plutonio del uranio y volver a utilizarlos en reactores comerciales o militares.

El debate está tan avanzado que se han autorizado subvenciones para cubrir parte de los costos de construcción de los reactores de nueva generación. Éstos son más baratos que los construidos antes, más eficientes, simples de operar y más seguros.

El Departamento de Energía ya les ha concedido 260 millones de dólares para el diseño del nuevo reactor, que está en manos de General Electric y Westinghouse. Dominion lidera el segundo consorcio junto a Hitachi y Bechtel, pero recientemente dejó su proyecto original porque se le estaba complicando mucho la aprobación del reactor.

La alternativa que se plantea es desarrollar una nueva versión del reactor de General Electric. De momento, la Nuclear Regulatory Comisión (NRC) ha aprobado el diseño de tres reactores, dos de Westinghouse y uno de General Electric. Y un cuarto está a punto de recibir la luz verde. NuStart confía en conseguir el certificado para su primera central nuclear en 2007 y empezar la construcción en 2010. El banco de inversiones Prudential Equity calcula que los primeros reactores de nueva generación empezarán a producir electricidad antes de 2015.

Uno de los puntos clave para el futuro desarrollo de la industria nuclear en EE.UU. está en el polémico almacenamiento geológico profundo en Yucca Mountain (Nevada).  La Casa Blanca apoya el plan, porque, como señaló Samuel Bodman, el controvertido proyecto en Yucca Mountain "es vital".

La Administración desvía las críticas asegurando que está explorando nuevas tecnológicas de reciclado del combustible nuclear. Bush obtuvo en las pasadas elecciones el 51% de los votos en Nevada y el 58% en el condado de Nye, al que pertenece Yucca, frente al 48% y el 39% de su rival John Kerry, quien dijo que no autorizaría el cementerio nuclear.


 

            Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino