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Un informe
presentado por la Unión Europea considera que los biocombustibles ofrecenoportunidad
para obtener grandes
beneficios a los países en desarrollo, en especial a los
que fueron perjudicados por el cambio en la política comercial
azucarera del bloque.
La Comisión Europea, rama ejecutiva de la UE, presentó su nueva estrategia para la promoción de los biocombustibles
en su propio mercado y en las naciones en vías de
desarrollo.
El plan consiste en impulsar la producción de
combustibles alternativos, como el biodiesel y el
etanol, a través de asistencia adicional e inversiones,
con el objetivo de reducir la gran dependencia europea
del petróleo y el gas natural.
La estrategia también examina las posibilidades
económicas que presentan varios países en desarrollo y
establece medidas par alentar a esas naciones a
convertirse en productores de biocombustibles.
El informe de la Comisión, que detalla el plan de acción
sobre biomasa adoptado en diciembre, impone tres grandes
objetivos: "Promover los biocombustibles en la UE y en
los países en desarrollo, preparar el terreno para el
uso de biocombustibles a gran escala y apoyar a los
países en que la producción de biocombustibles podría
estimular el crecimiento económico sustentable."
Una de las
medidas incluidas en el documento es favorecer mediante
ayudas el cultivo de cereales y azúcar con fines
energéticos para ser usados por el transporte, dentro de
un esquema de pago único de la Política Agrícola Común
(PAC).
El objetivo de esta estrategia, es incrementar la
generación y uso de biocarburantes en la UE, de manera
que se reduzca la dependencia en las importaciones de
carburantes fósiles y las emisiones de gases de efecto
invernadero.
Los comisarios de Agricultura, Marian Fischer Boel, y de
Desarrollo y Ayuda Humanitaria, Louis Michel, tuvieron a
su cargo la presentación de estas ideas. En dicha
oportunidad, Fischer Boel constató que las
negociaciones de la Ronda de Desarrollo de Doha "demuestran
que sería muy conveniente en la UE ofrecer otros nichos
de mercado para la producción agrícola".
La estrategia consta de siete aspectos, entre los que
destaca potenciar la producción agrícola europea de
biomasa con la que elaborar el bioetanol y el biodiesel.
La Comisión busca además conjugar este aspecto con el
hecho de que la UE necesitará importar parte de esta
bioenergía en los próximos años si se quiere alcanzar el
objetivo que se fijó en 2003 de llegar al 5,75% en 2010
de cuota de mercado.
En 2004 la UE produjo 1.200 millones de toneladas de
cereales y un millón de remolacha destinados a producir
bioetanol, lo que representa el 0,4% de la producción
total de cereales y el 0,8% de remolacha.
Ayudas al azúcar
Uno de los aspectos recogidos en la estrategia es
incluir la producción de azúcar destinada a la
fabricación de bioetanol en el régimen de ayudas a
título de la PAC.
El plan de la Comisión tiene en cuenta que la reforma de
la organización común del mercado del azúcar, aprobada
por los 25 el pasado diciembre, supone una disminución
de la producción y de su precio en un 36%. Bruselas
propone con su estrategia sobre biocarburantes asegurar
que el cultivo de la remolacha para bioetanol sea
eligible para el régimen de ayudas desacopladas para
cultivos no destinados a la alimentación en la reducción
de superficies agrarias y la prima por producción de
cereales con usos energéticos.
Bruselas examinará también cómo conjugar la producción
interna de bioetanol con la de terceros países donde
representa un gran potencial, como Brasil y los países
en vías de desarrollo del grupo África, Caribe y
Pacífico (ACP), que también se verán afectados por la
disminución de la producción y del precio que se prevé
en la reforma del azúcar.
En este sentido, uno de los ámbitos de la estrategia se
centrará en encontrar la mejor manera para que estos
países puedan utilizar a favor de su desarrollo la
producción de bioetanol.
Fischer Boel consideró que "equilibrio" es la palabra
más apropiada para definir la relación que tiene que
darse entre la producción europea de cereales y
remolacha destinada a ser convertida en biocarburante y
los recursos que llegarán importados desde países
terceros.
Insistió en que el objetivo de que la UE alcance un 5,75
de cuota de mercado de biocarburantes en 2010 exige el
cultivo de 17 millones de hectáreas y consideró que no
sería "realista" pensar que toda esta superficie esté en
Europa, lo que hará más atractivas las importaciones.
"Está claro que si nos fijamos en las previsiones
para la producción de bioetanol para 2010 necesitamos 17
millones de hectáreas y con un total de 96 millones de
hectáreas (en la UE) sería posible pero no realista, por
eso es un enfoque equilibrado también desde el punto de
vista comercial porque las importaciones serán
atractivas".
Por otra parte, la CE financiará una campaña de
información para los agricultores europeos, presentará
un plan de acción para la silvicultura y estudiará la
utilización de subproductos de origen a animal y
desechos limpios también para la producción de
bioenergía.
La aprobación de la estrategia sobre biocarburantes
supone el inicio del debate que llevarán a cabo los
distintos departamentos de la Comisión Europea en
relación también a otros aspectos sobre cómo asegurar el
cuidado del medio ambiente en el cultivo de productos
destinados a la conversión, reforzar las posibilidades
comerciales, la investigación sobre este sector,
estimular la demanda de biocarburantes y velar por que
no se den "discriminaciones", relativas al elevado
precio que tiene el bioetanol y el biodiesel aún con
respecto al petróleo
Estos fluidos, elaborados sobre la base de la biomasa
--elementos orgánicos como los desechos de la madera,
los cultivos y los animales-- pueden emplearse como
combustible de vehículos y son considerados en la UE
como medio para reducir las emisiones de gases
invernadero, causantes del recalentamiento planetario.
En varios países en desarrollo, la producción de
biocombustibles podría estimular la economía, brindar
beneficios ambientales, crear empleos, reducir las
importaciones de energía y abrir una oportunidad
exportadora, según la Comisión.
Al presentar el documento a la prensa, el comisario de
Desarrollo de la UE, Louis Michel, afirmó que los
agricultores pobres de países del Sur productores de
biocombustibles son potenciales receptores de la
asistencia del bloque.
Tal opción productiva podría aliviar los efectos de las
reformas del régimen de comercio azucarero aprobadas
recientemente por la UE, y por el cual se recortaría la
asistencia a los productores de caña de África y el
Caribe, según Michel.
"Muchos países en desarrollo están naturalmente bien
ubicados para la producción de biocombustible, en
particular aquellos tradicionalmente azucareros. La
expansión del mercado europeo para este producto les
brindará nuevas oportunidades exporadoras", aseguró.
La Comisión sostuvo que se asegurará de que las nuevas
medidas permitan a los países de África, el Caribe y el
Pacífico (grupo ACP) cultivadores de azúcar "el
desarrollo de la producción de bioetanol", a través de
la creación de "un paquete de asistencia coherente".
El grupo ACP ponderó el miércoles la estrategia
divulgada por la UE, pero advirtió que sus países
necesitarán mayor apoyo para gozar de sus beneficios.
"Existe, es cierto, potencial para que los países ACP
azucareros desarrollen biocombustibles, y ya hay planes
implementados en algunos. Pero para que el plan sea
exitoso se requerirá una considerable inversión de
capital", dijo a IPS un portavoz del grupo de ex
colonias europeas.
"Hasta el momento, aparte de la compensación de 40
millones de euros (48 millones de dólares) acordada para
2006, los países ACP no tienen garantías de asistencia
financiera clara y segura para ayudarlos a diversificar
sus industrias tras la reforma del régimen azucarero de
la UE", agregó el vocero.
"Por eso es crucial que se establezca un fondo seguro y
sustancial" para el periodo 2007-2010, concluyó.
Los países ACP podrían perder más de 300 millones de
dólares anuales en exportaciones directas debido al
recorte gradual de 39 por ciento al precio mínimo de
referencia del azúcar blanca garantizado por la UE entre
2007 y 2009.
El cambio de régimen fue una exigencia de la
Organización Mundial del Comercio (OMC), como respuesta
a una demanda encabezada por Brasil, Australia y
Tailandia, según la cual las exportaciones subsidiadas
de la UE sobrepasan el límite fijado por el sistema
multilateral de intercambio.
En la denuncia fueron cuestionadas tanto las
exportaciones de excedentes producidos en los países
europeos, como los 1,6 millones de toneladas de azúcar
bruto que la UE importa de países ACP y de India, en
condiciones preferenciales, que luego refina y vuelve a
exportar con subsidios.
Estas ayudas distorsionan los precios e impiden competir
en el mercado europeo a productores de países en
desarrollo fuera de ACP, y en especial a los de América
Latina, grandes plantadores de caña de azúcar.
La Comisión Europea, órgano ejecutivo del bloque,
propuso destinar 228 millones de dólares anuales a los
países ACP entre 2007 y 2013 para contrarrestar el
impacto de la reforma azucarera.
Pero esas naciones señalan que la cifra apenas cubrirá
sus pérdidas, y que serían necesarios al menos 600
millones para realizar una reconversión productiva.
De acuerdo con el régimen anterior, el precio
garantizado por la UE a los países ACP por su azúcar
triplica el promedio del mercado mundial.
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