Publicación mensual de la Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino"              Año XXV

 1º de Marzo  de 2008   

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TEMAS DE ANÁLISIS SOBRE CRISIS Y ESTRATEGIA

BRASIL PROPONE UN FUTURO VENTUROSO
 

Por Prof. Horacio Delphi

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La apremiante situación de escasez que atravesará Argentina en los próximos años no logró ser resuelta pidiendo a Brasil, con la anuencia del esquivo Evo Morales, la cesión de parte del gas que recibe de Bolivia.

Tampoco funcionaron las amenazas argentinas de desestabilización regional -Chávez mediante- ni la amenaza de cortar el gas primero a las empresas brasileras.

Argentina deberá correr sola el temporal con un costo incierto y combustibles líquidos importados.

La verdadera razón de este fracaso hay que encontrarla en el hecho que Brasil percibe que Argentina es una nación mucho mejor dotada de recursos energéticos que el gigante carioca, que los desaprovecha mediante una política que conduce a una falta estructural de inversión.

Dicho en otras palabras, Itamaraty atribuye la crisis energética argentina a la propia política interna desarrollada por el Gobierno y no a una situación imprevista. Por consiguiente, no siente la obligación de concurrir en auxilio de quienes precisamente han adoptado esas decisiones. Además, para acceder a la solicitud argentina debería quitarle recursos a la poderosa industria paulista y cargar con un precio político para su gobierno.

El tenor de las discusiones "a cara de perro" trató de ser distendido por la sutil diplomacia brasilera, prometiendo una ayuda de 200 MW para cuando se llegue al punto más álgido del invierno.

Pero los planificadores brasileros, si bien no contribuirían a la solución del doloroso presente inmediato, tenían "un futuro venturoso" que proponer para el mediano y largo plazo.

Además de los grandes proyectos nucleares que demandarán una década en florecer, como una planta conjunta para producir uranio enriquecido y un reactor, había un sinnúmero de iniciativas encarpetadas por Itamaraty.

Ejemplo de ello, es la propuesta de un Tratado para interconectar los sistemas energéticos del Cono Sur. En el contexto de ese amplio acuerdo se incluye la construcción de la represa de Garabí con 2.800 MW de potencia y la construcción de Corpus con una potencia instalada de 3.000 MW.

El futuro venturoso dista mucho de ser posible, al menos en los próximos 6 o 7 años ya que el primero de los emprendimientos (Garabí) se encuentra en nivel cero. La Secretaría de Energía reconoció que los estudios sobre los que se basan los proyectos para construir la represa de Garabí son inadecuados y que se necesitarán nuevos estudios de factibilidad.

Esta confirmación oficial del organismo argentino pone en un punto muerto el promocionado emprendimiento que anunciaba el interés de dos empresas para su construcción y la premura del gobierno correntino por su realización.

El entusiasmo brasileño por la obra se sustenta en los estudios de sus planificadores que la tienen incluida dentro de un gran programa de desarrollo de la Región Sur, y principalmente del entorno cercano de la obra donde se crearán nuevos parques industriales, Además Brasil aspira a tener una participación mayoritaria en los suministros con la participación de grandes constructoras brasileñas, provisiones de grandes equipos generadores, insumos de construcción y maquinarias viales de producción.

Por su parte Corpus debe lidiar con un referéndum en el que las provincias han  resuelto desechar su construcción y que, en su momento, fue apoyado fuertemente por el incipiente "kirchnerismo".

Por otra parte, habría que renegociar el tratado tripartito que fijó en 105 metros la cota de la represa de Corpus.

Cualquier modificación, aunque energéticamente dejase un saldo favorable a compartir afectaría los intereses de la República del Paraguay, que es propietaria de 45 millones de megavatios hora por año en Itaipú y y de 9.500 millones de megavatios hora por año en Yacyretá.

El proyecto paraguayo-argentino de Corpus, en cualquiera de sus tres opciones (Ita Cua, Itacurubi o Pindo i), debe ser construido sobre el río Paraná -perteneciente en condominio a los dos países- tampoco forma parte del ámbito de las decisiones exclusivas de Argentina.

Por estas razones, el "futuro venturoso" propuesto por el Brasil está verdaderamente muy lejos en el futuro.
 


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