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La apremiante
situación de escasez que atravesará Argentina en los
próximos años no logró ser resuelta pidiendo a Brasil,
con la anuencia del esquivo Evo Morales, la cesión de
parte del gas que recibe de Bolivia.
Tampoco funcionaron las amenazas
argentinas de desestabilización regional -Chávez
mediante- ni la amenaza de cortar el gas primero a las
empresas brasileras.
Argentina deberá correr sola el
temporal con un costo incierto y combustibles líquidos
importados.
La verdadera razón de este fracaso
hay que encontrarla en el hecho que Brasil percibe que
Argentina es una nación mucho mejor dotada de recursos
energéticos que el gigante carioca, que los desaprovecha
mediante una política que conduce a una falta
estructural de inversión.
Dicho en otras palabras, Itamaraty
atribuye la crisis energética argentina a la propia
política interna desarrollada por el Gobierno y no a una
situación imprevista. Por consiguiente, no siente la
obligación de concurrir en auxilio de quienes
precisamente han adoptado esas decisiones. Además, para
acceder a la solicitud argentina debería quitarle
recursos a la poderosa industria paulista y cargar con
un precio político para su gobierno.
El tenor de las discusiones "a cara
de perro" trató de ser distendido por la sutil
diplomacia brasilera, prometiendo una ayuda de 200 MW
para cuando se llegue al punto más álgido del invierno.
Pero los planificadores brasileros,
si bien no contribuirían a la solución del doloroso
presente inmediato, tenían "un futuro venturoso"
que proponer para el mediano y largo plazo.
Además de los grandes proyectos
nucleares que demandarán una década en florecer, como
una planta conjunta para producir uranio enriquecido y
un reactor, había un sinnúmero de iniciativas
encarpetadas por Itamaraty.
Ejemplo de ello, es la propuesta de
un Tratado para interconectar los sistemas energéticos
del Cono Sur. En el contexto de ese amplio acuerdo se
incluye la construcción de la represa de Garabí con
2.800 MW de potencia y la construcción de Corpus con una
potencia instalada de 3.000 MW.
El futuro venturoso dista mucho de
ser posible, al menos en los próximos 6 o 7 años ya que
el primero de los emprendimientos (Garabí) se encuentra
en nivel cero. La Secretaría de Energía reconoció que
los estudios sobre los que se basan los proyectos para
construir la represa de Garabí son inadecuados y que se
necesitarán nuevos estudios de factibilidad.
Esta confirmación oficial del
organismo argentino pone en un punto muerto el
promocionado emprendimiento que anunciaba el interés de
dos empresas para su construcción y la premura del
gobierno correntino por su realización.
El entusiasmo brasileño por la obra se sustenta en los
estudios de sus planificadores que la tienen incluida
dentro de un gran programa de desarrollo de la Región
Sur, y principalmente del entorno cercano de la obra
donde se crearán nuevos parques industriales, Además
Brasil aspira a tener una participación mayoritaria en
los suministros con la participación de grandes
constructoras brasileñas, provisiones de grandes equipos
generadores, insumos de construcción y maquinarias
viales de producción.
Por su parte Corpus debe lidiar con
un referéndum en el que las provincias han
resuelto desechar su construcción y que, en su momento,
fue apoyado fuertemente por el incipiente "kirchnerismo".
Por otra parte, habría que
renegociar el tratado tripartito que fijó en 105 metros
la cota de la represa de Corpus.
Cualquier modificación, aunque energéticamente dejase un
saldo favorable a compartir afectaría los intereses de la República del Paraguay,
que es propietaria de 45
millones de megavatios hora por año en Itaipú y y de
9.500 millones de megavatios hora por año en Yacyretá.
El proyecto paraguayo-argentino de Corpus, en cualquiera
de sus tres opciones (Ita Cua, Itacurubi o Pindo i),
debe ser construido sobre el río Paraná -perteneciente
en condominio a los dos países- tampoco forma parte del
ámbito de las decisiones exclusivas de Argentina.
Por estas razones, el "futuro venturoso" propuesto por
el Brasil está verdaderamente muy lejos en el futuro.
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