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Desde que se conoció el embargo de 12.000 millones de
dólares otorgado por
tribunales de Nueva York y Londres a favor de la empresa
EXXON, Venezuela entró en una verdadera guerra contra
esa corporación.
El
pleito es consecuencia de la "nacionalización" de los
proyectos en la sudoriental Faja Petrolífera del
Orinoco, de donde se extrae crudo muy pesado y se lo
convierte en sintético, más liviano, mediante un sistema
de asociaciones que fue cambiado hace un año por
empresas mixtas donde Pdvsa (Petróleos de Venezuela SA)
debió ser ampliamente mayoritaria.
Exxon se rehusó a operar con menos de su 41,67 por
ciento original en el proyecto Cerro Negro, que produce
unos 200.000 barriles diarios. Las primeras
negociaciones sobre la indemnización debida se
estancaron y entonces se inició un litigio en tribunales
internacionales.
Los negocios en la Faja se hicieron en una época en que
ese petróleo valía muy poco, los precios estaban
deprimidos y se entregaron estímulos a las firmas
internacionales para que llegasen a invertir.
El
embargo solicitado era para asegurarse de cobrar la
indemnización por la pérdida de proyectos petroleros
nacionalizados en la Franja del Orinoco, y después de
negarse a negociar con el gobierno venezolano un precio
justo.
Según la prensa
estadounidense, Exxon Mobil entabló estas acciones de
congelamiento por miedo a que el gobierno de Hugo Chávez
desplace esos activos a otros países, lejos del alcance
de una decisión de la comisión internacional de
arbitraje. El arbitraje se funda en un convenio que
tenía firmado con gobiernos anteriores al del presidente
Chávez
Desde el gobierno de
Venezuela se niega la magnitud de la medida sosteniendo
que el embargo aprobado en la Corte de Nueva York apenas
abarcaría unos 300 millones de dólares de Cerro Negro.
"Exxon Mobil más
nunca tendrá negocios en este país", dijo el ministro
venezolano de Energía y presidente de Pdvsa, Rafael
Ramírez, pues "ésta es una clara situación de conflicto,
de terrorismo judicial, por parte de una típica empresa
estadounidense que siempre ha tratado de imponer
condiciones a los países productores".
Explicó que “no
hay ninguna decisión definitiva sobre nuestros bienes,
sólo una medida cautelar o transitoria mientras PDVSA
presenta sus alegatos en defensa de los intereses de la
República” ante las cortes de Nueva York, Londres y
La Haya.
Por otra parte,
Ramírez indicó que Exxon Mobil no ha respetado los
términos del arbitraje sino que tomó medidas de presión
legal contra nuestra empresa nacional. Por ello, la
estrategia de esta firma se centró en introducir un
arbitraje contra la República ante el Centro
Internacional de Arreglos de Disputas Relativas a
Inversiones (CIADI), organismo dependiente del Banco
Mundial en agosto de 2007 y, de forma paralela, una
acción judicial ante una corte de Nueva York.
En cuanto al
arbitraje internacional, ya se nombraron los árbitros de
ambas partes y “se espera la conformación del comité
arbitral para iniciar el juicio que, estamos seguros,
favorecerá los intereses de la República”, precisó
Ramírez.
Por su parte, fuentes
de la petrolera norteamericana, aseguraban que se habían
obtenido órdenes suplementarias de los tribunales de
Holanda y de las Antillas holandesas contra PDVSA.
Washington se
apresuró a aclarar que no ha impulsado el pleito
judicial de Exxon contra Venezuela, en una acción
tendiente a evitar que el asunto se viera como parte del
enfrentamiento político con Caracas.
"La visión del
gobierno de Estados Unidos es que ni la Exxon ni ninguna
compañía estadounidense, así como tampoco ninguna
compañía en ningún lugar del mundo, puede ver expropiada
o nacionalizada su propiedad sin una compensación justa
y adecuada, según las reglas internacionales", agregó el
portavoz de la Casa Blanca.
Movimientos Diplomáticos
Cancilleres
sudamericanos y árabes reunidos en Buenos Aires
condenaron las acciones intimidatorias contra Venezuela
Los ministros condenaron "cualesquiera acciones
intimidatorias contra la República Bolivariana de
Venezuela o cualquier otro país que puedan afectar su
desarrollo económico y social y su cooperación con los
países del sur".
Este pronunciamiento
está incluido en la declaración que emitieron los
representantes de 34 países durante el Encuentro de
Cancilleres de América del Sur - Países Arabes
(ASPA). |