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La mayoría de
los analistas coinciden en un cuadro caracterizado por
reservas agotadas, oleoductos obsoletos, tecnología
anticuada y miles de millones de dólares de deudas. Las
seis refinerías no alcanzan a cubrir la demanda interna,
que crece más rápido que la producción. Además, padece
la falta de recursos ante las pesadas cargas fiscales y
una creciente importación de petrolíferos.
Los líderes
gubernamentales y ejecutivos de Pemex han advertido
sobre los problemas durante años. Sin embargo, no han
tomado muchas medidas, principalmente debido a que la
empresa estatal es considerada como un tesoro nacional y
en parte lo es, ya que constituye su principal aporte.
Pemex contribuye aproximadamente
con el 40 por ciento de los impuestos totales recabados
por la Secretaría de Hacienda, una situación que con la
reforma fiscal aprobada en septiembre del año pasado se
intentó paliar, de manera que con las modificaciones
hechas, la paraestatal dejará de pagar este año cerca de
30 mil millones de pesos en impuestos, los cuales son
considerados por la Secretaría de Energía como
insuficientes para llevar a cabo los proyectos que se
planean en su prospectiva.
Cuando fue
nacionalizada en 1938, los mexicanos celebraron en las
calles e incluso donaron sus joyas para ayudar a pagar
la adquisición estatal. Desde entonces, Pemex ha sido la
principal fuente de ingresos para el gobierno y los
mexicanos desconfían de cualquier cambio que pueda ser
considerado como una amenaza a la soberanía del país.
El yacimiento principal denominado
Cantarell, frente la costa del Golfo de México, se está
agotando gradualmente, mientras la empresa enfrenta
problemas derivados de filtraciones en los oleoductos
que han provocado pérdidas y explosiones.
Las deudas y las obligaciones de
pensiones ascienden a 100 mil millones de dólares.
La constitución mexicana le prohíbe
a Pemex formar alianzas de producción y explotación con
empresas privadas que podrían tener los recursos y la
tecnología para alcanzar miles de millones de barriles
de petróleo que estarían en reservas submarinas en la
costa del Golfo de México.
Ningún presidente mexicano _ ni
siquiera los partidarios de la empresa privada como el
actual mandatario Felipe Calderón _ ha sugerido nunca
cambiar eso.
Muchos, no obstante, han sugerido
suavizar las normativas para permitir limitada
cooperación con capital privado, entre ellos Calderón.
El 18 de marzo se celebra un nuevo aniversario de la
"Expropiación Petrolera". Ya comenzaron a manifestarse
declaraciones encontradas en torno al agotamiento de las
reservas petroleras de México.
las reservas
probadas de crudo han descendido a una tasa de 7.6 por
ciento anual, llegando a contabilizar 11 millones 48 mil
barriles diarios en 2007; aunque las reservas totales,
que suman tanto las probadas como las probables y
posibles, disminuyen más lentamente, a un ritmo de 2.4
por ciento anual, según ha reportado Pemex.
Al decrecimiento de las reservas se suma desde 2005 una
baja en la producción petrolera; de los 3 millones 382
mil barriles de petróleo diario que se producían en
2004, se pasó a 3 millones 255 mil barriles diarios, una
disminución que tiene que ver sobre todo, según han
explicado los funcionarios de la paraestatal, con la
declinación del yacimiento Cantarell (en Campeche), que
de aportar el 63.5 de la producción total del 2003, en
2007 contribuyó con el 44.8 por ciento.
En tal sentido
es interesante la polémica entre el magnate Carlos Slim
y el Secretario de hacienda Agustín Carstens sobre el
verdadero volúmen de las reservas: para Slim hay 40 años
de petróleo y para el funcionario del gobierno apenas
20. Slim
afirma -sin embargo- que el problema es de política
petrolera ya que deberían invertir entre 18 mil y 20 mil
millones de dólares al año en exploración y producción
de crudo y petroquímica, porque “si no hacemos nada,
en cuatro años importaremos petróleo".
Debates al margen, la información
oficial de Petróleos Mexicanos (Pemex) proyecta que el
país tiene crudo para los próximos 9.5 años. El director
general de la paraestatal, Jesús Reyes Heroles, explicó
que para mantener esta relación reservas-producción se
debe invertir más en exploración, porque en los últimos
años no se destinaron recursos suficientes a esta área.
Indicó que según la proyección de
Pemex en su plan estratégico, es probable que en los
próximos dos años la relación reservas-producción baje a
nueve años, pero comenzará a recuperarse a más de diez
años para 2015, por las inversiones adicionales que se
realizan.
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