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El presidente Néstor
Kirchner y el ministro de Planificación, Julio De Vido,
anunciaron el acuerdo mediante el cual las compañías generadoras
de energía eléctrica se comprometieron a construir dos usinas
que entrarían parcialmente en funcionamiento en 2007 (1000 MW) y
el resto (600 MW) a fines de 2008.
Estos emprendimientos se
vienen negociando desde fines de 2003, cuando la Secretaría de
Energía propuso a las generadoras ceder sus acreencias en Cammesa -la empresa mixta que controla el mercado mayorista
eléctrico- por participaciones en sociedades que construirían
una o dos centrales de ciclo combinado.
La iniciativa consiste
en usar esas deudas que el Estado mantiene con el sector -unos
$1300 millones - para construir las usinas. En un principio, el
plan fue juzgado por los ejecutivos como "compulsivo",
pero de a poco se fueron convenciendo de que ésa sería quizá la
única manera de cobrar esas acreencias, sobre todo en un
contexto de relaciones conflictivas, o al menos poco fluidas,
con el Poder Ejecutivo.
Finalmente, las
generadoras que suman 89,3% de los créditos aceptaron gestionar
la construcción, operación y mantenimiento de las nuevas
centrales. Cada generadora forma parte de las sociedades
anónimas en proporción al dinero que les adeuda el Estado.
En
el Salón Sur de la Casa de Gobierno se firmó el acuerdo que pone
en marcha “la inversión más importante en el campo
energético”. Prevé la instalación de dos ciclos
combinados que se instalarán en Rosario, el oeste de la
provincia de Santa Fe, y los partidos bonaerenses de Campana.
Se trata de una inversión de 2.550 millones de pesos, de los
cuales, 1.200 millones van a ser financiados por los generadores
y “vamos a obtener una potencia de 1.600 megavatios, que
es el 10% de la máxima demanda que tenemos nosotros en invierno”,
explicó el mandatario.
Para Kirchner estos dos ciclos combinados “son muy
importantes, son centrales y fundamentales” para el
crecimiento de la Argentina. Dijo que el Gobierno "tiene
que tener una visión keynesiana y heterodoxa de la economía".
El proyecto, que
demandará una inversión inicial de entre 400 y u$s 420 millones
para el año próximo, prevé la construcción una central en
Rosario y otra en Campana.
Hasta ahora, las
acreencias privadas -que deberán ser desembolsadas por el Tesoro
para empezar los trabajos- alcanzan para sólo una de las obras.
De la inversión total,
el monto correspondiente al sector privado saldrá de la
capitalización de acreencias para con el Estado,
correspondientes al Fondo de Compensación Eléctrica. El resto
-el doble del monto con que se cuenta hoy- será aportado por el
Estado, que gestiona créditos ante organismos financieros
internacionales. También se piensa en un sistema de
fideicomisos, ya usado por el Gobierno en las ampliaciones de
los gasoductos. Bancos, AFJP, usuarios y proveedores serán
convocados para sumarse a los fideicomisos.
Trascendió que el Gobierno prevé crear un nuevo
"cargo tarifario" que recaerá
sobre los usuarios del servicio eléctrico y se destinará reunir
los US$ 400 millones que faltan para iniciar la construcción las nuevas centrales térmicas.
Además, el Gobierno se
compromete a finalizar con el régimen de aportes al Foninvem en
diciembre de 2006, a incrementar los valores de capacidad y
restaurar los procedimientos de determinación de precios del
Marco Regulatorio.
El acuerdo prevé que, en
un plazo de un mes, las compañías se dividan en dos grupos para
organizarse en los proyectos.
Las dos sociedades
tendrán un contrato por 10 años que les asegurará la
provisión del gas y otro que garantizará la compra de la
energía. Entre las empresas firmantes del acuerdo se cuentan
Hidroeléctrica Ameghino, AES Juramento, Paraná, y Alicurá,
Central Dique, Petrobrás Genelba, y Pichi Picun Leufú, Central
Puerto, Hidroeléctrica Diamante, Hidroeléctrica Cerros
Colorados, Hidroeléctrica El Chocón, Central Dock Sud, Central
Piedrabuena, Endesa Costanera, y Central Güemes. Los principales
accionistas en consecuencia serán la francesa Total, la española
Endesa, Petrobrás y AES de EE.UU.
Se estima que Total tendrá 25% a 27% por los
créditos a favor de la hidroeléctrica Piedra del Águila y
Central Puerto. Endesa retendrá alrededor de 20% por Chocón y
Costanera. AES se quedaría con porcentaje similar a la española y
Petrobrás con algo más de 10%.
Las empresas recuperarán
las acreencias cedidas a partir del momento en que las usinas
entren en funcionamiento, en 120 cuotas en dólares, más un
interés equivalente a la tasa Libor más 1%. Al término de los 10
años, las sociedades quedarán como dueñas de las centrales,
aunque también se permitiría la transferencia de acciones entre
los socios.
En
tanto, no aceptaron participar Pluspetrol y Capex, luego de que
venció el plazo para aceptar gestionar las nuevas empresas.
Según los parámetros que fijaron los funcionarios, las compañías
que no se suman al nuevo mecanismo deben esperar hasta 2007 para
empezar a cobrar la deuda
El plan hacer la
convocatoria para las obras en febrero del próximo año. Los equipos se
licitarán entre los grandes proveedores internacionales (General Electric, Siemens, Alstom, Mitsubishi) a las que se requerirá
financiamiento. Los fabricantes quedarán a cargo del
mantenimiento de las centrales para seguridad de los
accionistas.
El presidente de AES,
Eduardo Dutrey, hizo uso de la palabra en nombre de las empresas
y definió la situación con claridad:. "Esta es la inversión
en generación más significativa de los últimos 4 años", dijo
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