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La decisión del Gobierno
de Canadá es muy controvertida ya que los Estados Unidos
contaban con esas reservas. La razón política detrás de estos
acuerdos es el desagrado canadiense porque Washington "continúa
ignorando la legislación vigente que rige sus diferendos
comerciales con Ottawa", indicó el primer ministro, Paul
Martin.
La novedad ocurre en un
momento crítico ya que Estados Unidos necesita crudo, después de
los daños ocasionados por los huracanes.
La prensa señala que,
desde su llegada al poder en enero de 2004, Martin convirtió el
incremento de los intercambios comerciales con China y India en
una de sus prioridades.
"Si para defender a
Canadá tengo que ofender a alguien, lo lamento", declaró
Martin en una entrevista ampliamente difundida por todos los
medios internacionales. "Por primera vez en la historia de
Canadá tenemos soluciones de recambio. Al principio Canadá
vendía todo a Inglaterra. Luego vendíamos todo a Estados Unidos.
No teníamos otra opción, ahora tenemos opciones y nos haremos
respetar", agregó y luego aclaró que con la opción china no
quería "atemorizar a Estados Unidos".
Funcionarios del
Departamento de Estado norteamericano consideran esta postura un
intento desesperado por resolver la disputa comercial que
mantienen los dos países y que podría convertirse en un grave
conflicto político. Washington y Ottawa están enfrentados
por las exportaciones de madera.
Si todo sigue igual, la
disputa comercial entre los dos mayores socios comerciales del
mundo –el comercio bilateral entre EE UU y Canadá supera los
1.000 millones de dólares al día– está a punto de convertirse en
un conflicto político de proporciones inimaginables.
Canadá, que envía a su
vecino del sur 1,5 millones de barriles de crudo diarios, se
convirtió hace poco en el país con las segundas reservas más
grandes del mundo, no por el hallazgo de nuevos yacimientos,
sino porque el alto precio del crudo hizo de las arenas
petroleras canadienses una fuente de energía económicamente
viable.
Las arenas petroleras
son depósitos de betún, un petróleo viscoso que debe ser
calentado o diluido para pasar a estado líquido. Extraer
petróleo que puede ser utilizado como combustible de arenas
petroleras es más difícil y costoso que bombear el crudo de los
pozos en Medio Oriente, pero el fuerte encarecimiento del oro
negro lo ha vuelto una alternativa atractiva. China aprovechó la
oportunidad y firmó acuerdos con Canadá para trabajar
conjuntamente en el desarrollo energético.
Por su parte, el ministro canadiense de Recursos Naturales, John
McCallum, de visita por China para promover los recursos
canadienses indicó que en los próximos siete años China podría
importar hasta 400 mil b/d de crudo canadiense.
Pese a todo, las reacciones en los EE.UU. fueron moderadas. El senador republicano Pete Domenici,
presidente del Comité de Energía y Recursos Naturales del
Congreso estadounidense, dijo que 'es bueno' que se
desarrolle la industria de arenas petroleras, porque significan
un importante aumento de las reservas. Tampoco manifestó
preocupación por que China intente sacar una tajada de este
mercado. John Felmy, economista jefe del Instituto
Estadounidense del Petróleo, afirmó que Washington 'va a
tener que trabajar más duro para conseguir petróleo de otras
partes del mundo', mientras los países productores intentan
satisfacer sus propias necesidades energéticas y aumenta la
competencia. Al mismo tiempo, Felmy puso en duda que China tenga
actualmente la capacidad de refinar el petróleo originario de
Canadá.
China negocia
actualmente con 70 empresas de petroleras de 18 países, según
Hou Hongbin, vicepresidente de SINOPEC, quien dijo en Calgary
que las firmas de su país buscan "proyectos que generen
ganancias" y que probablemente habrá nuevos y más
importantes contratos.
China, según Hou, trata de asegurarse abastecimientos de
petróleo para las necesidades crecientes del país, y también de
hacer más seguras las fuentes del crudo.
El interés de China en
acceder al petróleo canadiense quedó plasmado en dos contratos
con firmas canadienses, firmados a fin de asegurar
abastecimientos que le permitan mantener el ritmo de crecimiento
económico.
Vicent Lauerman,
especialista del sector petrolero en el Centro canadiense de
investigaciones en energía, de Calgary, Alberta, informó que
China explora seriamente dónde invertir en el sector petrolero
de este país.
Dos empresas chinas firmaron los primeros contratos para acceder
al petróleo canadiense, y otras "probablemente seguirán",
según un directivo de una importante petrolera de ese país
asiático.
En los últimos días China National Offshore Oil Corp. (CNOC)
invirtió unos 120 millones de dólares estadounidenses para
adquirir la sexta parte de MEG Energy Corp., una empresa que
busca explotar un yacimiento de arenas bituminosas en Alberta.
En la inversión de MEG
Energy Corp., la firma china se interesa en los resultados a
largo plazo y en la tecnología para recuperar petróleo que puede
ser utilizada en China.
PetroChina International
Co. Ltd. firmó un acuerdo de principio con la canadiense
Enbridge Inc., que se especializa en los ductos para el
transporte de petróleo y gas natural, para adquirirle hasta 200
mil barriles diarios de crudo.
Con este contrato
Enbridge espera financiar el oleoducto que irá de la provincia
de Alberta, atravesando las Rocosas, hasta un puerto en la costa
del Pacifico de la Colombia Británica, desde donde el petróleo
sería transportado a China.
Esta cantidad de petróleo sería el equivalente del 10 por ciento
de la producción del crudo sintético proveniente de las arenas
bituminosas en 2010, fecha en que el oleoducto entraría en
servicio.
El costo de ese oleoducto para transportar 400 mil barriles
diarios sería de unos dos mil millones de dólares.
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