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Durante los primeros
días del mes en curso, se desarrollará la IV Cumbre de las
Américas. Un encuentro que reúne a los Jefes de Estado de todas
las naciones del continente en el que se discuten los temas de
la agenda común a todos los países.
La República Argentina
ha propuesto como lema “Crear Trabajo para Enfrentar la
Pobreza y Fortalecer la Gobernabilidad Democrática” el
cual ha tenido suficiente acogida dentro de los gobiernos así
como de los otros actores vinculados a este importante evento de
las Américas tales como la sociedad civil, el sector privado,
los socios institucionales del Grupo de Trabajo Conjunto de
Cumbres, la academia y los medios de comunicación.
Más allá del magno e
incomprensible título específico de este encuentro, la
oportunidad provocará ineludiblemente un debate sobre el proceso
de integración de América.
Un grupo de naciones,
liderada por Estados Unidos respalda el proceso del ALCA con
todas sus características y connotaciones económicas.
Otros grupo, patrocinado
por Venezuela enfrenta al modelo estadounidense con su propia
visión del proceso de integración promoviendo sus esquemas
integradores financiados por el petróleo en base a PetroSur,
PetroCaribe, el ALBA, etc.
Estarán también
presentes, con sus habituales incidentes deliberados y su
ideología decimonónica -aunque fuera del recinto en el que
debatirán políticos y diplomáticos-, los realizadores de la
denominada "Cumbre de los Pueblos", una movilización muy
heterogénea de disconformes con la dirigencia establecida
-muchas veces merced a su apoyo- en las sociedades americanas,
que se sustenta sin propuestas superadoras, unívocamente en la
oposición al encuentro de los Gobiernos del Continente.
Los
participantes de la contra-cumbre que ha recibido el respaldo
del Presidente de Venezuela y de Fidel Castro, estarán
acompañados por figuras indefinidas como el líder de de una
facción oficialista de 'piqueteros' argentinos, Luis D'Elía,
representantes de la Confederación de Trabajadores de Argentina,
las Madres de la Plaza de Mayo, el premio Nobel de la Paz
Aldolfo Pérez Esquivel, ex deportistas como Diego Maradona -en
primera fila- y cantantes como el cubano Silvio Rodríguez, el
francés Manu Chao o el cómico argentino Horacio Fontova.
Como siempre, en medio
de esta disputa, existe un enorme espectro de naciones que
incluye a la gran mayoría de las pueblos del continente, que
analiza la Cumbre de acuerdo a la perspectiva de sus propios
intereses nacionales y, desgraciadamente, también al mísero
cálculo político de dirigentes, que en lugar de preservar su
posición personal o de facción, deberían inspirarse en el bien
común de sus sociedades.
Pese a toda esta
inevitable confusión, el tema de la energía tendrá nuevamente un
papel destacado ya que se ha constituido en la "piedra angular"
de casi toda la política internacional.
En reuniones anteriores,
se consideró el sector energético como "catalizador de la
integración" y se estableció el compromiso de los Gobiernos
para "promover políticas y procesos que faciliten el comercio
de los productos, bienes y servicios relacionados con el sector
energético, y para la integración de los mercados energéticos".
En su momento, los Presidentes ratificaron la Iniciativa
para la Integración de la Infraestructura Regional de América
del Sur, se estableció el compromiso de los Jefes de Estado para
"desarrollar iniciativas de energía renovable, profundizar la
integración energética, perfeccionar los marcos regulatorios y
su aplicación, y promover los principios del desarrollo
sostenible".
Esperamos que en esta
oportunidad las comisiones técnicas y los ministros puedan hacer
una evaluación legítima de los pocos avances logrados desde el
último encuentro, y de las nuevas condiciones que plantea el
contexto global para garantizar un flujo de recursos energéticos
suficientes para el desarrollo económico y social.
Entendemos que los
presidentes deben saber que la democracia y el desarrollo
económico y social son interdependientes y se refuerzan
mutuamente como condiciones fundamentales para eliminar la
pobreza y la desigualdad en el continente.
Esperemos ver, esta vez,
un resultado mayor a una simple declaración diplomática.
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