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La empresa
estadounidense está construyendo una instalación en la
base de la Armada en la Bahía Kaneohe en la Isla de Oahu. El
nuevo contrato de la empresa con la marina norteamericana
implica la provisión de 150 kW en boyas generadoras (PowerBuoy)
capaz de abastecer entre 500 y 1000 hogares.
“Estamos muy complacidos con el hecho que la Armada de los
EE.UU. continúe compartiendo con nosotros el compromiso con el
programa hawaiano", dijo el ejecutivo en jefe de la
corporación George Taylor. “Además de sus financiamiento la
Armada provee su experiencia en áreas críticas como construcción
naval y sistemas operacionales en el medioambiente dinámico
característico del océano".
"Estamos confiados que
esta asociación estratégica establecerá las bases fundacionales
para que Ocean Power Technologies pueda proveer sus usinas
mareomotrices para abastecer la red de Hawai y otros mercados
conscientes de la problemática medioambiental", agregó Taylor.
La Marina de los Estados Unidos tiene 200 bases alrededor del
mundo, muchas de las cuales son aptas para este tipo de
generación eléctrica que permitirían eliminar la dependencia de
los enviíos de fuel oil al mismo tiempo que permitirían lograr
otras ventajas sostenibles.
Las futuras "granjas
marítimas" utilizarán una nueva generación de boyas de 500
kilovatios de capacidad, cuatro veces la potencia que la empresa
empleó en el proyecto piloto realizado en España.
Las boyas, ancladas al
fondo marítimo y flotando en la superficie, capturan y
convierten el movimiento de las olas en una fuerza mecánica que
transmite su potencia a un generador, vinculado con la costa
mediante un cable submarino.
El sistema aprovecha
también las mareas con sus diferencias de altura, y es
completamente previsible con rendimientos superiores -a juicio
de la Armada- que instalaciones eólicas y solares.
Un sensor inteligente
optimiza la producción de electricidad bajo las diversas
condiciones del oleaje, especialmente cuando el movimiento
marítimo es particularmente potente como consecuencia del viento
y la marea, para evitar daños potenciales al equipo. Condiciones
severas de tormenta significan desactivación de las boyas
generadoras lo mismo que los períodos de calma total.
De todas maneras, la
experiencia de la empresa señala que las boyas generadoras
ofrecen entre 80 y 90 por ciento de disponibilidad, un
rendimiento comparable con plantas convencionales funcionando
con combustibles fósiles, superior a la eólica (30 a 45% de
disponibilidad) y la solar que sólo tiene un 20-30 % de
capacidad.
Las boyas, además utilizan muy poco espacio por MW que las
granjas eólicas y las plantas convencionales basadas en tierra
firme. Ocean Power estima que una planta de 100 MW será capaz de
producir a un costo de 3-4 centavos por Kwh, incluyendo gastos
de operación y mantenimiento y la amortización de capital por el
costo del equipo y su instalación, muy bajos comparados con los
5-6 centavos actualmente en uso para la eólica.
Una planta de 10 MW en
base a este sistema ocuparía 4 acreas de especio oceánico, sin
amenazar la vida marina, sin ruido ni contaminación; sin estorbo
a la vista. Asimismo, las boyas son un aliado muy interesante
para combatir la erosión de las playas.
Taylor agrega que en
Hawai, los pescadores han apoyado con entusiasmo la instalación
de las boyas porque éstas atraen a los peces.
Asimismo espera con gran
esperanza se concrete el proyecto costas afueras de Japón donde
la firma socia de Ocean Power, Penta Ocean Construction está
preparando la ingeniería marítima y el respaldo financiero del
proyecto.
La empresa instaló la primera boya cerca de la Bahía Kaneohe en
junio del año anterior utilizando la colaboración de buzos
locales y subcontratistas que proveyeron las embarcaciones de
trabajo para ubicar el generador en el sitio y anclarlo en el
fondo del mar. La unidad está ubicada a 1 kilómetros de la costa
donde el mar tiene unos 30 metros de profundidad, con una
potencia de 50 KW.
Previo a su instalación,
la estación generadora debió pasar por un estudio medioambiental
realizado por ingenieros en concordancia con la norma National
Environmental Policy Act, que establece la necesidad de
evaluación de los impactos potenciales sobre el fondo marino,
los peces y organismos, la vegetación y calidad del agua. Una
resolución estableció que la planta "no tiene impactos
significativos" en ninguno de estos aspectos.
Hace tres años, la
empresa había recibido del Departamento de Investigaciones de la
Armada U$S 4.3 millones para la primera fase del proyecto
hawaiano y otros U$S 2 millones en concepto de expropiaciones de
defensa.
El analista de Merrill
Lynch New Energy Technology Fund, Robin Batchelor, señala que
debe seguirse con mucha atención este desarrollo de la empresa y
sus progresos comerciales. "Yo soy todo un fanático de la
energía mareomotriz, pero en este momento hay que ver que la
tecnología funcione", dice. "A pesar del interés
creciente por la industria de energía renovable, la mareomotriz
está dando aún sus primeros pasos, nadie puede asegurar que está
liderando ya que se trata de una tecnología inmadura, pero se
observa que se producen grandes progresos".
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