Publicación mensual de la Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino"              Año XXII

 31 de Octubre de 2005   

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Secretaría de Energía

 

ESCÁNDALO ENERGÉTICO GLOBAL

DENUNCIAN SOBORNOS POR 2.000 MILLONES DE DÓLARES

Paul Volcker

Paul Volcker

Presidente del Comité Independiente de Investigaciones de Naciones Unidas
 

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La mitad de las 4.500 firmas involucradas en el programa están siendo investigadas por pagos ilegales, según el informe de 623 páginas del Comité Independiente de Investigaciones de la ONU, encabezado por Paul Volcker, ex presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos.

El informe, denuncia que varios políticos destacados obtuvieron beneficios en la manipulación del programa y dibuja un panorama de extensa corrupción, decadencia y complicidad alimentada por tráfico de influencias y reparto del poder.

La ineptitud de la administración de la ONU, denunciada por la Comisión, hizo que el gobierno de Saddam Hussein se sintiera cada vez más cómodo pidiendo comisiones porque se dio cuenta que los mecanismos de control fallaban.

En vigor entre 1996 y 2003, más de U$S 64.000 millones salieron como petróleo en el marco de este programa. La operación permitió también que entraran a Irak bienes por 34.500 millones de dólares.

Un total de 2.400 empresas de todo el mundo pagó sobornos o comisiones ilegales al régimen de Saddam Hussein en el programa humanitario de la ONU para Irak 'Petróleo por Alimentos', según indica el informe final que encargó este organismo internacional.

El programa se consideraba el más ambicioso de los 60 años de historia de la ONU, fue puesto en marcha en 1996 para contrarrestar la falta de ingresos que sufría Irak por no poder exportar petróleo desde la primera guerra del Golfo (1991). Estuvo en vigor hasta 2003 y permitía a Irak —en ese entonces bajo embargo comercial— vender cierta cantidad de petróleo al precio que la ONU considerara justo, para conseguir medicamentos y bienes de primera necesidad para su población.

El dinero de cada venta se ingresaba en una cuenta controlada por la ONU que podía usarse sólo para adquirir bienes de primera necesidad y otros autorizados por el Consejo de Seguridad.

Los investigadores descubrieron que varias compañías que compraban petróleo a precios reducidos canalizaban dinero extra al gobierno iraquí a través de otros medios.

En el documento, de 500 folios y divulgado en la sede de la organización, se detalla que 139 empresas implicadas pertenecen al sector petrolero, y las restantes 2.253 son compañías que pagaron comisiones para que se las eligiera a fin de enviar asistencia humanitaria a Irak.

Según el informe, la operación distribuyó sobornos por un importe de 1.800 millones de dólares.

Grandes empresas como la sueca Volvo, la alemana Siemens o el consorcio germano-estadounidense Daimler Chrysler, además de españolas como Repsol y la petrolera estatal venezolana PDVSA, aparecen mencionadas en el informe de la Comisión Volcker sin que ello signifique que pagaron sobornos a sabiendas.

“Quiero enfatizar que la identificación de los contratos de compañías particulares no significa que la compañía hizo, autorizó o incluso supo de los pagos ilícitos”, dijo Volcker.

Volcker señaló que los miembros del Comité no tenían autoridad para sancionar a las empresas, pero proveerían toda la información a los países interesados en adoptar acciones legales contra las mencionadas en el informe.

Las antes mencionadas forman parte de las cuatro mil 500 compañías de más de 60 países que hicieron negocios con el régimen de Hussein, a quien el programa de la ONU le dio el poder de decidir a quien atribuía contratos.

El informe cuestiona el papel del banco francés Banque Nationale de Paris (BNP), que fue el designado para recibir el dinero de las ventas del programa y que no fue muy diligente a la hora de darse cuenta de lo que ocurría.

En un comunicado de su portavoz, Kofi Annan, el secretario general de la ONU, dijo que “toma nota de los hallazgos” de la comisión, recordó que ya “acepta la responsabilidad por los fallos de gestión del secretariado” y agradeció su trabajo a la Comisión, que de este modo concluye su trabajo.

Annan pudo respirar aliviado ya que el informe aclara que no se habían encontrado pruebas de que el secretario general de la ONU, influyera en la contratación de la empresa suiza Cotecna, en la que trabajaba su hijo Kojo. Cotecna supervisaba la aplicación de los contratos que Irak firmaba en el marco de 'Petróleo por alimentos'.

La organización "Transparencia Internacional" señaló que las firmas occidentales no tenían ninguna excusa para ese comportamiento, y subrayó que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), integrada por todas las naciones industriales, posee un tratado contra ese tipo de delitos. "Las grandes compañías internacionales involucradas en los sobornos deben ser sancionadas por sus respectivos gobiernos", exigió la organización.

"No se debe olvidar que el programa Petróleo por Alimentos fue diseñado para dar de comer a niños y niñas hambrientos y prevenir una ola de muertes. Las medidas punitivas no repararán el sufrimiento humano causado", se lamentó el director de Programas Globales de Transparencia, Cobus de Swardt.

Uno de los casos más resonantes es el ex embajador de Francia ante las Naciones Unidas, Jean-Bernard Mérimée, quien está acusado de "tráfico de influencias" y "corrupción de funcionarios del servicio exterior" debido a su participación en el polémico programa.

El informe sostuvo que el ex embajador recibió 165.725 dólares en comisiones de las partidas de crudo que le fueron concedidas por el régimen iraquí. Se sospecha que Mérimée recibió cupones por dos millones de barriles de petróleo durante el período 2001-2003 y los vendió a dos compañías francesas que estaban operando en Iraq.

Antes de Mérimée, el ex embajador Serge Boidevaix fue acusado de haber recibido "pagos" en forma de vales por 36,6 millones de barriles del gobierno iraquí.

Otros que se beneficiaron fueron el legislador británico George Galloway; Roberto Formigoni, presidente de la Lombardía italiana, y el reverendo Jean Marie Benjamin, un sacerdote que trabajó otrora en la secretaría de estado del Vaticano y defendió la derogación de las sanciones iraquíes.

"Es pura hipocresía cuando los países ricos demandan estrictas condiciones de responsabilidad a naciones pobres en la cooperación para el desarrollo y no piden lo mismo a sus propias corporaciones", señaló el presidente de "Transparencia Internacional", Peter Eigen.

"Pensábamos que la Convención Contra Sobornos de la OCDE había marcado un hito, pero debemos concluir tristemente que aún hay un largo camino por delante", concluyó Eigen.
 

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