Publicación mensual de la Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino"              Año XXII

 31 de Octubre de 2005   

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Pese a estas definiciones políticas, existen notorias diferencias entre los funcionarios  del gobierno venezolano respecto del tema en cuestión y, sobre todo, referido a dos aspectos fundamentales: primero, la necesidad de introducir centrales nucleares en un país como Venezuela poseedor de la mayor reserva de hidrocarburos en la región y; segundo, la capacidad actual de Argentina para suministrar una central nuclear de potencia, habida cuenta del prolongado período de inactividad de ese sector que ha sido prácticamente desmantelado y de las enormes dificultades que experimenta para finalizar su tercera usina atómica.

 

Secretaría de Energía

 

PLAN NUCLEAR EN VENEZUELA

¿EL REACTOR BOLIVARIANO?

 

Pileta del RA-8 en Pilcaniyeu, Río Negro. Este reactor se hizo exclusivamente para probar los elementos combustibles de la futura central de potencia compacta CAREM

Por Horacio Dephi

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Finalmente se han confirmado los rumores que aseguraban, desde principios de año, que Venezuela estaba intentando encontrar un proveedor de tecnología para ingresar al mundo de la energía atómica. Chávez en una declaración radial aseguró que podría recibir ayuda de otros países como Brasil, Argentina, Corea del Norte o Irán para ejercer el derecho de desarrollar la energía atómica con fines pacíficos.

El primer país que se apartó de la idea fue Brasil, cuya cancillería aseguró no tener ningún convenio de cooperación nuclear que permitiera brindar ese tipo de asistencia a Venezuela.

El portavoz oficial del Ministerio de Ciencia y Tecnología de Brasil señaló que "en vista de una participación de Irán -tal como el Presidente Chávez sugirió- tal sociedad podría ser temeraria" ya que "Brasil no está interesado en cooperar con países que no siguen tratados internacionales y cuyos programas nucleares no están monitoreados por autoridades competentes".

La idea también divide las aguas dentro de la administración de Néstor Kirchner que está tratando de eludir roces con el Gobierno de los EE.UU. sobre todo ante la cercanía de la IV Cumbre de las Américas. Washington ya hizo notar que considera la venta de tecnología nuclear a Venezuela un asunto de alta sensibilidad en atención a los vínculos de Chávez con el líder cubano Fidel Castro y el Presidente de Irán Mahmoud Ahmadinejad.

Funcionarios del Departamento de Estado norteamericano consideran que las pretensiones venezolanas son un llamado de atención sobre sucesos en la región que se pensaban más distantes. Han interpuesto su opinión que todos los Estados deberían adherirse a las obligaciones del Tratado de No Proliferación Nuclear y que todas las instalaciones nucleares deberían contar con las salvaguardias necesarias.

Sin embargo, llamó la atención de los observadores el silencio de la cancillería argentina que pareció convalidar la existencia de negociaciones secretas que finalmente se confirmaron.

Fue el propio presidente venezolano Hugo Chávez quien confirmó abiertamente que está buscando un acuerdo de cooperación nuclear con la Argentina. El jefe del Estado reafirmó que "estamos interesados en cooperar con la generación de energía alternativa al petróleo, porque éste se va a acabar un día. Teníamos el equipo más avanzado de Suramérica. Ahora estamos activando un nuevo equipo y contactamos a los países sudamericanos para que nos ayuden", agregó.

Por su parte, el embajador de Venezuela en Buenos Aires, Roger Capella Mateo, reiteró la decisión del país de comprar un reactor nuclear a Argentina.

"¿Por qué diablos no podemos tener esa tecnología  si la tienen todos los países, incluido Estados Unidos?", se preguntó el embajador venezolano durante una entrevista. Además, insistió: "Nosotros tenemos la plata para comprarlo".

Pese a estas definiciones políticas, existen notorias diferencias entre los funcionarios  del gobierno venezolano respecto del tema en cuestión y, sobre todo, referido a dos aspectos fundamentales: primero, la necesidad de introducir centrales nucleares en un país como Venezuela poseedor de la mayor reserva de hidrocarburos en la región y; segundo, la capacidad actual de Argentina para suministrar una central nuclear de potencia, habida cuenta del prolongado período de inactividad de ese sector que ha sido prácticamente desmantelado y de las enormes dificultades que experimenta para finalizar su tercera usina atómica.

Los asesores científicos del gobierno venezolano objetan también la negociación sobre la base de un reactor experimental pequeño, ya que por ese camino demandaría décadas llegar a tener un reactor de potencia conectado a la red eléctrica. Muchos de ellos consideran que hubiera resultado más interesante un acercamiento con Rusia, Francia o Canadá para lograr

Venezuela es un país que casi no tiene desarrollo nuclear. El único reactor de investigación que dispone es el pequeño RV-1 (de 3 MW), comprado a General Electric en 1956. Comenzó a operar en julio de 1960 y fue cerrado oficialmente —pero no desmantelado— en 1994.

Según trascendió, la Comisión Nacional de Energía Atómica y la empresa estatal Invap SE estarían entonces procurando ofrecer un modelo del prototipo de reactor de potencia intermedia (25 MW) denominada Central Argentina de Elementos Modulares (CAREM)  por un  costo de entre 300 millones y 400 millones de dólares, pero -dicen los asesores del gobierno venezolano- sería muy costoso, en términos de inversión por KW, y  extremadamente arriesgado, ya que ni siquiera Argentina ha construido una sola unidad del modelo ofrecido y no se conocen planes concretos para hacerlo.

El ministro de energía, Rafael Ramírez, afirmó categóricamente que no estaba entre los planes del ejecutivo adquirirlo, ya que el país está muy distante del eventual agotamiento de sus recursos petroleros y gasíferos. Dijo que con Argentina "sólo existen" acuerdos de intercambio de información y tecnología sobre la energía atómica. No hay planes para comprar un reactor nuclear. Estamos sólo en materia de estudio para decidir su ubicación, su localización", dijo el funcionario.

Desmintió que la idea de instalar un reactor nuclear tenga ninguna relación con actividades petroleras en la cuenca del Orinoco. Advirtió que en caso de que Venezuela algún día cristalice el proyecto de instalar una central nuclear "sería para la generación de energía eléctrica. Eso sería una buena idea para diversificar nuestras fuentes de energía primaria", señaló.

"No hay negociación; lo que hay son acuerdos para la cooperación científica; es decir, de intercambios de técnicos, desarrollo de estudios, pero no hay un acuerdo concreto para la adquisición de elemento alguno que tenga que ver con la generación de energía atómica", explicó. Por ahora, únicamente "el Gobierno venezolano ha establecido contactos con Argentina para comprar 80 bombas de cobalto para el tratamiento contra el cáncer".

Por otra parte, en Venezuela -dentro del movimiento "bolivariano"- existen grupos ecologistas que han participado de todos los movimientos anti-globalización que se oponen a toda forma de energía nuclear. Ya han enviado una carta al Presidente Chávez en la que manifiestan su discrepancia con el contenido de las declaraciones oficiales según las cuales la energía nuclear puede considerarse una alternativa “barata y segura”.

En la presentación, consideran "imprescindible abrir el debate en Venezuela acerca de la política energética y tecnológica que deberá adoptar el Proceso Revolucionario, si de verdad estamos dispuestos a construir un orden civilizatorio que nos permita superar la irracionalidad del casino global de la economía contemporánea".

"Nuestro propósito -sigue la presentación- es más bien llamar la atención acerca del riesgo de naufragio que correría cualquier proyecto socialista, al embarcarse en la aventura de copiar compulsivamente el modelo tecno-productivo de su adversario. Esa fue una de las principales razones del fracaso del socialismo del siglo XX o, más específicamente, del ensayo soviético: la competencia tecnológica y militar con las potencias capitalistas de Occidente asfixió, hasta hacerlo perecer, el impulso revolucionario inicial a favor de la democratización radical de las decisiones políticas y la gestión horizontal de las actividades económicas".

Por su parte, el tradicional partido socialcristiano COPEI, opositor al Presidente Chávez, consideró que la compra de un reactor a la Argentina es "una aberración" que va a "dilapidar el dinero del pueblo venezolano".

Sala de comandos del reactor RA-6 de Bariloche, el primero construido por INVAP

Vistas las complicaciones políticas y tecnológicas de la operación, muchos observadores consideran que la estrategia de Chávez con estos anuncios es llamar la atención de Washington y complicar la política estadounidense en la próxima Cumbre de las Américas. La interpretación del bolivariano ministro de la Defensa, Orlando Maniglia, con respecto al reactor nuclear es por demás sugestiva ya que se mostró dubitativo y señaló que "si quiere especulamos, soñamos si quiere, pero todavía faltan muchas cosas que hacer".
 


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