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A poco de finalizada la
primera gran confrontación -con resultado adverso- por el control de
una petrolera extranjera China desató una nueva batalla política en Asia
central. La petrolera china CNPC ofreció 4.200 millones de dólares
por PyetroKazajstán. Horas después, una empresa de la India anunció
que presentará contraoferta.
La importancia estratégica de estos recursos está puesta en
evidencia por el hecho que esta disputa no involucra a los grandes
jugadores privados del mercado sino a tres empresas netamente estatales. Por
otra parte, la puja por controlar los recursos en la zona enfrenta a
los dos países más poblados del mundo, cuya demanda de hidrocarburos
contribuye a acelerar la dinámica alcista de los precios a nivel global.
PyetroKazajstán involucra
una producción de 150.000 barriles diarios de petróleo. Por
supuesto, es una cantidad relativa si se la compara con el
consumo chino (6.680.000 de barriles al día) o los 3.500.000 de
barriles que se consumen en India cada 24 horas.
La fuerte demanda de China es uno de los factores que se esconden
detrás de las considerables subidas del precio del petróleo. En los
últimos tres años, la República Popular contribuyó a más de la mitad
de la demanda adicional.
Desde que en 1983 China pasó a extraer menos petróleo del que
necesitaba, el gobierno de Pekín ha tenido que fijar su mirada en el
extranjero. El plan quinquenal otorga la pauta: más cooperación
internacional para la explotación de reservas de crudo sobre todo
con Rusia, en Cercano Oriente, en el norte de Africa y en América
del Sur.
Se pueden ver verdaderos ejércitos de trabajadores del petróleo y ejecutivos chinos tanto en Sudán, en Irán como en Kazajstán, o también en Canadá,
Venezuela o Indonesia.
El desarrollo económico está obligando a China a importar más
del 40 por ciento de sus necesidades de
crudo, pero no las quiere comprar en el mercado, sino asegurarse el
control de las
fuentes. Entre los líderes chinos, existe un profundo temor a una
dependencia de fuentes y vías de suministro que puedan ser
controldas por otras la potencias, especialmente los EE.UU.
El acuerdo de compra de la petrolera internacional PetroKazakhstan
constituye un paso adelante en la mencionada estrategia de China de asegurarse
reservas de crudo en todo el mundo. La prensa china celebra hoy la
adquisición como "victoria" frente a India, país competidor en la
búsqueda de fuentes de energía.
No obstante, el objetivo de ambos está centrado en el control de
nuevas reservas. La meta implica un gesto de implicancias geopolíticas
puesto que otro poder de la región -Rusia- considera Asia
central como su “patio trasero”. Cabe recordar que Kazajstán, Türkmenistán, Kirghistán y Uzkekistán eran parte
de interés estratéghico dentro de la Unión Soviética.
La reacción estadounidense también se hará sentir. Ya se ha revelado
informes del Cato
Institute en los que se acusa a las dos naciones de una intención de
"agotar rápidamente estas reservas por vía de la sobre
explotación de los yacimientos", sostuvo Peter van Doren.
Hay quienes consideran
injustificada la desconfianza dentro de los Estados Unidos frente a los planes de
expansión de los chinos ya que el total de las reservas
chinas en el extranjero constituye una décima parte de lo que
controla un grupo petrolero internacional como BP.
Hasta el momento China aprovecha negociar con países donde Estados Unidos tienen
poca influencia y son resistidos por cuestiones políticas. La principal
cooperación en este ámbito de China es con Sudán, cuyo Gobierno ha
sido señalado por graves violaciones de los derechos humanos; en
este caso, el petróleo asegura el apoyo de Pekín, que tiene un asiento en el Consejo
de Seguridad de la ONU.
En el centro de Asia, donde la presencia de los estadounidenses
encuentra
cada vez más con la oposición política, encaja a la perfección la
compra de PetroKazakhstan en las crecientes actividades de China.
Con Kazajstán, donde la empresa registrada en Canadá controla el 12
por ciento de la producción petrolera, China ya está construyendo un
oleoducto de 3.000 millones de dólares cuyo primer tramo comenzará a
funcionar el año que viene.
No exentas de conflicto son las aspiraciones chinas sobre las
reservas de crudo cerca de las islas Stratly, en el sur del mar de
China. Además en la zona este de este mar amenaza con escalar una
disputa territorial tan pronto como las empresas japonesas comiencen
a realizar perforaciones de prueba.
Algo similar ocurre con Irán, cuya actividad nuclear ha sido
fuertemente cuestionada. En octubre pasado, China cerró un acuerdo
marco a 25 años de plazo con Irán para asegurarse el suministro de petróleo y gas por un
valor de entre 70.000 y 200.000 millones de dólares.
Convenio con Venezuela
Tampoco es casual el acuerdo de asociación petrolera llevado
adelante durante la visita a China del ministro del Petróleo de
Venezuela con motivo de la Reunión de la Subcomisión de Energía de
la Comisión Mixta de Alto Nivel de ambos países y de la
inauguración de una oficina de PDVSA.
A raíz de las tensiones con Washington, el Gobierno Bolivariano de
Venezuela quiere diversificar el mercado de destino del crudo que
extrae. En
2004, el quinto país productor de petróleo suministraba a China
12.300 barriles al día. Antes de 2012 serán 300.000 barriles
diarios.
El ministro venezolano,
Rafael Ramírez y el ministro encargado
de la Comisión Estatal de Desarrollo y Reforma de China, Ma Kai, también
suscribieron un convenio para la cuantificación y certificación de
la reserva petrolera de un área de la Faja Petrolífera del Orinoco,
al sureste venezolano.
La empresa mixta que estudian constituir China National Petroleum
Corporation (CNPC) y PDVSA explotará campos petroleros del área de
Zumano, donde existen unos 400 millones de barriles de reservas
remanentes de petróleo liviano y mediano y unos 113.000 millones de metros cúbicos de gas, de acuerdo con
la información oficial.
Ambas empresas acordaron además efectuar un estudio del Bloque Junín
4 de la Faja Petrolífera del Orinoco, de 640 kilómetros cuadrados,
para la cuantificación y certificación de sus reservas, estimadas en
20.000 millones de barriles de petróleo,
indicó PDVSA.
Tras el estudio preliminar, "se procederá a la discusión de un
proyecto conjunto de producción y mejoramiento" de crudo "combinado
con un proyecto de refino en China", agregó el comunicado oficial.
La estatal venezolana ha estructurado un plan de dos años para
cuantificar y certificar sus reservas de crudo en la Faja
Petrolífera del Orinoco, estimadas oficialmente en 236.000 millones
de barriles de crudos pesado y extrapesado.
PDVSA ha informado de que en ese proceso participarán también empresas
estatales de Brasil (Petrobrás), China (CNCP), España (Repsol),
India (ONGC), Irán (Petropcs) y Rusia (Lukoil y Gazprom).
Los ministros venezolano y chino discutieron también la posibilidad
de construir conjuntamente buques de petróleo, "proyecto en el que
participarían las empresas DIANCA de Venezuela y Shipbuilding
Industries Corporation (CSIC) de China".
"PDVSA tiene planificado adquirir 42 nuevos buques en los próximos
cinco años, con una inversión estimada en 2.300 millones de
dólares", agregó el comunicado.
Ramírez y Ma Kai confirmaron que "tomarán medidas para garantizar
que el volumen de suministro (venezolano) de hidrocarburos (a China)
sobrepasará los 300 mil barriles diarios en los próximos años, con
la finalidad de cubrir entre un 15 y un 20 por ciento del total de
importaciones de petróleo de China".
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