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Como resultado de los
programas lanzados a finales de los años setenta para ayudar a
aliviar la presión del precio del petróleo, los biocombustibles han
estado en una fase de desarrollo industrial durante los últimos
veinte años.
Alemania es un país pionero en el desarrollo de biocarburantes, una
alternativa a la nafta y el gasoil, dado el fuerte encarecimiento
del petróleo y los daños medioambientales que ocasionan.
Los biocarburantes o biocombustibles líquidos están destinados
principalmente al sector del transporte y son combustibles de origen
orgánico que proceden de diferentes transformaciones de la materia.
Muchos consideran la
bioenergía como la más versátil de las energías renovables, dado que
puede servir tanto para la generación de electricidad y calefacción
como para la producción de carburante, por lo que podría suponer un
4% de la generación total de energía de aquí a 2010.
Estos biocombustibles se dividen en dos grupos básicos: los
bioalcoholes, que se producen con la fermentación alcohólica de
cultivos vegetales, y los bioaceites, que derivan de diversos tipos
de especies oleaginosas y de la transformación de aceites vegetales
usados.
La permanente suba en el precio del petróleo, que ha batido día tras
día en las últimas semanas valores récord hasta el máximo de 67
dólares, hace pensar de nuevo en la necesidad de reducir la
dependencia del crudo y disminuir los lastres económicos de su
encarecimiento.
Según el influyente diario "Financial Times", un precio del crudo en
los valores actuales a lo largo de un año tendría un impacto
negativo sobre el crecimiento del Producto Bruto Interno Bruto (PBI)
de entre un 1 y 2 por ciento en Europa, EEUU y Japón.
El cambio en las fuentes energéticas se hace imperante por tanto
razones económicas como por obligaciones medioambientales, sobre
todo el control de emisiones de gases que producen el efecto
invernadero y las enfermedades respiratorias, que generan la emisión
de dióxido de carbono y de otras sustancias por parte de los
carburantes derivados del petróleo.
En Alemania, país pionero y líder en la producción, la
investigación, y el uso de biodiesel y con una amplia conciencia
ecologista en la mayor parte de la población, los biocarburantes
están libres de determinados impuestos.
El biodiesel es, hasta la
fecha, el representante más popular de los biocombustibles. Además,
existen el bioetanol, extraído de plantas que contengan azúcares o
almidón ; el metanol, procedente de biomasa con contenido en
lignocelulosa, como la madera, los aceites vegetales de colza,
girasol y otras plantas oleaginosas, así como los combustibles
sintéticos obtenidos a partir de la biomasa (Biomass To Liquid / BTL).

1900 estaciones
que venden biodiesel
El biodiesel es un combustible liquido con propiedades similares al
aceite diesel pero se obtiene a partir aceites vegetales y puede
usarse puro o mezclado con diesel regular para motores de ignición a
compresión.
En los últimos años se han
duplicado las cifras de ventas del biodiesel en Alemania. En el año
2004, se produjo más de 1 millón de toneladas de biodiesel. Entre
tanto, el consumo anual de 300.000 automóviles se ha cubierto con
376 millones de litros de biodiesel.
Con el apoyo estatal en forma de una exención fiscal hasta el 2009,
el biodiesel se ha convertido en la alternativa más importante a los
combustibles fósiles a través de una red de más de 1.900 estaciones
de servicio. Además de la distribución a través de las estaciones de
biodiesel y la utilización por empresas transportistas, la adición
de hasta un 5 % de biodiesel al aceite mineral representa otra
posibilidad de utilización.
Con la obtención de combustibles sintéticos a partir de la biomasa,
la investigación ya apunta a la siguiente generación de
biocombustibles. Actualmente, la producción se encuentra todavía en
una fase de plantas piloto. En primer lugar, se gasifica la biomasa
sólida y, a continuación, se licua por medio de la síntesis de
Fischer-Tropsch. Estos combustibles sintéticos tienen la ventaja
determinante, frente al biodiesel y el bioetanol, de que su
composición se puede adaptar perfectamente al proceso de combustión
del motor. Estos combustibles gozan de la misma protección fiscal
que el biodiesel.
Además del biodiesel, el etanol procedente de la biomasa cobra cada
vez más importancia en Alemania. De modo similar a lo que ocurre con
el biodiesel, el bioetanol se añade a gasolina de aceite mineral. Ya
están funcionando las primeras plantas de producción en Alemania, y
otras están en construcción. Como materia de partida se emplean
esencialmente cereales energéticos.
Sin embargo, pese a la
creciente utilización de los biocarburantes en todo el mundo, éstos
sólo representan una pequeña fracción del consumo de combustibles
fósiles ya que, entre otras razones, todavía no son muy rentables
para los productores agrícolas.
Según los objetivos de la directiva de la UE, en el año 2010, la
proporción de biocombustibles en el consumo de combustibles de
Alemania deberá ascender a 2,1 millones de toneladas, lo que
corresponde a una cuota de mercado de 5,75 %.
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