Publicación mensual de la Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino"   Año XXII

31 de Agosto de 2005   

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Secretaría de Energía

 

EDITORIAL

LUCES AMARILLAS

Por Carlos José Aga

Director

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Los datos que se van conociendo sobre la evolución del sector energético argentino y su relación con el panorama internacional de los precios deben considerarse verdaderas luces amarillas que deberían impeler a una acción decidida por parte de las autoridades en lugar de imaginar nuevos y costosos "parches".

Ya estamos importando energía regularmente. Y lo hacemos en forma creciente. En 2005 habremos superado las cifras de 2004. Y seguramente estableceremos una nueva marca el año próximo.

Por un lado, hemos recibido la reciente confirmación estadística que demuestra que, entre 1999 y el presente las reservas petroleras argentinas han descendido en 120 millones de metros cúbicos. Una cifra que hace peligrar -en un plazo relativamente corto- el abastecimiento interno de combustibles líquidos que pasarían a importarse a los valores presentes del barril de petróleo en el mercado mundial.

En el caso del gas, si bien se ha hecho un gran esfuerzo para producir cifras récord, las reservas han caído igualmente y tienen un horizonte hasta el 2014.

La producción media de los pozos petroleros argentinos también muestra una decadencia desde un promedio de 10 metros cúbicos por día a 6 metros en la actualidad. A juicio de los geólogos que colaboran con nuestra institución, esto evidencia que los yacimientos han ingresado en una etapa de maduración y que, de no mediar un activo proceso inversor, cabe esperar que la tendencia actual se profundice con graves consecuencias para la economía del país.

Nótese que el país depende de los hidrocarburos en un 85% de su matriz energética nacional siendo los otros recursos (hidroeléctrico, nuclear y otras fuentes de energía) de una relevancia mínima. Los cambios en esta estructura se vienen demorando desde hace años como los muestra la falta de resolución para terminar proyectos como Yacyretá, Atucha II y la parsimoniosa lentitud con que nos movemos en materia de renovables.

Sin embargo a pesar de esta incontrastable realidad, nuestra explotación hidrocarburífera dista mucho de ser la ideal para un país con nuestras características geológicas. De las 24 cuencas sedimentarias que existen en nuestro país sólo están en producción 5. En esas 5 cuencas -que son las que nos han dado todo el petróleo y gas que conocemos- falta explorar el 50% y, en profundidad, falta investigar un 30% de los probables horizontes productivos. El resto de las cuencas que ocupan cerca del 80% del total de la superficie del territorio, se encuentra casi completamente inexplotada.

Como se puede apreciar la pregunta debería ser ¿por qué no hay más actividad petrolera en Argentina?. Los actuales precios internacionales han impulsado la búsqueda de nuevos recursos en todas partes, menos en Argentina. ¿Por qué? y la respuesta, no debemos buscarla en la geología sino en la política que seguimos y las condiciones que hemos establecido donde parece más importante "capturar" una proporción de la renta que resolver la cuestión de fondo de las necesidades del país.

La solución está al alcance de nuestras manos y de nuestra voluntad para lograrlo.


 

            Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino