Una reunión gubernamental presidida por Dominique
de Villepin concluyó que "en la actual escalada de los precios
del petróleo todos los factores están reunidos para que ésta dure
años, si no decenios". Como respuesta, se anunció la puesta en
marcha "de una nueva generación de centrales nucleares".
Francia se convirtió así en el primer país europeo en extraer
conclusiones a medio plazo sobre las consecuencias de la actual alza
del petróleo.
Francia es el país europeo con mayor proporción energía nuclear
(78%) dentro de su balance energético. Es el segundo país del mundo
en dependencia de la energía atómica, sólo después de Ucrania.
En la información posterior a la reunión, Villepin recordó los
planes de Électricité de France (EDF), que construye un reactor de
agua presurizada (EPR) en Flamanville (norte de Francia) con una
inversión prevista de 3.000 millones de euros y una capacidad de
1.600 megavatios, y que debe sustituir en el 2012 a los reactores
ahora en funcionamiento. EDF tiene planes para construir estos
nuevos reactores de generación avanzada a partir del 2020.
También se ha confirmado otro gran proyecto
nuclear francés, que consiste en modernizar las 57 centrales
nucleares del país sustituyéndolas por reactores de agua presurizada
(EPR, por las siglas en inglés de Reactor Presurizado Europeo).
El actual parque nuclear francés será obsoleto en 2020, y
sustituir la mitad de las centrales por EPR antes de ese año
costaría unos 150.000 millones de dólares.
Actualmente, las únicas naciones europeas con planes de construir
nuevas centrales nucleares son Francia, Finlandia y algunas que
integraron el llamado bloque socialista.
La construcción del primer EPR ”contribuirá a garantizar la
independencia energética de Francia, y servirá como vitrina para la
exportación de esta tecnología” francesa y alemana, según el
presidente de EdF, Pierre Gadonneix.